Juicios por lesa a Milani condimentan año electoral

Es inminente que se fijen las fechas de los debates de las causas “Olivera” y “Ledo”. Sin el escudo de los organismos de DDHH alineados con el kirchnerismo y sus socios , el ex militar deberá sentarse en el banquillo.

Este año, César Milani podría enfrentar dos juicios por crímenes de lesa.
Las aspiraciones electorales del ex jefe del Ejército, quien a mediados de 2016 blanqueó sus simpatías partidarias y se afilió al FPV, quedaron sepultadas por los avances en las investigaciones que ya lo involucraban cuando Cristina Fernández de Kirchner lo designó, que se encauzaron con el cambio de gobierno.
Ahora, deberá sentarse en el banquillo de los acusados por dos causas: “Olivera” y “Ledo”.
El ex militar perdió la libertad hace dos años, en La Rioja, por orden del juez Daniel Herrera Piedrabuena, luego de declarar en el marco de la pesquisa por los secuestros de Pedro y Ramón Olivera, en 1977.
Mientras muchos referentes políticos, judiciales y sociales no manifestaban opinión sobre la situación, o ensayaban discursos que sugerían que la medida se debía a motivos oportunistas o, lisa y llanamente, ponían las “manos en el fuego” por el socio comercial de Guillermo Moreno, la defensa del ex militar intentó sin éxito lograr su excarcelación ante la Cámara Federal de Córdoba, la Alzada del juzgado riojano.
Ocho meses después de disponer la detención de Milani, en octubre de 2017, Herrera Piedrabuena elevó las actuaciones a debate.
En marzo de 2018, la Corte Suprema ratificó su procesamiento y prisión preventiva por el secuestro y tormento de los Olivera.
La defensora del encartado, Mariana Barbitta, había presentado un recurso de queja para que la Máxima Instancia revisara la situación de su asistido, pero su planteo naufragó.
Los avances en el expediente que se instruyó en La Rioja aceleraron las actuaciones que ya se tramitaban en Tucumán por el crimen del conscripto Alberto Ledo, quien figura como desertor en los papeles del Ejército y aun está desaparecido.
Poco antes del inicio de la feria de verano, el juez federal de Tucumán Fernando Poviña elevó a juicio el expediente “Ledo”, en el cual se le enrostra a Milani la presunta comisión de los delitos de encubrimiento agravado en concurso ideal con falsedad ideológica.
En coincidencia con la acusación promovida en 2014 por el fiscal Carlos Brito, el magistrado concluyó que Milani confeccionó falsamente el acta de deserción del joven.
Ledo era oriundo de La Rioja y tenía 20 años cuando desapareció, el 17 de junio de 1976. Era estudiante de hisotria y cumplía el servicio militar obligatorio en el Batallón de Ingenieros de Construcciones 141 de La Rioja, que estaba desplegado en Tucumán.
La última vez que sus camaradas lo vieron había salido a realizar una recorrida en la localidad de Monteros junto al entonces capitán Esteban Sanguinetti, sindicado como autor de su secuestro y crimen.
Milani, superior directo de Ledo, fue el encargado de redactar y firmar el acta por supuesta deserción.
Cuando procesó a Milani, Poviña sostuvo que si bien tenía un cargo bajo en el escalafón militar, lo cierto era que a esa altura de las circunstancias, pasados tres meses del golpe y en la zona en que se encontraba, era “altamente improbable” que desconociera la “metodología de desaparición de ciudadanos”.
Esta semana, la Justicia Federal de Tucumán ratificó la conformación del Tribunal Oral que juzgará al general retirado, que quedó integrado por Gabriel Casas, Carlos Jiménez Montilla y Jorge Abelardo Basbus.

1984
Pedro Olivera realizó su primera denuncia ante la Comisión Riojana de Derechos Humanos, en 1984, y ratificó sus dichos cuando la designación de Milani era casi un hecho. No fue respaldado por los titulares de organismos de DDHH alineados con el anterior Gobierno.
Cabe recordar que cuando Milani quedó detenido, Estela Carlotto desmintió haberlo defendido, aunque sus declaraciones desde que Fernández de Kirchner lo colocó al frente del Ejército, a mediados del 2013, contradecían su postura.
Con Milani ya preso, osó decir: “Nunca apoyamos a este hombre”. También expuso que desconocía “por qué Cristina lo mantuvo”. Sin embargo, respaldó la decisión de la mandataria, pese a las críticas que generó.
En una entrevista con radio La Red, en junio del 2013, la titular de Abuelas de Plaza de Mayo opinó que “no le correspondía” pedir la renuncia a Milani.
Un mes después, dijo ante El Tribuno de Salta: “Hay miles de personas que están nombradas en el Nunca Más de La Rioja y no todas son genocidas”.
Pero no se quedó ahí y espetó, para horror de muchos: “Milani tuvo un discurso de mucho alineamiento con este Gobierno, que nosotras reivindicamos”.
A fines de diciembre del 2014 Carlotto volvió a hablar del tema y ante Vorterix pidió “no hacer alharaca” porque “desestabilizaba”. Incluso, aseguró que las denuncias de los familiares de las presuntas víctimas y los reclamos del entonces arco opositor y de algunos organismo de DDHH eran “cosas a propósito” que hacían para que “nos dividamos”.
En ese entonces, se refirió a las críticas de Adolfo Pérez Esquivel y de Nora Cortiñas, y apuntó: “Los respeto, pero no comparto”. Y siguió: “Hay que tener mucho cuidado, porque acá hay manos, a veces bastante negras, que tratan de manchar la democracia”.
El mismo destrato recibió la familia de Ledo, que comenzó a pedir respuestas judiciales en 2007.



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