La exportación de carne será uno de los motores este año

El consumo interno en 2018 se redujo cuatro por ciento mientras que las operaciones afuera aumentaron 77% en cantidades. La tendencia se mantendría por la baja de poder adquisitivo doméstico.



El arranque de 2019 para el sector de la carne es complejo. Las inundaciones en gran parte de la zona núcleo del país ponen en jaque la producción ganadera y por el otro, el salario real promediaría una contracción mayor al 3% en el año; las buenas noticias las aportarían las exportaciones.
Aunque los reintegros se redujeron volvieron las retenciones, estas son cerca de la mitad de los vigentes en 2015 y el tipo de cambio se ubica en niveles más competitivos. Lo mejor viene por la apertura de nuevos mercados y el reingreso a viejos; en 2018 las exportaciones crecieron más de 77% en cantidades y más de 50% en valores, dinámica que permitió a la Argentina pasar de ser el 14° exportador mundial en 2017 a ser el séptimo el año pasado.
Un informe de Ecolatina destaca que acuerdos y negociaciones con China, Rusia, Israel, Japón y la Unión Europea se constituyen como elementos dinamizadores clave para el sector, que vería en la demanda externa un potencial de crecimiento que le permita resistir los embates de un año en que no habrá recuperación del consumo interno.
En el mercado interno, los argentinos consumen en promedio 60 kilos por persona por año, siendo el segundo país mayor consumidor del mundo (detrás de Uruguay). El consumo local cayó a 55,5 kilos anuales por habitante en enero -esto es casi un 4% por debajo del registrado en enero de 2018; el dato surgen del último informe elaborado por la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), que alertó sobre el ingreso en una posible fase de “liquidación de hembras”, similar a lo ocurrido en el arranque del 2008 y 2009, hecho que afectó sensiblemente el valor minorista en los meses posteriores de esos años
El peso de la carne en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) es de casi el 5% (y de 15% si tomamos sólo Alimentos y Bebidas), por lo que el efecto de su precio sobre el gasto de las familias no es menor. De hecho, en un contexto de crecientes presiones inflacionarias, el gobierno pasado prohibió en 2006 la exportación de carne vacuna con el objetivo de aumentar la oferta interna y contener el alza del precio de este bien.
Las restricciones sobre el sector, produjeron un importante proceso de desinversión que desembocó en una pérdida del 13% del stock ganadero entre 2006 y 2010 que, sumado a la retención de vientres tras la sequía de 2009, resultó en un significativo incremento del precio promedio al consumidor en 2010 (+72%, frente a una inflación promedio de 23%), y ese año el consumo per cápita perforó los 60 kg por primera vez desde 2002. Al mismo tiempo, Argentina pasó de ser el tercer exportador mundial de carne vacuna en 2005, a ocupar el décimo lugar en 2010.
En la búsqueda de desandar ese camino, el actual Gobierno eliminó restricciones e incentivó las exportaciones mediante la eliminación de retenciones (2015) y el establecimiento de reintegros (2017). Esto permitió que las exportaciones mostraran un avance del 50% entre 2015 y 2017.
No obstante, la dinámica virtuosa se frenó el año pasado producto del deterioro de la situación económica local. La contracción en las compras de carne vacuna es típica de contextos marcados por la reducción del poder adquisitivo, momentos en los que los consumidores viran a carnes de menor precio (porcina o aviar) o modifican sus hábitos de consumo.
De todas maneras, el mercado tuvo una buen primera mitad del año con un crecimiento del consumo interno del 4,6% interanual, que alcanzó para compensar la caída de 4,7% interanual durante el segundo semestre, lo que se tradujo en un estancamiento en el consumo de carne (-0,2%) durante 2018.
Sin embargo, las malas noticias no terminaron allí ya que se sumó un fuerte incremento del costo de la alimentación del ganado por la sequía y el salto cambiario (el precio del maíz aumentó 77% promedio en 2018). Asimismo, los incrementos tarifarios y la fuerte alza de tasas se constituyeron como obstáculos adicionales que debió enfrentar el sector el año pasado.



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