Kirchnerismo, modelo para desarmar

Acusaciones mutuas en el efímero Frente Córdoba Ciudadana. Acusaciones a Carro y las dos llamadas que definieron la suerte de la lista. Los por qué y los para que circulan a estas horas.



Por Bettina Marengo

Ciento veinte minutos antes del fin de los plazos y 48 horas después de su acto de lanzamiento como candidato a gobernador, Pablo Carro bajó la lista del Frente Córdoba Ciudadana que él mismo encabezaba. Con la decisión, su liderazgo en la construcción del kirchnerismo cordobés quedó herido de muerte, al igual que la breve existencia del Frente electoral Córdoba Ciudadana. Y posiblemente el kirchnerismo como se lo conoce hasta ahora. Tras el papelón de anteanoche, las tribus K vuelven a ser las trece colonias norteamericanas sin una conducción.
En off, los ex candidatos extendieron su dedo señalador a Carro, al que acusan de pecados que van desde “soberbia” a “inocencia política”. Lo primero por intentar conducir solo sin más sostén que el Surrbac y un puñado de militantes propios. Lo de inocente, por querer marcarle la cancha al kirchnerismo nacional.
Desde su bajada a Córdoba de la mano del ex secretario de Transporte de la Nación, Ricardo Jaime, los armados del kirchnerismo en Córdoba, ya sea con referentes del peronismo o importaciones “progresistas”, no dejan de exhibir torpezas y limitaciones. Hoy, con Cristina fuera de la Presidencia y sin dar señales claras sobre su futuro, los huecos se notan más.
La vía Luis Juez fue un experimento que finalizó con la construcción de un enemigo. El “robo” del entonces cotizado Pichi Campana al juecismo (y su posterior traslado a Unión por Córdoba) fue un pase ruidoso que no derivó en solidez propia. Con el PJ cordobés, la relación estalló en 2008 con la Resolución 125 de las retenciones móviles a las exportaciones agropecuarias y la decisión de Juan Schiaretti, quien transcurría su primera gobernación, de priorizar las bases electorales de Unión por Córdoba.
La historia de odio-amor-odio con el peronismo tuvo un capítulo en 2011. Con una Cristina viuda reciente y políticamente muy fuerte, UPC bajó la lista de diputados nacionales que encabezaba Carlos Caserio y le liberó la cancha al Frente para la Victoria, que entonces llevó candidatos que hoy están, en gran parte, de nuevo en el peronismo. Entre ellos, Fabián Francioni (actual candidato a intendente de Leones por el PJ), Nora Bedano, Ernesto Bernabey o, eventualmente, Martín Fresneda.
El derrotero incluye, dos años después, el intento frustrado de fundar algo nuevo y propio con la ex rectora de la UNC Carolina Scotto y el ex secretario de Políticas Universitarias Martín Gill. La primera cortó rápidamente con el kirchnerismo y el segundo hace rato retornó la senda del oficialismo provincial y hoy suena en el lote de los dirigentes de recambio del actual mandatario. En cuanto a Eduardo Accastello, quien desde 2009, cuando se convirtió en senador nacional K, se mantuvo en la vereda del frente de UPC, y enfrentó a Schiaretti como candidato a gobernador, volvió por sus fueros y actualmente está en la lista de legisladores departamentales por San Martín.

La llamada
¿Hubo una llamada? Hubo dos llamadas antes de que Carro anunciara la baja. Máximo Kirchner se comunicó después del mediodía con el diputado nacional para pedir, según reconstruyó Alfil, que quitara a Carmen Nebreda del segundo lugar, con el objetivo de “desperonizar” la propuesta. En su lugar iba a ascender Cecilia Merchán. Más tarde, alrededor de las 19,30, llamó Oscar Parrilli en nombre de Cristina Kirchner y reclamó directamente que la lista no se presente.
Algunas fuentes aseguran que Alberto Fernández, quien trabaja por la candidatura presidencial de la senadora nacional, pidió “antecedentes” de Franco Saillén, el hijo del número uno del Surrbac y quien iba a encabezar la lista sábana. También se objetó al empresario Marcelo Pascual, el seguro postulante a la intendencia de Córdoba, a quien no reconocían como propio ni los propios dirigentes K. Por lo demás, a Carro le reprochan que no le puso ganas a un acercamiento con Tomás Méndez. El concejal del bloque ADN salió segundo en las elecciones municipales del 2015, con un 23% de los votos, y en Buenos Aires lo observan como un potencial referente a nivel provincial.

Por qué, para qué
Cristina no quiso que le cuenten los votos en Córdoba, dicen en altas esferas del PJ ante la pregunta de Alfil. En este análisis, Cristina es candidata presidencial y no puede permitirse que los diarios del 13 de mayo hablen de un mal resultado en Córdoba. En esta lectura, a Carro lo ubican con cinco puntos (la mitad de lo que jura tener el diputado).
Otra posibilidad, sostenida por fuentes K, es que está en marcha un acuerdo nacional que incluye una alianza entre el Frente Patriótico y el PJ Alternativo, con la candidatura presidencial de Roberto Lavagna y respaldo del gobernador de Córdoba. En esa línea, la decisión es no perjudicar a Hacemos por Córdoba con una eventual fuga de votos por la lista de Carro. Pero según el schiarettismo duro, ya se rastrillaron todos los votos peronistas posibles en la provincia, con la inclusión de dirigentes y partidos que fueron K como Accastello, Compromiso Federal, etc. “Sin necesidad de arreglar con Cristina”, se ufanan.
En Cambiemos simplifican: hay una alianza CFK –Schiaretti que estuvo siempre y lo que pasó el viernes lo prueba. Pero esta tesis no explica la razón por la que la lista se bajó al filo del plazo, con costos internos y externos.
En algo coinciden todos: hay preguntas que sólo tendrán respuestas en agosto y octubre.



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