La renovación en su clímax: volatilidad extrema en cargos

La oficialización de las listas con las que Ramón Mestre y Mario Negri competirán en la interna cambiemita ha dejado tras de sí un “tendal” de ausencias.



Por Felipe Osman

La extrema volatilidad de los cuadros políticos ha dejado de ser un fenómeno atípico, propio de un momento de crisis y desconfianza generalizada en los gobernantes, para convertirse en una constante en la política argentina y, por añadidura, cordobesa. Atrás parece haber quedado el tiempo en el que referentes territoriales eran la base de la pirámide sobre la cual se construía el poder de cada partido. Y la alta intensidad en el recambio de dirigentes, que en un momento pudo explicarse en el “que se vayan todos”, probablemente obedezca ahora un cambio más o menos definitivo en la forma de construir poder La irrupción de las redes sociales como herramienta primordial para construir electorado y, más aún, como medios de instalación de una figura en el firmamento de los expectables, han convertido a algunos de los “cuadros políticos” actuales en estrellas fugaces que no resisten más de uno o dos turnos en las urnas, y a todo el resto en personajes de reparto sin peso propio. Cultura de lo descartable: use y tire. Y aunque el PRO es –por lejos el mejor ejemplo para ilustrar estas nuevas formas de “construir” o, mejor aún, de comprar candidatos prefabricados y ungir a segundas y terceras líneas a las que no piensa sostener, una lógica similar ha contagiado a la política que ejerce el resto de los partidos.

La última manifestación de esta volatilidad de los cuadros políticos puede verse en las listas presentadas para la interna cambiemita: muchos de los que estaban –y podían seguir- ya no estarán, y otros, que si anotaron sus nombres en puestos expectables de las listas, son personas de escaso rodaje en el ambiente político. El primero es el caso de prácticamente todos los ediles de Juntos por Córdoba. La gran mayoría no tiene un lugar en la lista mestrista y, a excepción de Miriam Acosta, Lucas Cavallo y Belkis Garda, que ocupan lugares medianamente expectables, el resto está prácticamente afuera. Lucas Balián y Juan Balastegui, por ejemplo, han pasado de tener un rol preponderante dentro de la bancada de Juntos por Córdoba a caer a los lugares 14 y 16 en la lista del Concejo Deliberante. Balián, vale recordar, es el actual presidente del bloque oficialista, y Balastegui preside la Comisión de Desarrollo Urbano. Un caso similar es el de Gustavo Fonseca, que después de ser ungido como presidente provisorio del cuerpo el año pasado, ahora figura en el lugar 33 para entrar a la Legislatura Provincial.

Existen diferentes versiones acerca de cómo han caído estas y otras noticias parecidas en el recinto. Algunos ediles de la oposición, no aludidos en el tema, cuentan que el clima en el Concejo es de gran tensión y que muchos no logran explicar el porqué de su destierro. Los propios integrantes de la bancada oficialista juran que acompañan por completo la decisión del intendente, que no se sienten desairados por la configuración de la lista, y que dedicaran todas sus energías a trabajar por la campaña que se avecina. Podemos contrastar este caso, como estereotipo de una organicidad perfecta (o simulada), con el caso opuesto: Laura Sesma.

Después de la inexplicable pertinacia que ha sostenido por años, la UCR ha decidido dejar de cobijar a Sesma, que en su paso por el Concejo ha actuado mucho más cerca de actuar como una opositora que como una integrante de Cambiemos. Sesma, que hoy se queja de sufrir “aislamiento” a manos de la alianza, boicoteó el avance de proyectos clave para Juntos por Córdoba y luego lanzó un sello propio (“Convocar”) con el cual –dijo- competiría por el sillón que hoy ocupa Ramón Mestre. Todo esto, desde luego, después de haber serruchado de la bancada oficialista un escaño, para hacer rancho aparte “construyendo” su unipersonal bloque Socialdemócrata con votos del oficialismo, y quitando a Mestre lo que la Carta Orgánica de la ciudad le garantiza: la cláusula de gobernabilidad. Respecto de la lista presentada por Negri, Balián dijo desconocer lisa y llanamente a algunos de sus integrantes, y apuntó que ni siquiera podría asegurar que tengan domicilio en Córdoba capital, dejando traslucir que sus nombres habrían sido colocados directamente desde Buenos Aires.



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