Hasta junio el mix sería inflación alta y persistente combinada con apretón monetario

El incremento de la tasa de interés afecta los niveles de actividad y sigue retrasando la recuperación. La cantidad de Leliq aumenta unos $ 10.000 millones por semana y en lo que va del año los intereses pagados por el Central representan casi 70% de todo lo de 2018.



Por Gabriela Origlia

Desde Washington, donde mantuvo reuniones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y referentes económicos del gobierno de Estados Unidos, el ministro Nicolás Dujovne realizó una serie de declaraciones al menos, sorprendentes. Por ejemplo, insistió en que no hacen “proyecciones” sobre la inflación y afirmó que desconoce si la situación económica impactará en el escenario electoral. Con esas expresiones parece volver más a su rol de comentarista que al que tiene actualmente, con lo que ayuda poco a la certidumbre que necesita el país para reencausar también su rumbo económico.
Después del 3,8% de inflación de febrero, el piso de las consultoras privadas para el año pasó a 33%; que el Gobierno no tenga un horizonte claro sobre el tema –más allá de la frase de que será más baja que el 48% de 2018- tampoco colabora. Los alimentos fueron el ítem que más empujaron los precios (subieron 9,8% en lo que va del año); incluso se incrementaron por encima de las tarifas con un peso importante de la carne.
En abril y mayo los números mantendrían ese nivel porque allí se concentrarán las alzas de tarifas; así la inflación sigue alta y persistente y se combina con la aspiradora de pesos. Una combinación compleja que recién cedería a partir de junio.
Frente al mal dato de inflación de febrero, el Central extendió la emisión cero hasta fin de año; pero hay que recordar que a través de las Leliq alimenta la base monetaria. El incremento de la tasa, está claro, afecta los niveles de actividad y sigue retrasando la recuperación. La cantidad de Leliq aumenta unos $ 10.000 millones por semana y en lo que va del año los intereses pagados por el Central representan casi 70% de todo lo de 2018.
Como la suba de la tasa no alcanzó para detener el dólar, desde abril el Tesoro venderá US$ 9.600 millones hasta fin de año, en licitaciones diarias de US$ 60 millones y el Central endurecerá el programa monetario. Las primeras ruedas después de los anuncios fueron positivas, la divisa cedió. La incógnita es si esa tendencia se mantendrá como pretende el Gobierno para que el dólar no presione la inflación.
La autorización del FMI para que el Tesoro haga subastas diarias de dólares está íntimamente vinculada con la necesidad del organismo de que el plan diseñado para la Argentina funcione; la volatilidad financiera en ascenso encendió luces de alarma.
Los analistas económicos coinciden en que el Central perdió buena parte de su credibilidad y que la cercanía de las elecciones complica la perspectiva de que los argentinos abandonen su apetito por el dólar. De todos modos, admiten que este tipo de programas suelen requerir de un semestre para empezar a funcionar.
La intención de “mostrar dólares” también apunta a que los exportadores liquiden divisas; claro que en esa conducta también juegan fuerte las expectativas. La incertidumbre electoral podría llevarlos a retener los dólares el tiempo más prolongado que puedan.
Precisamente, frente a los productores en Expoagro Mauricio Macri anunció que las retenciones desaparecerán en 2020. Una promesa optimista ya que el año que viene hay que garantizar el superávit primario y eliminar impuestos no sería fácil. De paso, el Presidente aprovechó para agitar el fantasma de que si vuelve el pasado (léase el kirchnerismo) las cosas estarán peor que ahora.
A esta tendencia también se sumó Dujovne; apuntó que Roberto Lavagna –a su manera lanzado en una campaña electoral- es “responsable” de la herencia kirchnerista que recibió Cambiemos. Lavagna fue ministro hace 14 años; en ese período pasaron más sucesores de lo que la media internacional reconoce, pero en Argentina todavía sirve para que sea tema. En más de una década ninguno pudo corregir lo que hizo mal u obvió; incluso lo fueron empeorando.



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