Cristina piensa cobrar la herencia

El kirchnerismo sigue negociando el futuro electoral para las elecciones, y todo parece indicar que la ex presidenta está dispuesta a sacarle todo el jugo al mayor legado que le dejó Néstor.

Por Javier Boher
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El kirchnerismo debe ser reconocido como una fuerza creativa. No desde lo discursivo (que no agrega nada nuevo a la perorata que la izquierda repite hace más de 50 años) pero sí desde lo político. Siempre supieron de qué manera torcer o reinterpretar las reglas para enturbiar la disputa por el poder.

Durante los doce años de kirchnerato nos deleitaron con diversas estrategias, empezando por aquella de sumar en dos canastas (que allá por 2003 tuvo en Córdoba a Luis Juez y a Alfredo Keegan haciendo campaña con Néstor Kirchner). Desde temprano se podía ver que no pensaban jugar con las reglas de siempre.

Las candidaturas testimoniales expusieron la muerte de las identidades partidarias: llevar de candidatos a políticos que no pensaban asumir captaba más votos que los escudos tradicionales. Así vimos a Scioli o a Massa como candidatos a diputado mientras eran gobernador de Buenos Aires y Jefe de Gabinete, respectivamente.



Sin embargo, su obra más perdurable fueron las PASO (las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias). Esa instancia electoral fue lo único que lograron institucionalizar, transformando la disputa dentro de los distintos espacios políticos. La derrota que en aquel 2009 sufrió Kirchner a manos de Francisco De Narváez (parodiado hasta el hartazgo en el programa de Marcelo Tinelli) los impulsó a buscar nuevas formas de exclusión de terceras opciones, elevando los requisitos para presentarse a elecciones y forzando hacia un bipartidismo que diera centralidad al partido de gobierno.

Para un año que viene movido, con una oposición desperdigada y un oficialismo con más nombres que certezas de triunfo, las PASO se han convertido en una figura central. Aquello que tantos resistieron por ser un filtro a los partidos menores se terminó convirtiendo en la instancia que muchos invocan para resolver la falta de candidatos que puedan unificar los espacios.

El sistema ha terminado de moldear las expectativas de las diversas facciones internas, que si hasta hace tan solo diez años arreglaban candidaturas y listas en una mesa chica a través de negociaciones opacas, hoy se sienten amparados (y motivados) por la experiencia positiva de las primarias (que permitieron, entre otras cosas, que Mauricio Macri llegara a la presidencia). La falta de esa figura en Córdoba ha sido hábilmente explotada por Unión por Córdoba, que conociendo de los roces existentes entre radicales, macristas, juecistas y demás miembros de Cambiemos adelantó las elecciones empujándolos a una interna en la que no se sienten cómodos.

A nivel nacional se ha propuesto como elemento unificador del peronismo, que todavía observa la manera en la que se diluyen sus posibilidades electorales por la falta de un liderazgo claro. Aunque muchos descartan la posibilidad de una gran PASO opositora, si se tratara de hacerle fuerza al gobierno eso sería probablemente lo más lógico.

Quien mejor ha sabido explotar esa necesidad es Cristina Kirchner, que tiene suficientes votos en Buenos Aires como para condicionar a quien trató de arrebatarle el liderazgo en la provincia, Sergio Massa.

Ahí la expresidenta debe agradecer a su difunto esposo. De Néstor Kirchner no sólo recibió millones de dólares, sino que además fue el ideólogo de las PASO y el creador del mito de que el kirchnerismo sabe ganar elecciones, pese a que desde la llegada a la presidencia sólo ganaron en 2005 (disputándole el liderazgo a Duhalde), en 2007 (en el pico del romance popular) y en 2011 (ante la ausencia absoluta de oposición), para después hilvanar tres dolorosas derrotas consecutivas.

Las elecciones de este 2019 seguramente tendrán de protagonista a la expresidenta. Con unas internas obligatorias que empujan los incentivos al terreno de un acuerdo, y una creencia (un tanto exagerada) de que el kirchnerismo es el mejor posicionado para ganar las elecciones, Cristina está dispuesta a sacar provecho de la valiosa herencia que le dejó Néstor.



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