ADN abrió el libro de pases y el PJ también pesca en el Concejo

Santiago Gómez, edil del bloque Vamos (ex ADN), será la primera incorporación del peronismo en el Concejo Deliberante. Y aunque el acuerdo entre el concejal David Urreta y Hacemos por Córdoba por la suma de Apec al espacio es de naturaleza provincial, hay expectativa por un posible pase de Urreta y María Eugenia Reales al bloque peronista.

Por Felipe Osman

Montado sobre el alto índice de conocimiento que por entonces le brindó su ciclo televisivo ADN, Tomás Méndez creo en 2015 un partido homónimo, “Movimiento ADN”. La idea era simple: traducir la simpatía que sus informes contra “los poderosos de Córdoba” la habían granjeado entre la audiencia y capitalizarla en las urnas. La alquimia no sólo dio resultado, sino que superó las expectativas de propios y extraños. El nuevo espacio debutó en las elecciones municipales con un 23 por ciento de los votos, convirtiéndose en la segunda fuerza y sentando a seis ediles en el Concejo Deliberante.
El batacazo, que las encuestas (como tantas otras veces) no supieron vaticinar, empezó a buscar explicación recién con el diario del lunes. Por su rigor matemático una lectura se impuso a las demás: Méndez se alimentó en las urnas de los votos que dejó huérfanos otra alquimia, pero una escandalosamente ineficiente; la que unió a Luis Juez con Olga Riutort.
Los desencantados del fallido dignatario en Ecuador, que amasó su capital político despotricando contra José Manuel de la Sota, y la entonces ex esposa del ideólogo de Unión por Córdoba volcaron sus voluntades hacia Méndez, ungiéndolo como el nuevo heredero de los votos anti-sistema y rechazando una alianza tan contranatural como la que exponía la fórmula Juez-Riutort.
Cuatro años más tarde, ADN (después rebautizado como “Vamos”) está a punto de desaparecer del mapa político cordobés y se espera ahora un nuevo cimbronazo: si antes fueron Juez y Riutort los que por mala praxis política dejaron huérfana a una cuantiosa porción del electorado que debió buscar un nuevo candidato, es ahora Méndez quien por omisión dejará vacante a nada menos que el 23 por ciento de los votos de la capital.
El ecosistema político, desde luego, buscará metabolizar esta nueva convulsión para preservarse a sí mismo, y Hacemos por Córdoba es, sin lugar a dudas, el espacio que por estos días goza de mejor salud, y quien mejor sabe pescar en río revuelto.
Así lo probó desde el día de su nacimiento, cuando aprovechó el refresh de la exitosa marca Unión por Córdoba para cooptar nuevos socios que acompañen a Alternativa Federal en su proyecto nacional, como el GEN de Margarita Stolbizer y el Socialismo de Miguel Lifschitz; y a otros socios menores para robustecer sus planes provinciales, como el Apec que actualmente dirige David Urreta.
Esta adición fue el primer movimiento del PJ para digerir una porción del bloque ADN. Apec, junto al Frente Federal de Acción Solidaria (FFAS), fue un socio fundador del espacio creado por Méndez, y además de Urreta la edil María Eugenia Reales forma parte del sello.
Así las cosas, aunque el acuerdo cerrado entre Urreta y Hacemos por Córdoba es de naturaleza provincial, nada obstaría a que en un futuro cercano ambos concejales firmen su traspaso a la bancada justicialista.
Siguiendo la misma ruta –que también tomó Álvaro Ruiz Moreno, antes parte del thik tank que ideó la campaña de ADN- el edil Santiago Gómez saltará del bloque Vamos, que en rigor de verdad es una balsa en hundimiento, para sumarse a las filas de Hacemos por Córdoba, con la diferencia de que su traspaso a la bancada del PJ tendría un efecto inmediato.
El edil sería recibido por el peronismo como un cuadro técnico, y quienes mediaron en su llegada al justicialismo apuntaron que –aún recordando las críticas que el ciclo ADN apuntó contra Unión por Córdoba- el rol legislativo de Gómez en el Concejo Deliberante estuvo mucho más centrado en interpelar a Juntos por Córdoba, y que hoy su objetivo principal es formar parte de un espacio que se oponga al (cada vez menos probable) desembarco de Cambiemos en El Panal.
Todas estas incorporaciones del peronismo tienen una explicación cabal: crece quién tiene poder para crecer. Hacemos por Córdoba es hoy un espacio que marcha rumbo a una reelección (casi) segura de su candidato en la provincia, que tiene grandes chances de recuperar para el justicialismo la capital y que se encuentra en el centro de un proyecto nacional que crece. Y es, por estas razones, el principal centro gravitacional de la política cordobesa.
Queda por verse ahora si cooptar cuadros de un partido que se alimentó de votantes anti-sistema es un buen negocio para quien ocupa los principales espacios de poder.



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