Marcos Peña, el gurú de la ruptura

La mala praxis es inocultable y la secuencia de yerros un caso de estudio, no ya de la vieja, sino de la mala política, dicho sea sin eufemismos. El tridente oficialista terminará pagando un alto precio por su fe en los atajos verticalistas y por sus notorias contradicciones internas.

Por Pablo Esteban Dávila

¿Por qué será que, allí donde se encuentra Luis Juez, estalla una polémica? ¿Es Juez quién las trae bajo el brazo o es él quien las persigue por puro placer? Las coincidencias son apabullantes: en la historia reciente de Córdoba, allí donde existe un escándalo se encuentra el exembajador de cuerpo presente.
Es llamativo que, en el caso de Cambiemos, Juez protagonice un nuevo sainete apoyado, nada menos, que por el presidente de la Nación. Tras haberse referido a Mauricio Macri como “boludo”en cinco años atrás, después de haberlo desobedecido en 2015 (cuando le pidió que fuera candidato a senador y no a intendente con Olga Riutort) y luego de haberlo sumido en un papelón internacional al llamar mugrientos a los ecuatorianos (era el representante de Argentina en aquel país), el exintendente de Córdoba se encuentra librando una nueva batalla, esta vez, colaborando activamente para desmontar la alianza Cambiemos en la provincia.
Por supuesto, y a fuer de ser ecuánimes, no detenta el monopolio en esta tarea. Cuenta con el concurso de otros importantes dirigentes radicales y macristas, quienes se las arreglaron para dinamitar cualquier tipo de confianza recíproca y rehuir, a modo de efecto inevitable, un compromiso razonable para dirimir sus cuitas en una elección interna pacífica e inapelable. Con las presentaciones formuladas ante la jueza Marta Vidal por el Frente Cívico primero y luego por el PRO para retirarse de la alianza, la crónica de una ruptura anunciada terminó por legalizarse durante el día de ayer como corresponde, en los mostradores del juzgado electoral.
A priori, la tentación del analista ramplón es rasgarse las vestiduras por esta incapacidad colectiva y revolear, indistintamente, la media de la diatriba contra todos los protagonistas del vodevil. No caeremos en semejante desatino. Hay nítidas cadenas de responsabilidades por lo sucedido, y todas comienzan en Buenos Aires, más precisamente, en las oficinas del jefe de gabinete de ministros de la Nación. Marcos Peña es el gurú de la ruptura.
Peña creyó que podía ordenar la tormenta cordobesa recurriendo a la mediocre metodología de las encuestas. Al hacerlo envió un mensaje inequívoco a Ramón Mestre: “No importa que hayas ganado la ciudad en 2011 y que hayas repetido en 2015, tampoco que seas el presidente de la UCR. Las candidaturas las definirán las consultoras”. El intendente tuvo que aceptar el diktat, pero anotó el agravio entre sus papeles. Previsiblemente, las pesquisas no zanjaron la cuestión sobre cuál candidato resultaba el más potable, si él o Mario Negri (las diferencias entre sus respectivas intenciones de voto nunca fueron concluyentes), por lo que la inquina inicial por la imposición se transformó en abierta insubordinación.
La ineptitud para evaluar la situación política local desde Buenos Aires fue aprovechada por Mestre desde el primer momento, dejando en desventaja a sus contrincantes. Pactó una interna con Negri en noviembre que el diputado nacional nunca tomó demasiado en serio, confiado en la intercesión de Peña y la mesa nacional de Cambiemos. Pero cuando finalmente esta se produjo (totalmente a destiempo), el intendente dijo nones y se lanzó de lleno a la campaña. La inclusión de Héctor “la Coneja” Baldassi y del propio Juez dentro grupo Balcarce hizo que el radicalismo orgánico se galvanizara todavía más en torno al intendente. Son pocos dentro de la UCR los que han olvidado los múltiples agravios propinados en el pasado por el líder del Frente Cívico.
El certificado de defunción para cualquier arreglo lo expidió el líder nacional del radicalismo, el gobernador Alfredo Cornejo. En medio de los fastos dominicales de la fiesta de la Vendimia, señaló que la disputa debía zanjarse en una interna y que él ya no se entrometería más en la dinámica cordobesa. Razonó, en suma, como un correcto dirigente político, para quien los partidos son importantes y los candidatos, las expresiones naturales de organizaciones configuradas para conseguir el poder.
Pero este no es el talante comúnmente aceptado en Cambiemos. Para Peña y los demiurgos de la política zen, los partidos son estructuras de mediación popular decadentes, en vías de extinción. La democracia es Instagram y Facebook, con un toque de Twitter y de WhatsApp. El resto es pérdida de tiempo. Valen más los likes y los seguidores en las redes sociales que los militantes políticos. Baldassi es un fenómeno, Mestre un quemo. ¿Para que perder tiempo con sus ambiciones de la vieja política?
Pero ocurre que en las democracias republicanas, el pueblo no delibera ni gobierna sino a través de sus representantes y estos, a su vez, surgen de los partidos políticos, aunque la Casa Rosada no los tenga mucho en cuenta. Por eso, cuando de tanto en cuando un líder partidario prefiera una interna a otros métodos menos transparentes, deben existir espacios lo suficientemente acrisolados como para canalizar fuerzas que, fuera de cauce, se vuelven autodestructivas.
Pero antes hay que creer en tal cosa y, salvo Negri, ni Peña ni Juez confían en estas reglas de juego (de Baldassi todavía no puede saberse gran cosa). El titular del Instituto Nacional de Capacitación Política confesó ayer su distancia espiritual con la democracia interna y majaderías por el estilo ante los micrófonos de Cadena 3: “Mestre insiste con mecanismos poco transparentes -se refería a la interna que finalmente no tendrá lugar- cuando lo tendríamos que haber resuelto en un escritorio”. Falló el secreter, toda una editorial de su pensamiento político. Los que dicen amar la transparencia veneran en realidad los escritorios que, por definición, son el reino del conciliábulo y la opacidad, bien lejos del recuento de los porotos que, de vez en cuando, hace falta contabilizar. Estas son las convicciones reales, explícitas, de quien dice amar la honestidad sobre todas las cosas.
Es el temor para votar de parte de Peña y de sus asesores lo que terminará produciendo una inevitable reconfiguración del mapa interno de Cambiemos en la provincia, amén de la dualidad de la oferta que se producirá en mayo. En este sentido, ¿apoyará el PRO orgánico al grupo Balcarce? ¿Dejará pasar esta oportunidad para plantar bandera ante Baldassi y sus pretensiones milenaristas? ¡Si hasta Juez les moja la oreja! “El PRO de Córdoba es el espacio político más retrógrado y complicado… lo maneja Germán Kammerath, es un exintendente del que yo me encargué de que lo condenara la justicia por corrupto”, señaló también ayer ante una radio porteña. ¿Aceptaría Soher el Sukaría -entre otros ex UCEDE- acompañar su candidatura luego de escuchar semejante cosa? ¿Tendrán la dignidad que hasta ahora les ha faltado para sublevarse ante estos excesos?
Las respuestas son todas provisorias, aunque no lo es el estupor de la situación. La mala praxis es inocultable y la secuencia de yerros un caso de estudio, no ya de la vieja, sino de la mala política, dicho sea sin eufemismos. El tridente oficialista terminará pagando un alto precio por su fe en los atajos verticalistas y por sus notorias contradicciones internas. Mestre, que en su fuero íntimo sabe que no podrá contra Schiaretti, cuenta a su favor con la biología y con el antecedente de haber desafiado exitosamente a un presidente: mayo es un peldaño, el primero de los muchos que tendrá por delante. No todos sus rivales de ocasión pueden decir lo mismo.



