Internas, urgencias y año electoral

Hay diferencias, nuevamente, entre los integrantes del gabinete nacional. Ante determinados reclamos, se pasan las responsabilidades de unos a otros. Para la agenda de campaña se incluirán las reformas pendientes.



Por Gabriela Origlia

Después de un tiempo de calma en las últimas semanas volvieron las señales que muestran diferencias entre distintos sectores del gabinete. Casos concretos, por ejemplo, son la oficialización por parte de Energía de que no habrá aumento del corte de biocombustibles cuando, hace unas semanas, el ministro Dante Sica les había dado esperanzas a los empresarios del sector. Otro, la respuesta de funcionarios de Industria a los autopartistas cuando reclamaron por la caída de competitividad por el cálculo de reintegros y retenciones: “Vayan a Hacienda”.
Similar es lo que se registra con las nuevos intereses de la Afip –que los subió para los morosos- mientras que un segmento de funcionarios entiende que se podría repasar, Nicolás Dujovne repite que deben quedar en los nuevos niveles. La decisión de Hacienda abrió la puerta para que el senador Miguel Pichetto impulse una ley de declaración de “emergencia fiscal”.
En el ambiente empresario corre la versión de que en el Gobierno existe disconformidad con los resultados obtenidos por Sica. En noviembre, con la salida de Jorge Triaca y el paso de Trabajo a su área, sumó poder pero el comentario es que las críticas de los sectores productivos continúan y la actividad no reacciona. Mientras tanto en Producción trabajan en un nuevo proyecto para Pymes (Argentina tiene hiperinflación en normas para ese sector).
En la última semana –un año después de que las economías regionales empezaran a reclamarlo- se anunció una baja en los aportes patronales y se espera que haya alguna medida más. Tarde; se perdió tiempo y con él la posibilidad de un mejor aprovechamiento del tipo de cambio más alto.
Los privados insisten en que mientras ellos siguen haciendo ajustes, el Estado demora las medidas de fondo. La queja unívoca pasa porque no hay espacio para un solo impuesto más y que las subas de este año no serán las últimas si no se hacen las correcciones necesarias en el sector público.
Probablemente la agenda electoral oficialista incluya nuevas promesas de las reformas pendientes –ya se está zarandeando otra vez la laboral- para demostrar que el programa Cambiemos no se reduce al ajuste. En esa línea deberán corregir también su comunicación. El presidente Mauricio Macri apareció hablando de que la inflación ya estaba bajando y a las 20 horas el Indec difundió el 2,9% de enero, un valor más alto del esperado.
La estabilidad en el escenario financiero no se tradujo en un mejor panorama de la economía real. La inflación sigue alta y rondaría valores similares a los de enero en todo el primer cuatrimestre, con lo que la estimación anual tendría un piso de entre 31% y 33%. La actividad sigue mal, más allá de que la comparación interanual sea con los mejores meses de 2018, que hacían pensar en un año que nada tuvo que ver con el que efectivamente hubo.
Macri se viene reuniendo con economistas independientes y pidiéndoles propuestas y opiniones sobre la coyuntura. Uno de los que pasó por la Rosada fue Daniel Artana quien contó que salió con la sensación de que “tienen claro de que hay que cumplir con la ley de Presupuesto que se ha aprobado en el Congreso y que propone para este año una mejora en la situación fiscal bastante importante y que no es fácil. Y que la recesión está golpeando los ingresos del Gobierno pero (a pesar de eso) están decididos a hacer lo que haya que hacer para cumplir esta ley”.
En los encuentros, tanto el Presidente como Dujovne habrían admitido que el “gradualismo” no dio los resultados esperados y que están dispuestos a abandonarlo pero no en este año electoral. Saben que no hay más espacio para ajustes. La apertura de las sesiones del Congreso, el 1 de marzo, será la oportunidad qué planes tiene Macri. Es cierto que como no hay rendición de cuentas posterior, esas presentaciones –en todos los niveles- suelen ser nada más que rosarios de buenas intenciones.



Dejar respuesta