Tarantino lo hizo

Cuando el domingo pasado trascendió que había muerto el guitarrista Dick Dale, la referencia a la figuración de su música dentro de “Pulp Fiction” se tornó imprescindible: tras la secuencia inicial, los títulos de la película están acompañados por el riff que da inicio al tema “Misirlou”, de 1962.



Por J.C. Maraddón
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En 1990, Martin Scorsese dio a conocer su película “Buenos muchachos” y logró darle una vuelta de tuerca más a ese cine sobre mafiosos en el que Francis Ford Coppola había descollado con la saga de “El padrino”. Sangrienta y descarnada como pocas, la realización de Scorsese era sólo apta para los fanáticos del cine de acción, cuyas escenas de tiroteos son tan frecuentes como los encuentros sexuales en el porno. En ese mismo año, Abel Ferrara dirigía en igual registro el filme “El rey de Nueva York”, para dos años después volver a la carga con “Un maldito policía”, en tanto que el propio Martin Scorsese pondría otra vez en 1995 su ojo sobre la mafia a través de “Casino”.
Sin embargo, a mediados de los noventa, esa cinematografía de violencia explícita había experimentado un giro que cambió para siempre su dirección. Esa categoría de filmes no pudo recuperar nunca más la inocencia perdida, después de que el por entonces veinteañero cineasta Quentin Tarantino hizo su ingreso triunfal en Hollywood, de la mano del hoy repudiado productor Harvey Weinstein. En 1992, con el estreno de “Perros de la calle”, sacudió el panorama al insertar caprichos del cine independiente dentro de un producto destinado al público masivo.
Hace 25 años, Tarantino confirmaba todo lo que había insinuado en su debut: “Pulp Fiction”, caprichosamente traducida por aquí como “Tiempos violentos”, se transformó en un clásico a poco de su estreno e hizo escuela entre las nuevas generaciones de realizadores que tomaron su ejemplo. Grandes valores de hoy y de siempre, estrellas venidas a menos y jóvenes promesas de la actuación, convivían en el cast de un largometraje que presentaba diversos episodios concatenados, donde convivían el humor negro, el drama y un muestrario de brutalidad que empalidecía a todo lo que se había visto hasta entonces.
Entre las características que ofrecía ese nuevo estilo impuesto por Tarantino, se destacaba una utilización extravagante de la banda de sonido, que iba mucho más allá de generar el clima adecuado para una escena en particular. Hijo de la cultura del videoclip y educado cinematográficamente con los yeites del género de acción, se las arregló para que la música no fuera un simple adorno de las imágenes, sino que se cargara de un protagonismo que la sostuviera en la memoria de la gente, incluso después de que hubiesen terminado de pasar los créditos del final.
La obsesión de Tarantino con el western, se reflejó también en la banda sonora de sus producciones, al extremo que convocó al propio Ennio Morricone (autor de la música de grandes filmes ambientados en el lejano oeste) para varias de sus películas. Y es por ese camino que se llega al matrimonio entre el director y la surf music, una corriente que encaja a la perfección con las escenas en las que todo se torna violento. Guitarras desmadradas, gritos y ritmos frenéticos son habituales en esas canciones que retratan un momento muy particular en la evolución del rock en los Estados Unidos.
En “Pulp Fiction”, tras una secuencia inicial que empieza bien y finaliza de la peor manera, los títulos de la película están acompañados por el riff de guitarra que da comienzo al tema “Misirlou”, en la grabación de Dick Dale & The Del-Tones, que data de 1962. Se trata de una canción tradicional griega, a la que le sentó muy bien esa interpretación bajo los parámetros del género del surf rock, gracias a la adaptación magistral que hizo de ella el guitarrista Dick Dale, sobre la que después se sucedieron las versiones de los Beach Boys, The Ventures, The Surfaris y The Bobby Fuller Four.
Habían pasado 32 años de aquel momento de gloria para Dick Dale, cuando Quentin Tarantino rescató su fenomenal toque para incluirlo en la apertura de “Pulp Fiction” y así, traspasar su gloria a las subsiguientes camadas de cinéfilos. Por eso, cuando el domingo pasado se produjo la muerte del guitarrista, la referencia a la figuración de su obra dentro de “Tiempos violentos” se tornó imprescindible. Si a eso le agregamos que, a su vez, los Black Eyed Peas samplearon el comienzo de “Misirlou” en su tema “Pump It”, de 2006, podemos entender la paradoja de los tiempos modernos: cómo un músico que triunfó hace 57 años, también puede ser moderno.



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