Empezó el remate de fracciones de ADN; una parte, para el PJ

En su versión ampliada -Hacemos por Córdoba- el peronismo reclutó a Apec, sello gestionado por David Urreta que junto al Frente Federal de Acción Solidaria de Marcelo Pascual integró ADN en 2015, logrando el 23 por ciento de los votos en capital. Con ambos ediles embarcados en distintos proyectos, queda por verse dónde irá el resto de ADN y, más importante aún, donde irán sus votos.



Por Felipe Osman

Juan Schiaretti presentó ayer, en el hotel Quorum, el nuevo refresh de Unión por Córdoba: “Hacemos por Córdoba”, una versión ampliada del peronismo cordobés que aglutina dentro de sí –además de los socios habituales- al intendente carlospacense Esteban Avilés, al Partido Socialista de Miguel Lifschitz, al GEN de Margarita Stolbizer y a Apec, entre otros.
Este último sello, que fundó el ex intendente Hugo Taboada y heredó Alfredo Keegan, es gestionado ahora por David Urreta, socio fundador de Movimiento ADN junto al Frente Federal de Acción Solidaria de Marcelo Pascual y su líder, Tomás Méndez.
La apatía de Méndez, que más allá de ensayar un acercamiento con Avilés y el socialismo durante diciembre del año pasado no mostró intensiones serias de participar en las próximas elecciones, alarmó desde un principio a sus socios dentro de ADN (ahora llamado Vamos), y esta preocupación fue creciendo con el pasar del tiempo.
Pocos días atrás el líder de Vamos confirmó con palabras los que decía con sus gestos –o con la falta de ellos- y dijo que no tomaría parte en la tendida del 12-M. Las razones, según explicó, la falta de acuerdos y de fondos para una campaña provincial que sería costosísima y la abismal desventaja que significaría encarar una candidatura municipal sin candidato a gobernador en la boleta.
A estos motivos –si se quiere, estratégicos- cabe sumar otro de naturaleza personal: Méndez es periodista y conduce en C5N un ciclo televisivo con el que se siente satisfecho, ha dado el salto de la pantalla local a una audiencia nacional y siente que su carrera profesional avanza viento en popa, no ve motivos para dejar tal situación. Esta misma circunstancia, además, lo aleja del electorado cordobés, que ya no es un aludido directo de sus contenidos.
Con Méndez fuera de carrera, sus compañeros de bancada ven peligrar sus escaños y empiezan a actuar en consecuencia. El primero de ellos ha sido Urreta, que decidió sumar su sello a las filas de Haciendo por Córdoba. Resta ver si su compañera dentro de Apec, María Eugenia Reales, acompañará el movimiento.
Marcelo Pascual, en tanto, abandonó el barco de ADN poco tiempo después de asumir su banca, junto a María Eugenia Terré, para hacer rancho aparte separando su espacio del liderado por Méndez. Terré pasó luego a las filas de Juntos por Córdoba y, por estas fechas, crecen los rumores de que Pascual estaría en conversaciones con el kirchnerismo para sumarse a Córdoba Ciudadana. Quien financió en su momento la campaña de Méndez apostaría el 12-M de nuevo por los k.
Pero frente al anuncio del mandatario provincial cabe preguntarse, además de qué pasara con el resto de ADN, qué pasará con el sorprendente caudal de votos que de la noche a la mañana el espacio cosechó en las elecciones municipales de 2015, donde se constituyó en segunda fuerza sentando a seis ediles en el Concejo Deliberante.
El voto captado por Méndez es, genéticamente, un voto anti-sistema, un voto en contra de quienes están en el poder. Esto podría hacer pensar que quienes en 2015 eligieron a ADN este año podrían elegir a Luis Juez, quién ha construido su capital político casi exclusivamente en base a denuncias hacia otros espacios o referentes.
Pero aparece aquí un inconveniente: Luis Juez es hoy oficialismo. Podrá no serlo a nivel local pero los es sin lugar a dudas a nivel nacional. Tanto es así, de hecho, que ha sido elegido por la Casa Rosada para competir por el Palacio 6 de Julio, aún constando este apoyo a la boleta que Juez integra junto a Mario Negri y Héctor Baldassi destruir Cambiemos en Córdoba.
Finalmente, otro espacio que podría alimentarse de los votos de ADN es el que comanda Olga Riutort. Fuerza de la Gente se nutre también de un voto reactivo a los partidos de poder, aunque tal vez no en igual medida.
Sin embargo Riutort –dicen- está muy cerca de cerrar con el PJ. Más aún, potenciado por la ruptura de Cambiemos, el peronismo de Córdoba lograría su “fichaje” sin dar demasiado a cambio. Algunos hablan de que la ex concejala podría cerrar el acuerdo sin siquiera integrar la fórmula, por un lugar en la lista de legisladores provinciales.
Esta misma lógica se repetiría en muchas de las incorporaciones que Hacemos por Córdoba está cerrando. En tiempos de vacas gordas, el peronismo compra a precio de liquidación.



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