Las encuestas no ganan elecciones

Como cada vez que indican un cambio, las encuestas volvieron a ser noticia. Lo que muchos parecen olvidar es que no pueden ganar una elección por sí solas, ya que son una herramienta para definir el rumbo.

Por Javier Boher
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Esta semana fueron noticia las encuestas que anuncian una caída brusca de la imagen presidencial y un crecimiento importante de la intención de voto por la ex presidenta. Sin haberse pronunciado, Mauricio Macri y Cristina Fernández de Kirchner siguen siendo los dos candidatos más importantes.
Las encuestas son un tema muy interesante en años electorales. Aunque ya en su momento hablamos de algunas consultoras que retocan las preguntas o maquillan los números, el uso que se puede hacer de tan valioso instrumento de medición de la opinión pública excede las prácticas non sanctas de los asesores más oportunistas.
Lejos de ser algún tipo de vudú o magia negra, la ciencia detrás de las encuestas es relativamente sencilla de entender. En primer lugar, la muestra debe ser representativa de la realidad, en tamaño y en composición. No puedo medir sólo en una unidad básica, un country o una escuela, porque tendría un sesgo ideológico, socioeconómico o etario que impide la generalización.
Además, hay que elegir muy bien las preguntas, para evitar la inducción de respuestas. Por eso hay que poner controles cruzados. Preguntar si están conformes con la democracia seguro da muy alto, así que vendría bien agregar algo sobre mano dura o militares en la calle.
Una vez que nos aseguramos de que la muestra está bien hecha y que las preguntas no inducen respuestas (como los movileros cuando hacen preguntas del tipo “usted está decepcionado, ¿No?”) debemos pasar al último punto, también crítico: el informe y la interpretación.
Ese análisis será fundamental, porque una correcta interpretación de los datos será más valiosa que aquella que parezca un trabajo práctico de alumno de primer año de ciencias de la información.
El tema es qué se hace después, cuando una consultora seria ya nos dio un buen informe, realizado con buenos datos y sin sesgo. Uno de los peores errores de los políticos de la vieja escuela es creer que las encuestas son sólo un dato para alardear en los medios.
Hace cuatro años, a esta altura del año, Sergio Massa le ganaba a todos los otros candidatos. Incluso parecía disputar en exclusiva con Scioli, que nunca encabezó una encuesta. Macri estaba tercero, con algo más del 15% de los votos. La clave allí fue que las encuestas sirvieron para definir una estrategia de trabajo, que es para lo que verdaderamente existen.
Siempre se dice que los sondeos de opinión pública son como una foto del momento. Nunca mejor dicho: si la foto sale mal, la gente se reacomoda. Nadie elige quedarse con los ojos cerrados o tapado por otro: pide otra, se mueve y se prepara para salir lo suficientemente bien como para compartirla en redes sociales.
Las encuestas que hoy señalan la caída de imagen del presidente son el instrumento con el que el gobierno hará todo para lo que esté a su alcance para torcer esa situación.
Los ocho meses que nos separan del 27 de octubre son mucho tiempo para trabajar aún más un perfil que la gente (léase votante macrista) sigue considerando superior al resto de la oferta (al menos en relación a lo que existe).
No se puede pensar a las encuestas como algo que tiene valor por sí mismo, como si fuese una especie de carta natal que nos revela el futuro por la dudosa interpretación que alguien hace de los astros. Las encuestas muestran la posición de los jugadores, las razones por las que los eligen o qué valoran de nosotros.
En la interpretación definiremos caminos o estrategias a seguir, para finalmente decidir de qué manera se puede llegar mejor peinado a la siguiente foto.
Pensar que las encuestas que tanto se repiten hoy son un relato inequívoco de lo que va a pasar en más de medio año es algo que cae entre la ignorancia, la fe y la confianza.
Nadie sabe qué sucesos pueden torcer la opinión pública (en uno u otro sentido) en lo que falta hasta las elecciones. Nadie sabe si los que suenan como candidatos efectivamente lleguen a serlo. Nadie puede saber hoy cuál va a ser el resultado en octubre.
Eso sí, aunque no nos indiquen el resultado, las encuestas ayudan a definir el mejor camino para llegar y quedar bien parado.



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