La invención del single

Hace 70 años, en marzo de 1949, el sello Victor se asoció con la Radio Corporation of America (RCA) para presentar el primer sencillo de vinilo de 45 revoluciones por minuto, un prodigio para su época, que con el tiempo iba a constituir el mejor soporte de consumo para la música pop.



Por J.C. Maraddón
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Si los comparamos con el vértigo que nos proponen hoy los constantes avances tecnológicos, los cambios que se experimentaban a mediados de la anterior centuria parecen haber acontecido en cámara lenta. Sin embargo, lo ocurría en ese tiempo representaba entonces una veloz renovación, en relación a los parámetros que habían regido en los siglos anteriores. Hasta mediados de los años cuarenta, la gente tuvo la posibilidad de asombrarse ante la aparición de prodigios tales como la radio, el cine sonoro y en color o la televisión, que en su momento constituyeron un viraje extraordinario para las costumbres que imperaban en esa época.
La reproducción hogareña de música había logrado notables mejoras, pero los responsables de fabricar aparatos que sirvieran para la escucha (quienes muchas veces regenteaban las mismas firmas que elaboraban los discos de pasta) seguían en la búsqueda de un formato que posibilitara mejorar la calidad y, al mismo tiempo, multiplicar las ventas. Lo que no podían saber en ese momento era que ese impulso renovador no sólo tendría consecuencias para su negocio, sino que además terminaría revolucionando los usos y costumbres de varias generaciones, que muy pronto verían facilitado el acceso a su repetorio musical favorito, y hasta lo podrían llevar consigo adonde fueran.
Los discos que se vendieron hasta fines de la década del cuarenta eran en su mayoría de 78 revoluciones por minuto, lo que limitaba la duración de lo grabado y no garantizaba un sonido adecuado. Las investigaciones en pos de que esta técnica mejorase se vieron interrumpidas por la Segunda Guerra Mundial, para luego ser retomadas una vez que finalizó la contienda. En 1948, el sello Columbia sorprendió a todos con el lanzamiento del primer álbum larga duración de 12 pulgadas en 33 1⁄3 revoluciones por minuto, lo que significó un salto importante. Pero todavía faltaba lo mejor.
Hace 70 años, en marzo de 1949, con tal de no comprar la licencia del invento de Columbia, su competidor, el sello Victor se asoció con la Radio Corporation of America (RCA) para presentar el primer sencillo de vinilo de 45 revoluciones por minuto, que con el tiempo iba a constituir el mejor soporte de consumo para la música pop. El invento venía acompañado de otra gran innovación: un artefacto giradiscos con parlante que, mediante un ingenioso mecanismo, cambiabaautomáticamente los discos, siempre que se los apilara uno arriba del otro antes de su reproducción. Esta novedad produjo un shock descomunal.
El primer tema registrado y vendido a través de este sistema, fue un blues llamado “That’s All Right, Mama”, que había sido grabado en versión de su autor, Arthur Crudup. Por este sólo hecho, la canción ya merece figurar entre los lanzamientos claves de la historia. Sin embargo, pocos años después, a esa pieza le esperaba un destino de mayor preponderancia aún. Bajo el abreviado título de “That’s All Right”, fue el primer single cantado por Elvis Presley que el mundo conoció, cuando lo publicó Sun Records en julio de 1954. Y a partir de entonces, está claro que nada volvió a ser como era entonces.
En la actualidad, con la oferta infinita de las plataformas de streaming que nos habilitan a escuchar (casi) toda la música que queramos, siempre y cuando paguemos el canon mensual, nos resulta muy difícil poder dimensionar lo que significó para el destino de la música contemporánea la incorporación de aquella tecnología de reproducción sonora en el consumo masivo. Pero vale la pena señalar que está cumpliendo setenta años un invento tan trascendente, que de no haber existido, a mucho de lo que pasó después en la cultura occidental le hubiese faltado un pilar irremplazable.



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