Un regreso inesperado

Costaba creer que, luego de su gafe diplomática en Ecuador, Luis Juez tuviera algún futuro político. Como se recuerda, el exintendente de Córdoba fue eyectado de la delegación diplomática en Quito tras haber tratado de “mugrientos” a los nacionales de aquel país.

Por Pablo Esteban Dávila

Costaba creer que, luego de su gafe diplomática en Ecuador, Luis Juez tuviera algún futuro político. Como se recuerda, el exintendente de Córdoba fue eyectado de la delegación diplomática en Quito tras haber tratado de “mugrientos” a los nacionales de aquel país. Muchos especularon que después de semejante grosería no habría nuevas oportunidades para quien, allá lejos y en compañía de Néstor Kirchner, se proclamara el portaestandarte de la nueva política.
Sin embargo, y contra todo pronóstico, parece que todavía le queda margen para una nueva aventura electoral. Algunas encuestas lo sitúan con una intención de voto para la ciudad de Córdoba de alrededor del 20%. Esto significa que no sólo se encuentra dentro del denominado “club de los dos dígitos” sino que, además, puede que esté aventajando al resto de los postulantes de Cambiemos, sus socios nominales.
El panorama es simple: Juez supo entrever un resquicio en el que el resto no había reparado. Con la pelea por la gobernación monopolizada por Mario Negri y Ramón Mestre, se bajó presurosamente de una carrera en la que sólo él se había encaramado y proclamó, también en soledad y sin ningún respaldo dentro de la coalición, que iría por la Intendencia. En este segmento electivo, y a diferencia de la contienda por el Centro Cívico, el panorama es mucho más disperso y se encuentra decididamente abierto. Y con una ventaja para sus ambiciones: ni el PRO ni la UCR tienen candidatos naturales.
Esta situación lo coloca en un terreno que ya conoce, el de la deslealtad. Si, como se asume que él piensa de sí mismo, las encuestas le sonríen y no tiene ni radicales ni macristas a la vista que lo amenacen en esta etapa, sólo la perfidia podría, dentro de Cambiemos, privarlo de una candidatura que comienza a dar por descontada para sí mismo.
Esta presunción comienza a dar forma a una embrionaria estrategia de victimización. Juez sabe perfectamente que, especialmente dentro del radicalismo, sería un trago casi imposible el apoyarlo para la Intendencia, aún si sus números fueran mejores que cualesquiera de sus candidatos. Con el exembajador de regreso en el Palacio 6 de Julio, Mestre tendría un competidor tenaz para la gobernación en 2023, si es que, por supuesto, fracasara en el presente turno electoral. No sería racional apoyar semejante retorno.
Tampoco el PRO estaría feliz con facilitar tal cosa. Hasta ahora, Juez sólo ha sumado dolores de cabeza al presidente Mauricio Macri y sus operadores. Mas aún, es posible aventurar que su presencia dentro de la coalición, lejos de sumar voluntades, las haya restado significativamente desde que oficializara su pertenencia al espacio. No obstante, el verticalismo que existe dentro del macrismo (derivado posiblemente de la ausencia de dirigentes con votos propios) tal vez les permita comerse un sapo que, dentro de la UCR, sería de imposible digestión.
Como fuere, si Juez reclama para sí la candidatura a intendente, tendrá un efecto rayano en lo cismático. Es un escenario posible, que le cuadra a la perfección y que le permitiría, llegado el caso, mostrarse como un quijote antisistema que es combatido por los corruptos, acomodaticios e inmorales de ocasión, sin importar que semejantes sinvergüenzas hayan sido, hasta hace poco, sus compañeros de ruta.
Estas son, por supuesto, presunciones, pero que de ninguna manera podrían calificarse de antojadizas. No sólo su trayectoria personal les confiere verosimilitud sino que, por estos días, sus propias actividades políticas permiten inferir que se encuentra preparando el terreno para un proyecto que escapa a las decisiones de la alianza.
