PRO condiciona apoyo a Grupo Balcarce a reapertura de listas

El macrismo trabajará por la candidatura de Mario Negri y Héctor Baldassi, pero quiere cubrirse. Deslizan que la fórmula municipal y las boletas legislativas quedaron caducas porque fueron pensadas para la interna.



Por Yanina Passero
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La Mesa Nacional de Cambiemos se declaró incompetente en el “caso Córdoba”. Desde la lejanía de la Casa Rosada observaron (casi en simultáneo a sus deliberaciones) como explotaba la versión local, naturalmente imperfecta, de la alianza que lidera el presidente Mauricio Macri.
El titular del Frente Cívico, Luis Juez, pidió ayer a la Justicia Electoral que retire su sello partidario de la coalición y el PRO, horas más tarde, emuló la iniciativa. El intendente Ramón Mestre se lavó las manos y cargó a otra cuenta la responsabilidad por la atomización. Pero los aliados del grupo que lidera el diputado radical Mario Negri ampararon su decisión en la venia del influyente mentor de Cambiemos, el jefe de gabinete Marcos Peña.
Con ese destello de organicidad, los macristas expiaron culpas y se liberaron de la contradicción de abandonar una plataforma que les hizo experimentar un crecimiento meteórico en poco más de un lustro pero que, dadas las circunstancias actuales, los obliga hoy a ensayar dignas técnicas de supervivencia política.
Es por esto que en las canteras del PRO de Córdoba expresan que cumplirán el encargo de los popes de Cambiemos, aunque se guardarán un margen de negociación.
“Somos orgánicos a las decisiones nacionales y jugaremos a fondo para Negri. Ya los demostramos cuando nos pidieron ir a la interna y así lo hicimos; también hoy, saliendo de la alianza. Avanzaremos siendo parte formal del nuevo esquema”, confirmaron a Alfil autoridades del PRO.
Cierto es que la aclaración la obliga el contexto inapelable. Hace pocos días, el diputado nacional y referente del macrismo local, Nicolás Massot, sorprendió al acoplarse al discurso mestrista cuando dijo que eran necesarias las internas para evitar la ruptura de Cambiemos. Algunos sospecharon que fue su padrino político, Emilio Monzó, quien mandó a su adalid a dinamitar la coalición como parte de la vendetta por el ungimiento del ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo, como cabeza de la lista de diputados con la promesa de reemplazar al peronista de la presidencia de la Cámara baja.
Como sea, el PRO orgánico terminó plegándose al pedido que incomodó a Negri, no tanto a Héctor Baldassi que sabe que cuenta con el respaldo y protección permanente de la Casa Rosada en cada una de sus jugadas. Desde las filas del radical no se ahorraron los reproches velados mientras reconocían que el PRO jamás abandonó la convicción de que el candidato a intendente debía ser otro hombre boina blanca, Rodrigo de Loredo.
Y probablemente tenga motivos de peso para aferrarse a un principio, luego que Juez le bajara el precio a su aliado, en un medio porteño, la noche del domingo. “El PRO de Córdoba es el espacio político más retrogrado y complicado, manejado por el exintendente Germán Kammerath, del que yo me encargué que la Justicia condenara por corrupto”, dijo el revisionista histórico y exembajador, aprovechándose de la ignorancia de la audiencia de Buenos Aires.
Pero Juez no encabeza la preocupación principal del macrismo. La supervivencia de dirigentes políticos que iniciaron sus carreras antes que Macri y que pretenden seguir en actividad, incluso, después de él, entienden que deben mejorar su posición en la listas ejecutivas y legislativas del espacio que les toca integrar.
Está claro que no los invade la voracidad porque con la fragmentación de Cambiemos se redujo drásticamente lo poco que pudieron conseguir como partido agregado al Grupo Balcarce a último momento. Los macristas anticipan una derrota al exigir que se reabran las listas.
Razonan que las nóminas legislativas se confeccionaron en el marco de la interna del 17 de marzo y que ahora, de cara a la general, deben rediscutirse jerarquizando el poder territorial de los candidatos; atendiendo, a su vez, los casos de los legisladores departamentales que no iban a interna, entre otros puntos. La Comupro, supuestamente ninguneada, pide pista.
Por último, requerirán que el candidato a viceintendente de Juez sea del PRO. El argumento es el mismo: eligieron a la radical Alicia Migliore porque los socios acordaron que sería un buen contrapeso para medirse con la fórmula De Loredo-Alfredo Sapp.
Es evidente que el apoyo al Grupo Balcarce no será gratis.



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