Esta vez, la puja real del PJ Capital pasará por el Ejecutivo

Con la convicción de que pueden convertirse en gobierno, el peronismo convidará como nunca antes, sus lugares en la boleta municipal.

Por Yanina Soria
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La comodidad con la que el gobernador Juan Schiaretti está mirando el escenario provincial rumbo al 12 de mayo, no se traspola linealmente al tablero municipal donde la ex Unión por Córdoba deberá enfrentar su verdadero desafío político: recuperar la conducción del Palacio 6 de Julio después de muchas décadas.
Si bien es cierto que el papelón (que aún no termina) entre los socios del extinto Cambiemos allana un poco más el camino en ese sentido, la realidad es que la final en el tramo municipal no asoma tan firme (o cantado, según algunos pejotistas) como lo que dicen sí ocurrirá en la pelea por la gobernación.
Por eso, en el inicio de una semana clave para las negociaciones y a pocas horas del cierre de las listas, el propio candidato todavía no oficializado del PJ, el diputado Martín Llaryora, sigue adelante con las gestiones para tratar de acercar a Olga Riutort a la estructura partidaria oficial.
En el llaryorismo insisten que una fórmula municipal que contenga a la ex concejala achicaría las posibilidades de una derrota frente las dos ofertas con las que –hasta hoy- se presentarán los adversarios: Luis Juez- Alicia Migliore por un lado; Rodrigo De Loredo-Alfredo Sapp por el otro.
Por eso, el plan A para el diputado nacional sigue siendo la ex esposa del gobernador José Manuel de la Sota como candidata a la viceintendencia. Por ahora, según trascendió la discusión fue reencauzada y con un importante grado de avance, tanto que algunos arriesgan que a mediados de semana se logrará la foto del consenso.
A diferencia de años anteriores, en esta elección municipal el peronismo cordobés se juega una chance concreta de desembarcar en la Municipalidad de Córdoba. Mientras en los últimos comicios la puja intrauterina en el PJ era por cuatro o cinco lugares en el Concejo Deliberante –a lo que realmente se podía aspirar-, ahora la realidad les devuelve la posibilidad de soñar con, por lo menos, unos 350 cargos en el Ejecutivo Municipal.
Esta vez, el justicialismo cordobés no necesitó más que ese llamador para desperezar a la maquinaria política y su militancia que ahora se mueve detrás de un anhelo palpable. La torta a dividir es mucho más grande y en el reparto habría lugar para todos. La ex Unión por Córdoba ya se imagina festejando al cierre de la jornada del 12 d mayo.
Por eso, como nunca, el PJ no tiene problema de abrir el juego a otros sectores en sintonía con lo planteado por su máximo conductor, el gobernador Juan Schiaretti, y convidar lugares en la boleta municipal. Todo indica que, en contraposición a otras elecciones, la lista que se confirmará el próximo 23 de marzo no será puramente PJ sino que será mucho más amplia y representativa de lo quienes hoy conforma “Hacemos por Córdoba”.
Es que a rigor de verdad, muchos de los que hoy forman parte de la primera línea del PJ Capital que trabaja en el proyecto político y la plataforma de gobierno para Llaryora, tiene aspiraciones que trascienden las fronteras del Concejo Deliberante. Las principales espadas del justicialismo capitalino apuntan a ser parte del próximo gabinete municipal, allí esperan encontrar un refugio político que, además, les permita proyectarse para 2023.
El armado de la grilla de candidatos a concejales es uno de los puntos que se negocia en la mesa con Riutort, por lo que se descuenta que si el pase de la ex edila se concreta, la mujer contará con un puñado interesante de hombres y mujeres que le respondan. También habrá lugar para lo que solicite Alejandra Vigo, hoy la jefa política del PJ Capital y, por supuesto, representantes del candidato a intendente.
Vale recordar que, aunque ganase por un punto, el intendente electo se alzará con la mayoría automática; de los 31 concejales, el oficialismo se queda con 16.
En caso de ser Llaryora el vencedor, en esa nómina y algunos de los suplentes expectables, habrá que darle cabida también a los nuevos socios de la macro alianza que presentó Schiaretti. Tanto el socialismo como el GEN aspiran a tener representantes en ese tramo, más allá de que esperan tener delegados en la estructura de ambos ejecutivos (provincial y municpal).
Dentro del PJ Capital también sostienen que las organizaciones sociales que vienen trabajando de lleno con esa estructura serían contenidas en la lista.
Ahora bien, cualquiera que lea la política, con total lógica podría advertir los riesgos de gobernabilidad que implicaría para Llaryora contar con un bloque multicolor y pocos de sus “leales”. Es una realidad que en el peronismo la tienen clara. Al igual que ya anticipan un escenario no menos convulsionado en el PJ Capital si es que finalmente existe una convivencia Riutort-Vigo.
Pero es un alto costo que están dispuestos a pagar con tal de cantar “bingo” en la ciudad de Córdoba.
De cualquier modo, también sostienen que esa es una discusión que corresponde a la fase dos del plan del PJ Capital. La prioridad ahora es lograr el mayor consenso posible y unidad que les garantice el triunfo. “Después tendremos tiempos de acomodarnos a las nuevas circunstancias políticas. Primero hay que ganar”, sintetizó un encumbrado dirigente PJ de Capital.



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