Los obsesos

Además de replantear los delgados límites que separan hoy al tradicional amor romántico de la manipulación compulsiva, la exitosa serie “You” admite, por qué no, otra lectura. Y es la que involucra a la política, como una actividad en la que la clase dirigente busca seducir al electorado.

Por J.C. Maraddón
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youUno de los tantos fenómenos de audiencia de Netflix por estos días es la serie “You”, que versa sobre temas de estricta actualidad y se dirige sobre todo a los espectadores más jóvenes, aspectos ambos que explican bastante el éxito de la tira. Como si le faltara algo más, el eje conceptual del relato es la perversión a la que puede dar lugar aquella idea tradicional del amor romántico, puesta al día en esta sociedad permeada por las redes sociales y por mecanismos de vigilancia y control que, bajo la excusa de darnos seguridad y esparcimiento, penetran en nuestra intimidad y aspiran a manipularnos.
Joe es un chico que se asoma a la veintena y ha quedado a cargo de una librería. Su obsesión por una rubiecita con inquietudes intelectuales nos lleva a pensar que, más que enamorarse, se ha apasionado con la chance de poseerla en la más amplia acepción de la palabra. Y para lograrlo, se valdrá de todas las herramientas que la tecnología y la propia inteligencia le provean, aunque para él la cuestión entre el fin y los medios no acarree dilemas morales. Su meta es adueñarse de las decisiones y los sentimientos de Guinevere Beck, cueste lo que cueste.
Sin dar demasiados datos que puedan develar detalles trascendentes de la historia, la estrategia de Joe incluye la instigación a que la chica se enfrente con el resto de las personas que la rodean. Y, si es imprescindible, que se distancie de ellas para siempre. Además, al espiarla, Joe se preocupa por conocer en profundidad todo lo que ella piensa y siente, para así obrar en consecuencia y estar un paso más adelante que Guinevere, actuando como ella quisiera que alguien a su lado actúe y diciéndole exactamente lo que ella necesita que le digan en cada momento.
Podríamos dejar el asunto en el ámbito donde transcurre, que es el de las relaciones personales. O extenderlo a esa área que es ahora objeto de un análisis de género, capaz de señalar a la víctima mujer y al victimario hombre, una dupla que lamentablemente vemos repetirse todos los días en las paginas de sucesos. Pero sucede que “You” admite, además, otra lectura. Y es la que involucra a la política, como una actividad en la que la clase dirigente busca seducir al electorado, mediante recursos que cada vez más se están pareciendo a los que utiliza Joe, en lo que se refiere a manipular la mente y el corazón de su presa.
Vaya saber si alguna vez fue real el mito de las convicciones políticas, transmitidas por oradores y escritores de gran talento, que convencían a la gente común. primero a través del esclarecimiento y luego por la probidad de su gestión, una vez alcanzado el poder. Lo cierto es que los medios masivos fueron velozmente incoporados a la liturgia electoral como factor desequilibrante, en manos de estrategas del marketing. Esa misma intención se vio potenciada por el universo virtual y los social media, que cambiaron de cuajo los fundamentos de las campañas.
Hace rato que algunos asesores políticos se asemejan bastante al protagonista de “You”. Con la inestimable ayuda del algoritmo y demás mecanismos tecnológicos, les dicen a los votantes lo que quieren escuchar y los motivan a enfrentarse con cualquiera que no sostenga lo mismo que ellos, aunque sea un viejo amigo o un familiar cercano. El objetivo de esos consultores no aparenta ser que nos enamoremos de las propuestas, sino someternos a sus arbitrios y anular nuestra capacidad de razonamiento. Ponerle un freno a nuestra manía de reenviar mensajes y retuitear posteos mecánicamente, podría ser un buen método para empezar a sacarnos de encima a los obsesos.



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