La sombra de la trata, 140 años atrás

Entre fugas, raptos y abducciones de jóvenes mujeres cordobesas por lo general de clase popular, en ocasiones asomaba el brazo de redes de explotación sexual.

Por Víctor Ramés
cordobers@gmail.com

Obra de Emmanuel Fremiet, Gorila llevando a una mujer, 1887.

Anteriormente se abordó en esta sección la insistente aparición, en los diarios de la segunda mitad del siglo diecinueve, de noticias referidas a la fuga o secuestro de jóvenes mujeres. Esas publicaciones no siempre daban cuenta del esclarecimiento de ese tipo de hechos. En esta ocasión se reúnen noticias que expresaban en sí mismas una señal temprana de alarma sobre lo que suponían esas clases de desapariciones, cuando se intentaba informar, advertir o imaginar al menos el motivo de estas.

El especialista Raúl A. Schnabel afirma que en la Argentina “la trata de blancas mediante la explotación de la prostitución ajena precedió al nacimiento de la Patria.” Esa afirmación puede encuadrar el primer hecho que citaremos, publicado por el diario El Imparcial en mayo de 1858. En este ejemplo, el redactor del texto hace alusión directa a los “traficantes de mujeres” que operaban en la época, sin una aproximación al fenómeno, pero con un conocimiento de causa que alude a la existencia de una red nacional de tráfico y explotación sexual. La nota consigna que una “chinita” – elocuente subvaloración- iba “mandada”, lo que probablemente refiera a que alguien le había pagado el pasaje a la joven para viajar en la diligencia, con el fin de que otra persona la recibiera al llegar a Buenos Aires.

Bravo! Bravísimo

La Policía se ha hecho acreedora a un bravo, por la agilidad que ha mostrado en la persecución de una chinita que se iba huída en la Diligencia de Gordillo, para el Rosario -A quien la han vuelto como de 10 o 12 leguas de aquí.

Sabemos que esta chica iba mandada, sin que la madre tuviese noticias de ello. La Policía debe averiguar bien este hecho, y castigar rigorosamente al que es está ejerciendo el oficio de traficante de mujeres, pues esto es un crimen que nosotros lo calificamos de grave y que merece toda la atención del Sr. Sub Intentendente, a fin de descubrir quien es el que roba una hija dejando a la madre sin tener quién la dé vuelta.

No es la primera vez que esto sucede, y la Policía debe dar un buen ejemplo, para que no se repita otro caso semejante.”

Los hechos siguientes son reflejados durante el año 1877 por el diario cordobés El Progreso. El primero a citar no aporta datos locales, sino que entrega señales del conocimiento por parte de la prensa argentina del modus operandi y la escala de una red de explotación sexual internacional. La noticia estaba tomada de otra publicación, y apareció el 21 de febrero:

Un mercader de mujeres

Con los honores de estilo fue bajado el sábado a Montevideo, de a bordo del vapor Francés Poitou y conducido a la casa de policía un individuo que desde Europa se hacía acompañar de tres rameras y dos jóvenes Españolas que traía engañadas, quienes, conociendo la infamia del rufian, pidieron protección a las autoridades de este puerto.

El joven Stani, que así se llama el mercader de esclavas blancas, pasó como antes decimos a la casa de Poco Trigo donde por cierto echará de menos su flotante harem, y las dos jóvenes engañadas se vieron libres de la terrible red en que por un momento estuvieron envueltas.

«El Siglo» agrega lo siguiente:

Procedentes de Barcelona, llegaron ayer siete mujeres conducidas por José Estaño y consignadas a Simón Durban

Dos de ellas manifestaron al Sr. Capitan del Puerto que habían sido contratadas como sirvientes, pero durante el viaje se persuadieron de que eran víctimas de un engaño criminal, pues en realidad se intentaba confundirlas con las prostitutas, por cuya razón pedían amparo a la autoridad.

Averiguado el hecho por el Ministerio de Gobierno, aquellos individuos fueron condenados a trabajos forzados, por seis meses uno de ellos y por el doble tiempo el otro.

En cuanto a ellas, una recibió pasaje para Buenos Aires, donde tiene parientes, y la otra obtuvo colocación en una casa de familia.”

En octubre de 1877, El Progreso informaba sobre dos casos de lo que tipifica como “niñas robadas”. En la primera nota se ocupa de aclarar una noticia que otro diario de la época había dado, referida al supuesto rapto de una muchacha, estableciendo un dato en apariencia más próximo a la realidad de los hechos. Es del 17 de octubre.

Niña robada

El autor del artículo que se ha publicado en «El Porvenir de la Juventud», está muy mal informado en el suceso del que da cuenta, y en vez de ofrecerle datos a la Policía debe ir allí a buscarlos, en donde los encontrará bien detallados.

No hay tal niña robada, lo que hay en verdad, es niña fugada de la casa de sus padres, pues la puerta por donde se escapó le abrió ella sacándole los pasadores por dentro y burlando de esa manera la seguridad de la llave.

Todos los que tomaron parte en este asunto han cumplido con su deber.

Lo que se le aconsejó al padre de la niña, es que tratase de hablar con ella, antes de que la niña se fuese a otra parte.”

Por supuesto, la fuga de la joven no excluía la posibilidad de que su objetivo fuese reunirse con un hombre vinculado a una red de explotación. No lo sabremos. Lo único que se agrega a este hecho es un suelto publicado en la misma edición del Progreso, del 17 de octubre de 1877, en el que la joven habría sido destinada al servicio doméstico:

La niña fugada

Nos acaban de decir que la niña que se había fugado de casa de sus padres ha sido depositada en casa de D. Rafael Yofre.

No garantimos la noticia.”

El último caso por compartir, del 19 de octubre de 1877, es claramente el rapto de una menor, hecho ocurrido en el norte de la provincia, ofrece posibles derivaciones en el delito:

Muchacha robada de Río Seco

El Jefe Político de 3° Abajo, D. Nazario Casas, ha capturado en Villa Nueva a un individuo llamado Alejo Sánchez que se llevaba una muchacha robada de Rio Seco llamada Beliberta Vera, hija de Nazario Vera y de Asencion Zarate, que viven en ese departamento en el lugar llamado El Posito.

Como estos individuos (los capturados) llevaban algunas prendas de oro, el Sr. Casas cree que sean robadas, y ha encargado a una persona de esta ciudad para que dé aviso respectivo al Jefe Político de Río Seco, D. Abelardo Cordeiro.”



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