Una pista de tal cosa la arroja el comentado lugar que ocupa en las encuestas. ¿Por qué se mantiene allí pese a su largo historial de tropelías y desmanejos, buena parte de ellos ocurridos, precisamente, dentro de la Municipalidad de Córdoba? Aunque pudiera afirmarse que, al igual que los Kirchner, cuenta con un núcleo duro de votantes impermeables a sus fruslerías, podría especularse, en el mismo sentido, de que ha encontrado la punta del ovillo para renovar su popularidad en la crítica, todavía velada, a su supuesto líder máximo, el presidente de la Nación.
Los canales para desplegar esta estrategia son los medios decomunicación la Capital Federal. Allí ha comenzado a desgranar sus dudas sobre el gobierno que él mismo integra y al que no dudó en aferrarse tras su sonoro fracaso ecuatoriano. “Macrista ma non troppo”, sugiere en sus recientes entrevistas. Por las dudas el asunto económico se ponga peor, Juez ya avisa que no cuenten con él para respaldar ningún ajuste. No lo hizo cuando fue intendente -con las consecuencias a la vista- menos lo hará ahora que es precandidato. ¿Habrá dejado de pensar, alguna vez, que Mauricio era un boludo, tal como lo hubo de asegurarlo antes de convertirse en su devoto seguidor?
Podría parecer demasiado, incluso viniendo de él, pero no debería olvidarse que, en el fondo, Juez es el político más previsible que tiene Córdoba. Él siempre está él primero. Si las circunstancias no les son favorables, es por culpa de los demás. Y si sus socios caen en desgracia, por el motivo que fuere, no será precisamente él quién los ayude. Preguntarle a una larga lista de damnificados si esto no es exactamente así. No se advierte de porqué habría de cambiar ahora, justo cuando tiene una inesperada oportunidad en frente suyo.
La candidatura de Juez podría tener el efecto de implosionar la débil estructura cambiemita, con el agravante de que, ya en campaña, su deriva discursiva podría pegar de lleno en el prestigio presidencial dentro de un distrito que, pese a sus dificultades de gobierno, todavía valora los esfuerzos de Macri. Pero esto no lo haría más débil. Su electorado no es el mismo que el de Cambiemos, por lo que podría, perfectamente, romper lanzas con la entente en el momento oportuno y sin mayores costos. Además, la indefinición de Tomás Méndez le quita competencia dentro de un sector de la población que no por voluble deja de tener votos.
Así son las cosas. Juez está de regreso. Es inexplicable, pero sería necio no reconocerlo. Y está dispuesto a jugar sus cartas ancestrales para reclamar lo que él supone que le pertenece. No debería mover a asombro, en consecuencia, que tuviera a mano la puñalada trapera, la victimización o la denuncia a sus actuales socios por supuestas traiciones a altos ideales que sólo él conoce para justificar su esprint final hacia el gobierno municipal. De efectivamente producirse esto, Cambiemos quedaría reducido a una nave nodriza que, en la ingenuidad de su capitán, rescató a alguien del suelo sólo para advertir que, en el momento oportuno, fue descartada como otra de las tantas fuerzas a las que Juez hubo de adherir y zaherir las veces que le resultó conveniente.



2 Comentarios

  1. Patético análisis de este medio y de una lectura política con un desmedro de la figura del Dr. Juez hasta se diría muy evidente y en defensa de intereses de quiénes se vienen perpetuando en el poder y ven en Juez a alguien que va a hacer difícil la egemonia del Oficialismo Provincial …., Muy evidente por quién juega este mediocre medio de Comunicación !!!!

  2. Antes le prestaba atención a los comentarios de este diarios, pero con el paso del tiempo me DESFRAUDO, Luis Juez 20% déjate de joder. En base a qué encuesta? Su fuera el único candidato creo que perdería. Hoy no le gana a nadie, es un cadáver político. Sin lugar dudas a la nota la escribe alguien muy muy afín a un sector de UPC.
    Luis Juez tuvo su oportunidad y la dilapidó. Ya fue

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