Confrontación inédita (y sin favorito) de no docentes entre vallejismo y MUN

Aunque con los naipes más entreverados todavía, la fractura entre vallejismo y MUN replica, con correcciones, el conflicto que se suscitó en el primer intento por designar a la junta electoral que debía tutelar los comicios, que se realizó el 11 de octubre y que luego fue anulada. En esa asamblea, la actual secretaria general del Gremio, Silvia Aguirre, se apartó de su alineamiento “coyuntural” con Di Marco y se fue con Vallejos. Ese principio de ruptura se saldó en la segunda asamblea de afiliados, realizada el 28 de diciembre, con la elección de una junta electoral que contuviera a los dos sectores y que fijara como nueva fecha el 12 de marzo.

UNC
Ana Ramos, candidata del vallejismo y Héctor Gatti, postulante de la alianza que encabeza el MUN.

Mañana no solo votarán los no docentes de la UNC para elegir una nueva conducción para la Gremial San Martín, sino que por primera vez en más de una década concurrirán a las urnas con una fractura en el actual oficialismo que conduce el sindicato. Desde hace años, los dos referentes sindicales de mayor peso, Carlos Vallejos y Jorge di Marco, armaron alianzas que resultaron imbatibles. Pero esta vez apoyan a candidatos distintos: el vallejismo a Ana Ramos y el MUN a Héctor Gatti.

La elección marcará un punto de inflexión sobre este gremio, el más poderoso y también el más caótico de la UNC, como que en las primeras dos décadas del siglo fue intervenido dos veces por el Ministerio de Trabajo de la Nación, siempre con el visto bueno del secretario general de la federación que los agrupa (Fatun), conducida hasta su muerte reciente por el riocuartense Nelso Farina. Probablemente no sea casual que esta fractura se produjera tras la desaparición de Farina, un peronista componedor y contenedor de conflictos para e vitar que ingreso al gremio el sindicalismo de izquierda.

El vallejismo, la fuerza más poderosa del gremio, llevará como aliados al dirigente Marcos Castro, mientras que el MUN, a riesgo de tensiones futuras si gana, se lleva el resto, nucleamientos internos muy variopinto que incluyen hasta un hermano de Carlos Vallejos.

Aunque con los naipes más entreverados todavía, la fractura entre vallejismo y MUN replica, con correcciones, el conflicto que se suscitó en el primer intento por designar a la junta electoral que debía tutelar los comicios, que se realizó el 11 de octubre y que luego fue anulada. En esa asamblea, la actual secretaria general del Gremio, Silvia Aguirre, se apartó de su alineamiento “coyuntural” con Di Marco y se fue Vallejos. Ese principio de ruptura se saldó en la segunda asamblea de afiliados, realizada el 28 de diciembre, con la elección de una junta electoral que contuviera a los dos sectores y que fijara como nueva fecha electoral el 12 de marzo.



Pero algo venía sucediendo subterráneamente, porque una semana antes de la presentación de listas la fisura entre el vallejismo y el MUN volvió a la superficie. Porque se trata de una confrontación prácticamente inédita, nadie arriesga con el resultado, aunque sí sobre las consecuencias. Si el vallejismo se impone y Ana Ramos resulta nueva secretaria general, muchos referentes pasarán a cuarteles de invierno. (También Ramos deberá mostrar sus cartas en su mandato porque los dos secretarios generales precedentes, Aldo Esparza y Silvia Aguirre, habían sido colocados allí por Vallejos y ambos, de modos bien distintos, desconocieron a su mentor.

En cambio, si triunfa Gatti, un enemigo acérrimo de Vallejos, la alianza que este inspira habrá perdido un invicto de décadas, que comandó a voluntad a la Gremial San Martín, con las solas excepciones de las dos intervenciones nacionales. Fuera de la Universidad y del poder le será difícil retener a su tropa, con una movilidad y liviandad para trocar lealtades que no se observa con frecuencia en el mundo sindical.

Más allá de gustos y lealtades correspondidas o no, hay otros factores que pueden pesar en la decisión que tome cada afiliado a la hora de emitir su voto. El tilde que pesa sobre el MUN es que es excesivamente conciliador en las negociaciones paritarias que tiene con su empleador, las autoridades de la UNC. Mientras que Vallejos es más reivindicativo y, eventualmente, conflictivo con los funcionarios de la casa de estudios.



Dejar respuesta