Muerte de una monja anciana

Leemos en una publicación brevísima en el diario El Progreso de 1877, una información pequeña para una ciudad pequeña. La noticia olía un poco a naftalina, pues se refería a la muerte de una monja de no menos de ochenta y seis años, que debía de haber ingresado al convento en la década de 1820.



Por Víctor Ramés
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El rezo de una monja. Pintura anónima siglo XIX.

El 29 de diciembre de 1877, El Progreso informa la muerte de una monja, el nombre de bautismo de la anciana y el que había abrazado al profesar en el monasterio de Santa Catalina de Siena, el solar que todavía existe en la calle Obispo Trejo.
La noticiaera más fácil de contextualizar en su propia época, por supuesto, pero no resulta imposible trazar un perfil mínimo en base a datos que echan una débil luz sobrela anciana mujer que había consagrado su vidaa la clausura durante por lo menos medio siglo.
La mención del diario decía:

“Muerte de una monja
El monasterio de Santa Catalina acaba de perder una de las monjas más antiguas, señora Teresa de San Ignacio, y que llevaba el nombre de familia de Melchora Tagle.
Perteneciente a una respetable familia de Córdoba eligió el claustro abandonando el mundo, y en su retiro ha sido un ejemplo viviente de austeridad y de virtudes, tan respetada como querida de toda la comunidad.
En poco tiempo el monasterio ha perdido varias de sus monjas más antiguas y notables de la comunidad.”

Melchora Tagle, nacida en 1791 en San Salvador de Jujuy notuvo renombre más que al interior de la Orden de los Predicadores y en el seno del monasterio donde transcurrió su vida. Contamossobre ella apenas unasluces que la iluminan de rebote, en documentos indirectos organizados por investigadora, o disponibles en repositorios. María Melchora Tagle Basterra perteneció a una familia jujeña que entregó un buen número de jóvenes a la vida de reclusión religiosa, a comienzos del siglo diecinueve. Eran todas hijas de Miguel Lorenzo Ruiz de Tagle y de su primera esposa, Teresa Basterra.La madre de seis hijas y un hijo, que llegó a parir en el mismo año a dos de las niñas, murió joven a los 35 años en 1795, cuando su hija mayor tenía 11 años y la menor cuatro. La menor era, precisamente, María Melchora.
El padre, un comerciante con vínculos en Buenos Aires y en Potosí, al quedar viudo seguramente halló muy difícil ganarse la vida como lo había hecho, viajando de un lado al otro, con varias hijas chicas aún. Tagle gozaba de estatus comercial por una serie de negocios, entre ellos el cobro de gravámenes para el ingreso de bebidas alcohólicas a Salta y Jujuy, y la seguridad y el traslado de caudales a Buenos Aires. En uno de sus frecuentes pasos por la ciudad de Córdoba, Tagle decidió trasladar allí a su hermana María Juliana, esposa de Miguel Gregorio de Zamalloa —asesor del gobierno de Montevideo— y a su sobrina a esa ciudad. Por la misma fecha, en 1799, acompañó a sus hijas a Córdoba y las dejó en el Colegio de Huérfanas.Varias hermanas de Miguel de Zamalloa, provenientes también de Jujuy, habían entrado al convento y una de ellas, que tomó el nombre de Teresa Antonia de Jesús, fue cinco veces priora del Monasterio de las Carmelitas Descalzas de Córdoba.
Las niñas Tagle y Basterra fueron preparadas desde pequeñas para no contar con la contención de una vida familiar. Por eso no es sorprendente que entre la segunda mitad de la década de 1800 y comienzos de la de 1820, al menos cuatro de las hijas de Miguel Tagle tomaran el velo en los conventos de carmelitas descalzas de San José y de Santa Catalina de Siena de Córdoba, respectivamente.Este último destino fue el que le tocó a María Melchora.
Aunque lo párrafos que siguen no se refieren a ella, son pertinentes en la medida en que enfocanla vida consagrada de sus hermanas mayores, las otras hijas de Miguel Tagle que ingresaron al convento carmelita. Las menciones provienen. del trabajo de Ana Mónica González Fasani: El monasterio de San José de Córdoba en tiempos de Independencia. Allí refiere que en junio de 1815, “un grupo de mujeres consagradas se preparaba para recibir en su seno a la novicia María Manuela de Tagle y Basterra”, quien como religiosa de velo negro adoptaría el nombre de María Manuela del Corazón de Jesús. El texto refiere que “el 20 de mayo de 1816, el recientemente nombrado capellán en remplazo del fallecido Martínez, don Teodoro Lozano, realizó la exploración de voluntad de la novicia, y dejó asentado que tenía 30 años de edad y que era natural de Jujuy, hija de don José Miguel de Tagle y de doña María Teresa de Basterra”. Para la investigadora, la muchacha de 30 años de edad parecía destinada a la soltería, “lo cual no era, necesariamente, un sinónimo de vocación religiosa.” Era un hecho que “las jóvenes novicias accedían al monasterio según la voluntad de los varones, padres o parientes”.
Sobre las otras jóvenes Tagle y Basterra que profesaron en el Monasterio de San José, indica el estudio que ocho años antes que María Manuela (es decir en 1808) había ingresado como novicia su hermana menor, Ana Guillerma, quien lamentablemente enfermó y falleció tras una larga y penosa enfermedad, a la edad de 29 añosen 1818, cuando ya la hermana mayor vivía enel convento.
Por último, aporta el dato de queuna tercera Tagle, Juliana, ingresó a la misma orden en 1823 y tomó el nombre de Juliana de San José.
María Melchora, la más joven de la familia, fue parte de una generación de hermanasque, por sus condiciones familiares -principalmente la ausencia de la madre y la del padre- debieron encarrilar sus vidas en reclusión religiosa, sin que pueda saberse lo profundo de su vocación en ese sentido.
El nombre de Melchora figura en un listado de monjas destacadas del convento cordobés de Santa Catalina de Siena, que consta en la memoria histórica de la Orden de Predicadores, aquí parcialmente citada:
“Hubo muchas monjas que se santificaron y seguramente atrajeron sobre Córdoba y la Iglesia que peregrina en nuestra patria, muchos dones y gracias del Señor. Así lo reflejan en parte, las cronologías que se hallan redactadas en el libro respectivo del Archivo del Monasterio. Caben destacar entre ellas: la Madre Catalina de Sena (doña Leonor de Tejeda); María Aurelia de la Santísima Trinidad Ocampo, Madre Cándida Rosa de los Dolores Ortiz de Ocampo,sor María Melchora Tagle, Madre María Mercedes Cabanillas (hermana carnal de la Beata Madre Tránsito Cabanillas) Flora del Corazón de Jesús Allende…”.



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