Suárez presentó un paro express como una huelga de 72 horas

El sindicato de Luz y Fuerza “paró” durante el fin de semana y se movilizará hoy para reclamar contra el pago por etapas de la BAE, concepto extraordinario recibido cada año por los empleados de Epec que implica, en algunos casos, un aguinaldo extraordinario de más de $500.000.

El gremio liderado por Gabriel Suárez se movilizará esta tarde, después de reactivar su plan de lucha con un paro que, en teoría, duró 72 horas, aunque empezó el viernes. Extraño. Cualquiera podría pensar que, al lanzar una huelga, un sindicato espera maximizar su repercusión ubicándola en el lugar del almanaque que más perjudique a su empleador e, indirectamente, a los usuarios. Pero este no fue el caso.
En lugar de ello, Suárez ha preferido camuflar un paro de 24 horas detrás del fin de semana. Y de no ser por las altas temperaturas del viernes seguidas por tormentas esa misma noche, la medida de fuerza hubiera pasado por desapercibida. En otras palabras, el (mediano) impacto de la huelga sólo obedeció a cuestiones climáticas, circunstanciales y completamente ajenas a la voluntad de la conducción.
La medida de fuerza fue adoptada por el sindicato el pasado jueves, al cabo de una Asamblea General en la cual las posturas eran diversas. A grandes rasgos, hubo dos. La primera, sostenida por Suárez y finalmente respaldada por la mayoría, fue convocar a un paro por 72 horas. La segunda, propuesta por sectores de la oposición más afines con la izquierda, no quería ir al paro. Este grupo entendía que la huelga terminaba siendo funcional a la empresa, que lograría un importante ahorro descontando días de paro a sus empleados. Y en su lugar prefería tomar medidas activas, como escraches funcionarios provinciales y directivos de Epec y “ruidazos” en la casa central.
Pero ambos planes de acción son distintos. El primero necesitaba de la adhesión de los trabajadores sólo durante un día. Después del viernes la gran mayoría de los empleados sólo tenía que hacer lo que haría cualquier otro fin de semana: descansar. Sólo aquellos que debían cumplir tareas de mantenimiento durante el fin de semana participaron realmente de las últimas 48 horas de la huelga. Es decir, este plan necesitaba un apoyo casi meramente testimonial.
El segundo plan de lucha, por su lado, sí hubiera requerido de un apoyo activo y constante de los trabajadores hacia los designios de la conducción gremial y, probablemente, de una postura mucho más comprometida en contra del gobierno provincial desde lo discursivo. Este último punto, de hecho, acaba de tornarse mucho más complicado para el sindicato.
Luz y Fuerza decidió ir al paro por un asunto difícil de explicar a los cordobeses, y sobre todo a los cordobeses más carenciados, a quienes el sindicato dice defender en contra de la supuesta privatización de la compañía estatal. Y este asunto es el pago de la BAE (Bonificación Anual por Eficiencia), un concepto que todos los empleados de Epec reciben y que, dependiendo de la antigüedad del trabajador, llega a representar hasta tres salarios extraordinarios para cada uno, además del aguinaldo.
Pero no se trata de que Epec buscara dejar de reconocer esta ventaja que los lucifuercistas tienen por convenio colectivo. En absoluto. Lo único que la empresa espera es poder pagar este concepto en 10 etapas. Es decir, dividiendo a sus trabajadores en diez grupos y liquidado la BAE a cada grupo en meses sucesivos.
Ahora, con esta medida, Luz y Fuerza ha logrado poner de relieve que su convenio colectivo prevé, entre otras ventajas desproporcionadas, que casi el 60 por ciento de sus trabajadores recibe cada año un “aguinaldo extra” de más de 200.000 pesos y que, en algunos casos, este concepto supera largamente el medio millón.
Será ahora un espectáculo digno de ver al sindicato hacer campaña en contra del gobierno provincial en los barrios más pobres de la ciudad, explicándoles a sus vecinos que los trabajadores de Epec luchan por sus intereses, porque les preocupa que no puedan pagar luz que, en gran medida, engrosa el desproporcionado convenio colectivo de Luz y Fuerza.



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