Fractura en Cambiemos: bonus track para Schiaretti

En el peronismo cordobés nunca imaginaron que la interna de los aliados, terminaría siendo el móvil que pusiera en riesgo la exitosa sociedad que en 2015 convirtió a Córdoba en la capital electoral del macrismo.

Por Yanina Soria
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“Si ellos se pelean, mejor para nosotros” bromeó hace algunos meses el presidente del Partido Justicialista de Córdoba, Carlos Caserio, durante una entrevista televisiva.
Claro que cuando el senador hizo esa reflexión nunca imaginó que la interna de Cambiemos en serio llegaría tan lejos y que el peronismo se frotaría las manos al ver a su principal adversario desarmando en pocos días aquella poderosa alianza que convirtió a Córdoba en la capital electoral macrista.
Porque a rigor verdad, por más esfuerzos e intentos de salvatajes que lleguen desde la Rosada, la confianza entre los aliados locales se quebró y la alianza sufre por estas horas una fractura expuesta.
Sin posibilidades de llegar a un consenso, cuando hace algunas semanas Cambiemos Córdoba confirmó que sus candidatos se medirían en una interna partidaria, en el PJ sonrieron. De inmediato en el Centro Cívico calcularon que, al menos por algún tiempo, los aspirantes que buscan destronar a Juan Schiaretti del poder central, estarían ocupados en resolver sus propios problemas. Pero nunca sospecharon que lo que se suponía sería una herramienta esclarecedora y democrática, terminaría siendo el móvil que dinamitase la sociedad local.
La interna de la interna de Cambiemos se convirtió, sin dudas, en un bonus track para Schiaretti y los suyos. El gobernador mira tranquilo desde su despacho cómo la energía política de sus contrincantes se agota en una batalla intrauterina, corriendo de eje su candidatura y a la marca que gobierna Córdoba desde hace dos décadas y que el 12 de mayo buscará por sexto periodo consecutivo retener el poder provincial.
Hoy los principales dardos de Cambiemos no apuntan al Panal sino que se direccionan en sentido Ramón Mestre a Mario Negri y, viceversa, generando casi un efecto de anulación en la competencia hacia afuera.
En el medio, también hay palos y repoches con tonada cordobesa pero con destino final en Balcarce 50. Este microclima que están consumiendo los radicales, macristas, juecistas y lilistas, ubica al PJ en una posición sumamente cómoda. Acorta y comprime al máximo los plazos de la campaña informal que, en cada elección, naturalmente se da meses antes de que se oficialicen los plazos legales. Le permite a Unión por Córdoba dilatar definiciones como la de resolver y poner en la cancha quienes serán los vices que acompañen a Schiaretti en la gobernación y a Martín Llaryora en la ciudad. Amplía las chances de una victoria en ambos tramos.
Desde el Centro Cívico están confiados que hoy Schiaretti le ganaría a cualquiera de las dos opciones del radicalismo. Aseguran que la imagen del gobernador es altísima y que, en determinados puntos del mapa provincial, la ventaja del jefe político del PJ frente a Negri o Mestre, es prácticamente irreversible.
Ni hablar si, efectivamente, lo que hoy suena como una posible resolución del conflicto interno, se concreta: que haya finalmente dos listas con representantes de Cambiemos. Ese escenario sería regalarle al peronismo la victoria sin que si siquiera el PJ tenga necesidad de sudar.
Pero donde con mejores ojos ven la veta de usufructuar políticamente la desgracia de los socios locales, es en la Capital cordobesa. UPC huele cada vez más cerca la chance de un triunfo que les devuelva el manejo del Palacio 6 de Julio; claro, una dispersión de Cambiemos en el principal distrito electoral de la provincia, también hace peligrar la continuidad de la UCR en el poder.
Y frente a un contexto de indefiniciones, de no saber quién será el rival del PJ en la ciudad, Llaryora prefiere seguir en silencio. Desde el Centro Cívico aseguran que así sigue creciendo en las encuestas y que se posiciona como la figura más taquillera de la grilla de anotados en la carrera municipal.
Desde su entonces insisten en que el sanfrancisqueño no tiene ninguna necesidad de salir oficialmente a la cancha, ¿para qué se expondría a ser blanco de objeciones cuando el tablero final de jugadores no se configuró? Tiene lógica.
Sin moverse demasiado y con bajísimo perfil público, al vicegobernador en uso de licencia se le apuntó en las últimas semanas con reproches respecto a la legalidad de su postulación a partir del cumplimiento de los requisitos sobre su domicilio en Córdoba. Aunque desde UPC aseguran que tiene todo calzado y que los papeles para refutar cualquier tipo impugnación existen, no dejan de inquietarse frente a lo que pueda calar ese planteo en el electorado. Por eso, algunos dirigentes del PJ Capital ya salieron a refutar esa acusación y a rebatir con supuestos argumentos legales esa observación.



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