Heridos PRO, amenaza silenciosa al plan del Grupo Balcarce

Si bien aumentó su participación en las listas con respecto al 2015, crece el descontento del macrismo porque la referente de Capital, Soher El Sukaria, no fue considerada para completar la fórmula municipal y por la exclusión de la Comupro de la nómina legislativa.



Por Yanina Passero
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proLa confianza que proyecta el precandidato a gobernador por Cambiemos, Ramón Mestre, es directamente proporcional a las inseguridades que muestran algunos de los miembros encolumnados detrás del radical Mario Negri. No dudan en el potencial del grupo que el PRO orgánico tuvo que apoyar por expreso mandato de la primera línea de miembros la Casa Rosada. Sin embargo, la interna hay que ganarla.

Mestre dirá que cuenta con la poderosa estructura de la UCR. Negri responderá que su espacio concentra el 80% del aparato de la alianza Cambiemos. El primero, reposa su confianza en el gen rebelde e independiente que marcó la historia del centenario partido que dirige; mientras, el diputado descansa en el apuntalamiento que le prometió la Nación a su campaña y su situación de predominio en algunas encuestas. Lo cierto es que la factibilidad de una interna preocupa en iguales proporciones a los sectores menores que la integran.

El caso más emblemático lo representa el PRO. La noche del cierre de listas expresaron su conformidad. Quienes lideraron la pulseada que sentó a la mesa a referentes de Negri, Héctor Baldassi, Juez, la CC-ARI y el macrismo orgánico, consideraron que se respetaron dos criterios clave para la salud de la alianza: territorios y sensibilidades. Ahora bien, las objeciones no tardaron en llegar de parte de aquellos que contaron pérdidas. La presidenta del PRO Capital es una de ellas.

La precandidata a intendente Soher El Sukaria ingresó a la lista de legisladores como la representante del distrito único para la ciudad; colocó a tres de sus colaboradores en el Concejo Deliberante pero sufrió la pérdida de uno de sus hombres de confianza en el recinto, el edil Aníbal de Seta. Si bien el trato parece justo –además, el diputado Baldassi logró un concejal y la senadora Laura Rodríguez Machado, otro- El Sukaria hizo sentir su disconformidad porque ya había advertido a sus conmilitones que era innegociable su aspiración a completar la fórmula para la ciudad. La legisladora, como otros, fue víctima del timonazo que dio la Nación en el momento que ungió a Negri, Baldassi y Juez como sus preferidos para la Provincia y la Municipalidad. Mientras, los popes de Cambiemos eran prodigiosos con las motivaciones para cada candidato que buscaba un guiño, el armador del PRO, Nicolás Massot estuvo a punto de cerrar su trato con Mestre. El macrismo lo apoyaría a cambio de que aceptara al expresidente de Arsat, Rodrigo De Loredo, como su delfín. Casi como un giro inesperado, Mestre y De Loredo superaron rivalidades del pasado y se unieron, prescindiendo de la mediación del partido amarillo.

El Grupo Balcarce recibió la noticia envuelto en tensiones por las listas. Juez olfateó la in seguridad, echó culpas y pegó el zarpazo ampliando su ventaja en la boleta de concejales, con siete escaños. El Sukaria tiene altas chances de regresar a la Legislatura pero los puestos de sus colaboradores deberán pasar otros filtros. “Los macristas de la ciudad, ¿trabajando para Juez?”, se preguntaban con sorna cerca de las oficinas del PRO en la Unicameral. En realidad, la molestia surgió porque no fue considerada para completar la oferta municipal y, en su lugar, sonaban los nombres de radicales históricos, o de dos políticos vinculados inicialmente con el mestrismo, Javier Bee Sellares y Orlando Arduh.

Malestar de intendentes

La Comupro, la liga de intendentes dirigidos por Oscar Tamis, también quedó herida. Era el intendente de Oliva, quien no puede repetir, el exponente de ese brazo territorial del partido preseleccionado para ingresar a la boleta provincial. El desaire a Tamis derrama también en el departamento Colón. El exintendente de Jesús María y fundador de la liga de jefes comunales habría deslizado a los suyos su malestar porque su armado no habría sido valorado por Negri. Fundamentan su enojo no sólo en la exclusión de Tamis, sino también de los referentes propuestos por el departamento Pocho y Sáenz Peña.



1 Comentario

  1. mientras cada uno de los «heridos» se creen «importantes», el Gringo Schiaretti, se escapa cada dìa mas en la consideraciòn electoral. ¿Cómo pueden gobernar Còrdoba, aquellos que diciendo que QUIEREN SER SERVIDORES PUBLICOS para SERVIR A LOS CIUDADANOS, miran mas sus INTERESES PERSONALES que a los de los CIUDADANOS? Schiaretti y los suyos piensan igual……pero al menos…..¡LO DISIMULAN MEJOR!

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