Espert y Milei, con un youtuber de candidato en Córdoba

El Partido Libertario, monstruo tuitero-televisivo de invención mediática reciente, ha definido quiénes serán sus candidatos en Córdoba, con un youtuber como estrella principal.

Por Javier Boher
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espertEl fervor cívico sigue inundando el ambiente, pasando a través de todos los que disfrutan las definiciones de candidaturas, la bulla interna de los partidos, los cálculos sobre posibles resultados o tal vez algunos desenlaces sorpresivos. Siempre es bueno cuando se va llenando el tablero con los nombres, porque se completa el mapa ideológico que puede ayudar a suponer hacia dónde puede ir el apoyo de la gente el día de las elecciones. No siempre es tarea fácil asignar casilleros a algunos personajes, porque la mayoría de los que tienen alguna chance gustan de usar expresiones vacías cuando tratan de llegar al electorado. Sin embargo, hay otros que rápidamente se pueden acomodar en algún nicho cálido que los cobije, dejando bien en claro el discurso con el que pretenden acceder a su banca. Ayer se conoció que el Partido Libertario definió quiénes serán sus candidatos en Córdoba, entre los que sobresale un youtuber conocido como “El Presto”, que ha sabido acumular una nada despreciable cantidad de seguidores que hoy ronda los 90.000. Si bien ese número es un indicador de popularidad, no significa que alcance para ganar la elección. Este joven se presenta por una fuerza política que se ha empezado a destacar por sus pretensiones de intelectualidad en programas de debate en las que la razón no entra. Sus caras más conocidas son las de José Luis Espert, que se lanzó a la presidencia convencido de que la sociedad es el micromundo de twitter y hoy morigera sus promesas para tratar de salvar la ropa. La otra figura mediática a nivel nacional es Javier Milei, que hace unos días apareció disfrazado como un superhéroe que viene a salvar la libertad, consiguiendo el mismo resultado que el rabino Bergman cuando quiso salvar el ambiente vestido de planta. En la tierra del mejor combo bebible del país, El Presto logró unificar las peores cualidades de Espert y de Milei: es soberbio y sobrador como el primero, y mal educado y mal hablado como el segundo. Quizás allí radica parte de su popularidad, aunque también tienen mucho que ver los argumentos que exhibe en sus videos. Como buen liberal criollo que se precie, para él sólo existe la libertad económica, pero nunca jamás las libertades sociales. Respalda a los que dicen que evadir impuestos es hacer patria, que casualmente son los mismos que dicen que está muy mal que los hombres usen pelo largo, las mujeres no se depilen o que elijan otra orientación sexual distinta a la mayoritaria. Sus video -con una estética característica que alterna secuencias en color con otras en blanco y negro con vos muteada- suman miles de reproducciones, todas con un discurso básico, lineal y casi iletrado de la política. El voluntarismo de los que ignoran cómo funcionan realmente las instituciones, que se materializa en una diátriba venial, emocional y prejuiciosa que se olvida que en la política sólo sobreviven los pragmáticos, es lo que moviliza la popularidad de estos sujetos, que aunque simples en sus razonamientos y en sus formas, son efectivos para llegar a la gente. El Presto es el candidato estrella de un partido que es el sucesor del Partido Liberal Republicano y del Partido Liberal Libertario, dos experiencias de organizaciones liberales que pasaron sin pena ni gloria en un contexto de alta fragmentación política que no dejaba lugar para ningún nicho. La realidad indica que aquella situación cambió, y que parte del caudal de votos que consiguió Cambiemos en 2015 y 2017 está drenando hacia ese extremo. Ese es el rincón a la derecha que tantos dolores de cabeza le está trayendo a los países desarrollados, con líderes populistas que exhiben sin pudor su racismo, su xenofobia y su autoritarismo . Allí anida la antipolítica de los que creen tener la verdad absoluta de la política, la economía, la moral y las buenas costumbres; allí se encuentran los que -aunque la declamen- no toleran la libertad de los que quieren vivir todas esas dimensiones de una manera diferente a la de ellos.



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