Plan Peña pone en peligro territorialidad de UCR (y del PRO)

La subestimación de la interna en Córdoba por parte de los popes de Cambiemos impactará en la competitividad de los candidatos radicales y macristas frente al peronismo.

Por Yanina Passero
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Marcos Peña y Jaime Duran Barba fundamentaban con encuestas la necesidad de avanzar hacia la anulación de las identidades de los partidos apuntados en Cambiemos. Mauricio Macri gozaba de una buena imagen y potencias mundiales saludaban el fi n del populismo en Argentina. La marca pergeñada por la dupla asesora del presidente de la Nación ostentaba una buena consideración pública que los sellos PRO, UCR y CC-ARI no podrían empardar ni en sueños. La realidad es otra pero la obstinación por la fusión hizo que la estrategia de armado ignorara, al menos en Córdoba, el gen rebelde.

La ruptura de Cambiemos en la provincia es, ahora, un problema más profundo. Que el gobernador Juan Schiaretti tenga chances indiscutidas de lograr que el peronismo alcance el cuarto de siglo en el poder provincia o se sienta cerca de plantar bandera en la Municipalidad con Martín Llaryora, es sólo una cara de la moneda. La pérdida de representación de los ex cambiemitas en los recintos legislativos es otro de los efectos colaterales, habida cuenta de la ruptura que protagonizaron Ramón Mestre y Mario Negri. Sin embargo, el principal efecto colateral de la subestimación del “caso Córdoba”, por parte de los popes de la Casa Rosada, es que quedó gravemente amenazado el poder territorial del radicalismo, pero también del macrismo cordobés que en su corta historia había logrado hacerse de la representación de una veintena de municipios y comunas. Los macristas fueron los primeros en señalar a los peñistas que, en el interior profundo, los dirigentes debían tener libertad de acción y, de ser posible, jugar en dos canastas. Anticipaban lo que finalmente terminó sucediendo: el PRO de Córdoba quedó envuelto en una interna boina blanca que promete fagocitarlo. Con su comportamiento pendular, los hombres amarillos confirmaron que estarían dispuestos a defender el partido del Presidente en Córdoba. Pese a que siempre supieron que la fórmula favorita de Balcarce 50 era la integrada por los diputados Negri y Héctor Baldassi, avanzaron con el acuerdo con Mestre que implicaba apoyo a su precandidatura a gobernador a cambio de que el radical Rodrigo de Loredo fuera su delfín. De un día para otro, los cabecillas del PRO Córdoba se sentaron a la mesa con los favoritos de Peña, Horacio Rodríguez Larreta y Elisa Carrió. El resto de la historia ya se conoce y el final, también: Cambiemos Córdoba duró apenas un mes en el distrito.

Hoy el PRO, por lo bajo, acusa a Peña de no haberlo escuchado y desatender las realidades específicas del interior profundo. Con la ruptura de la alianza verán cómo su caudal electoral se divide a favor de las posibilidades de Unión por Córdoba. El sueño de hacerse fuertes cae en el penoso olvido. Si el macrismo teme por su suerte, los radicales tienen mayores motivos para hacerlo teniendo en cuenta que gobierna 170 ciudades y pueblos. El interior cruje. La disolución de listas de unidad es, sin duda, el conflicto más importante a atender. En San Francisco, bastión PJ, el acuerdo entre radicales, macristas y juecistas voló por los aires. El radical Cristian Canalis –que en 2015 compitió con el patrocinio del socialismo- rompió con el macrista Luciano Stoppani y apoyará a Mestre. Es un ejemplo, de varios, pero que cobra dimensión por la densidad demográfica de la ciudad y completa el mapa de distritos en peligro como Jesús María y Villa Allende, por caso. En Oncativo, donde Cambiemos se presentaba cohesionado y ungieron como único referente a Nicolás Filoni, ya analizan desacoplarse del tramo ejecutivo en sus dos versiones. Como sucederá en otras comunas, los peronistas que compitan en mayo tendrán la ventaja adicional de la tracción que genere su candidato a gobernador. A la multiplicación de la oferta producto de la atomización de Cambiemos se suma otra realidad del interior: Mestre y Negri comenzarán a plantar sus candidatos. El ejemplo proviene ahora del departamento General San Martín. Si bien en su ciudad cabecera, Villa María, se espera una interna feroz por las rivalidades entre los ahora exaliados, la sucursal del partido comandado por Darío Capitani, que juega de local en la zona, está próximo a lanzar con el negrismo un candidato propio en Villa Nueva para competir con el mestrista Ignacio Tagni. Sería la primera pieza que el Grupo Balcarce moverá para rivalizar con Mestre.



A esta altura puede arriesgarse que las dos localidades más importantes del departamento seguirán en manos PJ. Como si fuera poco, otro conflicto se suma a los referentes que habían urdido su estrategia electoral pero hoy están a la deriva. El caso más curioso ocurre en Arias donde los cambiemitas habían abierto la alianza al FE del Momo Venegas que, como se sabe, a nivel nacional coquetea con el oficialismo. Pero en Córdoba, su referente, Carlos Castro, se unió a Schiaretti. Como rechazaron competir con la Lista 3, los no mestristas del acuerdo tendrán que buscar candidato y un sello de último momento para presentarse. Otra perlita para el final. El intendente de Marcos Juárez –la única ciudad que renovó autoridades el año pasado- también quedó envuelto en la fractura. Pedro Dellarossa sabe que debería apoyar a Negri si pretende respetar la estrategia nacional. Como sugerían sus conmilitones, en el marco del juego de las dos canastas, también se había mostrado con Mestre. Su posicionamiento pone el peligro su liderazgo en el departamento porque en varias localidades aledañas esperan un pronunciamiento formal para definir su juego. Los dirigentes de Cambiemos de Monte Buey, Camilo Aldao, Corral de Bustos, Los Surgentes e Isla Verde son algunos de los enclaves que acordaron la unidad pero que, a la fecha, no saben dónde están parados, según graficó un hombre cercano a Dellarossa. “Se liquidó la competitividad del espacio”, refunfuñaba otra fuente con buen conocimiento del paño y dejando entrever que la miopía de Peña pondrá en jaque el atributo más preciado de los radicales, su poder territorial. Paradójicamente, del que necesitará para cuidar los votos de Macri si se presentan en octubre.



2 Comentarios

  1. A veces parece que mas que torpeza hay intencionalidad estratègica. No coinciden las acciones del GOBIERNO en tèrminos de gestiòn, como, aumentos de servicios, restricción monetaria, desaliento productivo, ausencia de financiamiento para el sector privado y para los ciudadanos de a piè. El «cepo» al consumo, en fin pareciera que se actùa para perder. Para colmo no ha habido ni visiòn estrategica desde el punto de vista electoral, pues Macri al terminar el 2018 podría haber anunciado que FIEL a su palabra y al no haber alcanzado los objetivos por los que querían que evaluaran su gestiòn y se bajaba para las elecciones de Octubre. Entonces hubiera habido tiempo como para promover OTRO/A dirigente con otra metodología y con otros colaboradores.Además de irse como un «politico de palabra», hubiera renovado las espectativas de la sociedad y hasta de los mercados.¡Ahora ya es tarde, si lo hace, es por desesperaciòn o improvisacion!

  2. Radicales traicioneros, de la vieja escuela peronista. Capaces de partir un hijo por mitades con las consecuencias de lo que ello conlleva.
    Mestre, portador de apellido. Traidor y cada vez más adláter del delasotismo, quien financió su campaña anterior. Es peor que la kristina.

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