Tenis y Copa: una lesión salvó a la organización

El Córdoba Open coincidía el miércoles 6 con el partido de Talleres por la Copa Libertadores. Estaba prevista una congestión de tráfico pero al final, la salida por disminución física del español Carreño Busta descomprimió la situación.

Por Federico Jelic

Al final salió todo bien en ese esperado, polémico y bendito miércoles 6 de febrero, catalogado al borde de un “Día D” para la organización tanto del Córdoba Open como para la Agencia Córdoba Deportes, ya que en el mismo día, Talleres iba a recibir al poderoso Sao Paulo de Brasil, por la Copa Libertadores. Ese día la programación del tenis adelantó su inicio casi cinco horas pero no daban del todo los números. La organización simultánea corría riesgo más allá de los recaudos tomados de antemano, por lo que el tráfico de manera inminente podría tornarse pesado, más sobre todo cuando el primer set del último partido de la grilla terminaba casi en horario de inicio del operativo en el estadio mundialista.
Cuando el tenista español Pablo Carreño Busta se sentó en la silla secando el sudor de su rostro con la toalla, después de haber ganado en tie break al cordobés Pedro Cachín, se encendieron las primeras luces de alarma. Eran las 16.57, Talleres había demorado el acceso al Mario Kempes de sus hinchas para las 18 (el primer parte oficial indicaba a las 17). El español llamó a los especialistas en sanidad, y el médico no le otorgó las mejores noticias. Sin mucho preámbulo y sin consultar a nadie más, a pesar de haber ganado el primer set, Carreño Busto tiró la toalla, en sentido figurado y literal también, para darse eliminado por abandono. Arrastraba un cansancio de otras jornadas y algo en lo físico le imposibilitó continuar, y por ende, por arte de magia, la zona quedó liberada en la hora indicada, sin jugarse el set restante o los dos en el peor de los casos, que hubieran coincidido con la apertura del máximo coliseo cordobés para el duelo internacional frente a Sao Paulo. Albricias.
El cordobés Cachín se convirtió en el primer semifinalista del Córdoba Open y fue festejado por todos los cordobeses, a pesar de perder, y sin dudas, por más que lo oculten, desde la organización en voz baja también celebraron un poco. Es que las críticas sobre potenciales problemas con los ingresos y egresos ya tomaban forma, sin el mejor pronóstico. Punto final.
Más temprano, pero igual complicado.
El tema era el día. El torneo internacional del ATP mundial arrancaba desde las 15.30 y para el día de Talleres-Sao Paulo se hizo la salvedad de adelantar el inicio para las 11, con menos partidos programados y en tres canchas diferentes. Todo hacía imaginar que podría llegar al filo, sin embargo, guste o no, necesitó de la lesión del español para que todo fuera perfecto. Y se dio nomás, y por más que desde el operativo de logística indicaran que tenían todo previsto si el partido tomaba cauces naturales y seguía en uno o dos sets más, la realidad indica que el abandono de Carreño Busta descomprimió una situación que no venía delicada pero que pudo ser incómoda, una piedra en el zapato, para la policía y la organización y la misma Agencia Córdoba Deportes. A la hora de las críticas, nadie se salva cuando hay inconvenientes de esta naturaleza y políticamente tienen un costo.
Y hubo temores, por más que diga que estaba todo previsto y dentro de los planes. A ver, nadie está hablando de algún hechizo vudú ni un muñequito con raqueta lleno de alfileres. Pero de haber continuado su curso el partido hubiera finalizado sin dudas tipo 18 o 19, ya con el operativo en marcha para ingresar al Kempes y el tránsito hubiese sido muy pesado de soportar.
Igual había otros detalles que iban a alivianar el proceso. Porque afortunadamente (es un decir) hasta el miércoles la convocatoria al Córdoba Open no había sido masiva, todavía no había empezado el cuadro principal con los cuatro preclasificados (Los italianos Fabio Fognini y Cecchinato, el argentino Diego Schwartzman y el español Albert Ramos Vinolas) que empezaron a participar el jueves recién, entonces el temor de los estacionamientos en la parte de la popular Sur (detrás de la cabecera Artime) iba a ser ocupado solo por hinchas de Talleres y de esa forma evitar que los que salgan del abierto de Tenis se topen con aquellos que quieren ingresar al predio a ver el duelo por Copa Libertadores.
A propósito de eso, se improvisó para los seguidores del tenis con más lugares el espacio debajo del puente en construcción del anillo perimetral de la avenida Cárcano que se une con la Circunvalación. Y esto terminó también de disipar algunos focos de conflicto (tráfico). En definitiva, todo bajo control, con algunas ayudas externas (¿o esotéricas?) y el examen fue aprobado con éxito, por eso, otro motivo de brindis para la Agencia Córdoba Deportes, el Gobierno de la Provincia y la Policía. Por cierto, el titular del ente dependencia gubernamental del deporte cordobés, Medardo Ligorria, estuvo presente en todos los partidos, incluso en los que las lluvia obligó a postergar. Es que hubo reconocimientos a ex tenistas como David Nalbandian, Marcelo Ingaramo, Clarisa Fernández, Ivana Madruga por ejemplo, más Inés Gorrochategui (también ex integrante de la Agencia, en la gestión de Oliva Funes y Horacio Manzur, siendo clave en la organización del partido repechaje de Copa Davis frente a Bielorrusia, en 2001 en el Córdoba Lawn Tenis). Por cierto, la distinción alcanzó también a a Calleri, presidente de la AAT, después de también haber conducido los destinos de la Agencia Córdoba Deportes durante dos años, en la última gestión del gobernador José Manuel de la Sota.

Examen aprobado
El día tan temido se pudo resolver eficientemente y eso quedó como resumen final de la jornada, donde Talleres convocó casi 48 mil espectadores y el Córdoba Open unas mil o dos mil más. El saldo deja en claro que el polo deportivo tan soñado en el estadio Mario Kempes con su predio lindante toma dosis de realidad. Por la respuesta de la gente, por la infraestructura y porque firmó con 10 años con la empresa Torneos para continuar con el certamen en donde su primera edición quedó para un hombre de la casa como Juan Ignacio Londero (Jesús María).
Cosas por corregir quedaron en el tintero: estacionamientos, algo de infraestructura y también en mejorar el estado del campo del Kempes (vaya karma para todas gestiones) ya que desde CONMEBOL intimaron o advirtieron que de permanecer algunas irregularidades se exponen a una multa nada accesible: 70 mil dólares.
Mientras tanto Ligorria y Calleri pueden levantar la copa: examen aprobado en ese día tan fatal y sobre todo al final del torneo. Y políticamente eso suma y mucho en imagen.



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