Muchas elecciones hacia Octubre

Todo indica que los movimientos de un oficialismo y una oposición que no convencen a nadie van pintando a futuro escenarios que nos remiten a distintas elecciones del pasado.



Por Javier Boher
[email protected]

eleccionesBuen día amigo lector. Otro fin de semana prestando atención a los movimientos de un peronismo más escurridizo que el aguinaldo. Cada día que pasa es un escenario novedoso, con otros actores, cambios de roles y nuevas propuestas. Su futuro es más enigmático que Lost.

Acá parece que se juntan dos cosas, entre lo que les gustaría y lo que pueden. Está claro que les gustaría jugar como el Barcelona de Guardiola y ganar en cualquier cancha, pero se conforman con ser el Belgrano de Zielinski y no dejar que juegue el rival. En algo de eso andan ahora.

La cosa está más trabada que colectivo de dos pisos bajo el Puente Antártida, pero se puede ver que hay muchos esperando para que esto decante de alguna manera. Igual, para mí acá se puede venir una elección histórica, no en términos de que quede grabada en nuestras mentes, sino que se puede parecer a cualquiera de las que ya tuvimos. Le hago el repaso.

2011

Esta es la imposible, es la del oficialismo con el 54% de los votos y la oposición más desorientada que ciego en pedo. Es el escenario que no puede pasar bajo ningún concepto, salvo que a la Emperatriz del Calafate le encuentren la bóveda de Rico McPato en una de sus casas. Este es el sueño de un gobierno que prometió llevarnos de vuelta al mundo sin avisarnos que era al tercero, no al primero.

2007

Esta es la que más se le acerca en los sueños del gobierno: un oficialismo que no sufre en su reelección porque la oposición va dividida en dos. Claro que para eso tiene que ir el oficialismo todo junto, pero esa es otra historia.

El hombre-niño de cabello entrecano sigue prendiendo velas a cuanto santo hay para que el peronismo no se ponga de acuerdo. Juega una ficha al gaucho del closet y al heredero de El Hombre para que revienten cualquier acuerdo nacional con la banda del Nestornauta, porque esa reunión metería más miedo que si se vuelven a unir Chano y Tan Biónica (aunque hay una teoría de que el éxito de Cambiemos depende de que estos últimos larguen un tema, se lo juro).

1999 o 2015

Si no se llegara a ese paraíso de tranquilidad de una oposición desperdigada, de última esperan que la cosa más o menos se polarice como en el 99 o el 2015, más tranquilos en la primera y con más susto en la segunda, pero victoriosos en los dos. Hay un detalle no menor: en ninguno de los dos casos ganó el oficialismo, sino la oposición que hoy es gobierno.

La inflación está más descontrolada que la hinchada de Talleres cuando viajó al exterior y la economía camina menos que Michetti, así que una elección polarizada puede no ser la mejor opción para un gobierno que tiene logros tan destacados como sacarse un 10 en plástica o en gimnasia, mientras acumula un par de 2 en lengua o matemática.

Acá al peronismo se le puede prender una luz de esperanza, porque si la economía sigue como hasta ahora, en unos meses nos vamos a comer hasta los carozos de las aceitunas. Si la gente prefiere tragarse eso que otro período de kirchnerismo va a depender de la muñeca del ecuatoriano de quincho azabache.

2003

Este es el sueño del peronismo: volarle la unidad al gobierno. Con una estrategia de “Zabeca de Bnfield Reloaded”, aspiran a una elección muy parecida a las primeras post 2001. Si en el peronismo no se pueden poner de acuerdo, entonces que nadie lo haga, como el hijo caprichoso que se sale con la suya haciendo pelear a los otros.

Cuando el Sultán de Anillaco y el entonces presidente Duhalde peleaban por el poder en 2003, el gran olfato político del segundo lo hizo por decantarse por el que traía una mirada diferente desde la Patagonia, enfrentando también al Puntano de la Puntita por el voto peronista.

El panradicalismo llevó a la Objetora de Conciencia de Cambiemos y el Bulldog Liberal que fue tempranamente absorbido por el PRO. El Marciano que defendió los colores del radicalismo hoy ocupa una banca por el kirchnerismo.

La matemática es más o menos fácil. Si logran que los radicales desencantados jueguen por afuera, especulan con un 10 o 12% de votos que se le restan a Cambiemos. Eso ayudaría a que Gatricio no gane en primera vuelta, forzando el ballotage. No es un plan propio de Brigada A sino más bien de Brigada Cola, pero lo importante acá es la efectividad.

La idea de algunos es que el Masticador de Encintas juegue por fuera de Cambiemos para contrarrestar el voto kirchnerista que no iría hacia el Hombre de las Sandalias. En un escenario tan dividido las chances del peronismo federal de meterse en un ballotage y ganar aumentan considerablemente.

Por eso le digo, amigo lector, que cada movimiento que veamos en los próximos días nos va a ir dibujando nuevos escenarios posibles, que aunque sean sobre lo que tenemos que esperar a futuro, inevitablemente nos van a remitir a distintos momentos del pasado.



Dejar respuesta