4 Comentarios

  1. Así como en el cuento de Andersen, conocido como «El Rey desnudo», Peña arma su estrategia y junto con Durán Barba, parecería que tienen convencido a Mauricio Macri, que está todo bien y su reelecciòn estaría asegurada, ¿Acaso no se animan a decirle que hay DECEPCCION Y HASTA MOLESTIA por las actitudes de Macri ante la crisis? Ya no alcanzan los argumentos de la herencia recibida, menos cuando el mismo reconoció en la Sesión de apertura del Congreso, que hacìa un año había dicho «LO PEOR YA HA PASADO» y antes «Quiero ser evaluado por mi gestion en reducir la pobreza». Es cierto que RECONOCE esos fallidos, pero como hombre de PALABRA, ademàs de decir la verdad, deberìa dar un paso al costado para que OTRO ocupe su lugar, con otro equipo y metodología a fin de evitar la comición de los mismos errores. ¡ESO SI QUE SERIA CAMBIO!Todavía puede sorprender, pero cada dìa que demore será peor. Incluso esa decisiòn ademàs de generar nuevas espectativas hasta renovaría las esperanzas de sus electores de 2015 y2017, además de proyectarse positivamente a los mercados.

  2. Nadie dice que los AFILIADOS necesitan la interna y que de ellos deben surgir los candidatos LEGITIMADOS.
    USTEDES tampoco. Avalan la dedocracia y el escritorio para un 72% que nació de las sombrillas.

  3. Macri tengan bien presente ganó por la UCR en Córdoba. Lo que acompañan al presidente quisieron manejarnos, Juez el ordinario sin poder.Macri emparentado con Schiaretti y porque no con los kkkkperonistas.Todo es una mentira.Seguiremos trabajando por la UCR.

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