Schiaretti, ¿líder del PJ nacional tras el 12-M?

Si Cambiemos deflagra en Córdoba, las elecciones provinciales del 12-M pueden terminar con un triunfo holgado del peronismo, posicionando a Schiaretti como líder indiscutido del PJ no K a nivel nacional.

Por Felipe Osman

El peronismo observa encantado la guerra intestina que enfrenta a mestristas y adeptos al Grupo Balcarce (Mario Negri-Héctor Baldassi-Luis Juez). La cada vez más probable ruptura de la alianza Cambiemos en Córdoba, con Ramón Mestre y Negri compitiendo por la Gobernación el 12-M dividiendo el voto radical podría conllevar una victoria muy cómoda de Unión por Córdoba, que terminaría ungiendo a Juan Schiaretti como líder indiscutido del peronismo no kirchnerista a nivel nacional. Repasemos este escenario.

El presidente del interbloque Cambiemos en la Cámara de Diputados dijo este fin de semana que no competirá en una interna con el actual intendente, porque las condiciones para garantizar un procedimiento transparente “no están dadas”. Mestre, por su parte, ya avisó que no dudará en competir con la Lista 3 si resulta necesario. Ninguno se baja, los dos –dicen- irán por la Gobernación el 12-M.

Si los sondeos de opinión ya entusiasmaban a los armadores de El Panal, la encarnizada disputa entre los candidatos radicales multiplica ese entusiasmo. Con los votos de la UCR desparramados en dos listas, Unión por Córdoba se siente con chances de ganar por demolición, y una victoria de esas características tendría por efecto inmediato posicionar a Schiaretti como principal líder del peronismo no k a nivel nacional.



Parado sobre el segundo distrito electoral del país –y el primero en manos del peronismo-, sólo CFK podría presumir de un caudal electoral mayor dentro del PJ.

Este liderazgo, a su vez, se ve acentuado por los traspiés de sus socios dentro de Alternativa Federal. El salteño Juan Manuel Urtubey, que no puede aspirar a una nueva reelección, tampoco logra imponer un candidato, y el kirchnerista Sergio Leavy aventaja al peronista Miguel Isa en las encuestas.

El rionegrino Miguel Ángel Pichetto, por su parte, tiene muy difícil repetir su senaduría por su distancia con Martín Soria, jefe del PJ en esa provincia, y Sergio Massa no logra despegar en las encuestas.

En relación al resto de los gobernadores peronistas algo debe decirse. Aunque muchos de ellos han cerrado acuerdos con el kirchnerismo, la gran mayoría ha preferido despegar las elecciones provinciales de las nacionales. En rigor, acuerdan para que CKF no impulse una lista de Unidad Ciudadana en sus distritos, pero una vez reelectos negociarán desde otra posición.

Este es el caso, por ejemplo, de Juan Manzur, cuya renovada simpatía por el kirchnerismo tiene una explicación sencilla: necesita que CFK baje a José Alperovich para evitar una elección interna que lo desgaste antes de las elecciones provinciales del 9 de junio.

Ante este escenario, es dable esperar que Schiaretti no adelante ninguna decisión y espere hasta después del 12-M para definir su estrategia a nivel nacional y su apoyo hacia la candidatura de uno de sus socios en Alternativa Federal o un foráneo, Roberto Lavagna.

El ex ministro de Economía ha dado señas de acercamiento hacia el Peronismo Federal, pero también ha dejado en claro que sus intenciones son liderar un frente más amplio, que incluya –además del PJ- a sectores del progresismo, el radicalismo y diferentes partidos de provincia, entre otros.

Schiaretti siempre ha tenido una relación más que razonable con Mauricio Macri, y esto le ha permitido, entre otras cosas, contar con las garantías del Estado nacional para buscar financiación en el exterior que haga posible la ejecución de su ambicioso plan de obra pública.

Pero este renovado estatus de líder del peronismo no kirchnerista, que ya supo ostentar como primer hombre en la Liga de Gobernadores, le permitirá asumir una posición de privilegio para negociar con la nación también ante un cambio de gobierno.



Dejar respuesta