Maradona y FIFA, otro divorcio

El astro del fútbol mundial fustigó contra el orden de Infantino en el ente madre del fútbol mundial y contra sus funcionarios, amenazando con internas poderosas. ¿Seguirá como embajador o planeará un frente político? Historias de una convivencia que nació como propaganda y que ahora no goza de la mejor salud.

Por Federico Jelic

Un simple botellazo de plástico por la espalda, un proyectil indeseado pero habitual (lamentablemente) dentro del mundo del fútbol, despertó lo peor de Digo Maradona, que otra vez vuelve a dar la nota, con su temperamental estilo, con todo lo bueno y todo lo malo que tiene eso. Fue una de sus cóleras que lo torna verborrágico e incorrecto políticamente en todos los sentidos. Mientras su equipo en el ascenso mexicano, Dorados de Culiacán (Sinaloa) perdía agónicamente su tercer partido en el año, el astro mundial no dejaba de cuestionar, acusar y amenazar a todos, incluido a FIFA, en la conferencia de prensa. Sí, contra el ente rector del fútbol mundial, después de mostrarse cariñoso y empático con la nueva administración de Giani Infantino tras sumarse a sus filas como embajador mundial, ahora parece recuperar sus tiempos rebeldes desde su enemistad manifiesta con Joao Havelange y el escándalo del FIFAGATE. Ahora también parece querer romper relaciones con las nuevas autoridades, fiel a su estilo.
Es que sin dudas Maradona se encuentra en un estado inestable y no solo desde lo deportivo. Porque en lo político no solo con FIFA mantiene relación tirante, sino a nivel general, al manifestarse abiertamente a favor del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela. Son decisiones. Solo que llama la atención de que después de haber armado un frente político tras el derrocamiento de Joseph Blatter y tras ser parte del plato principal entre la oferta de figuras en Rusia 2018, ahora tome esta intempestiva e impulsiva determinación. ¿Cuánto tiempo habrá que esperar para que anuncie su formal divorcio con el organismo superior del fútbol mundial?

Infantino, ahora no
Después de someterse a una intervención quirúrgica por un sangrado en sus intestinos, Maradona se sumó tarde a los entrenamientos de Dorados, en el ascenso mexicano, y ya acumula tres derrotas al hilo. Tampoco tan grave. El tema es que en la pasada caída frente a Cimarrones de Sonora enfatizó su postura que parece endurecer minuto a minuto.
Una serie de insultos desde las tribunas (tan naturales en el fútbol actual, sea México, Argentina o España), le despertó un repentino humor de mil demonios, pero sobre todo, con críticos descargos, una serie de diatribas con blanco en la nueva FIFA de la indirectamente o directamente forma parte. Esa botella de plástico fue el fósforo que encendió la mecha de un polvorín que no parece tener retorno.
“Le dije a Gianni Infantino (presidente de FIFA) que renunciaba a ser el capitán del equipo de leyendas porque desde que se fue Joseph Blatter y Julio Grondona no ha cambiado nada en la FIFA. A los jugadores como Marco Van Basten, Ruud Gullit y a mí nos tenían en una habitación como perritos, una falta de respeto total. Ahora sí voy a empezar a decir las cosas que sé de la FIFA nueva”, disparó con dureza.
Fuerte. Sobre todo porque Maradona aceptó el cargo de ser un simbólico embajador del fútbol mundial dentro de la renovada imagen de FIFA después de que saltaran a la luz los escándalos de corrupción. Y en ese marco, el astro mundial e ídolo de Nápoli fue adherente a la nueva propaganda en un embrollo que le sirvió para salir del fútbol del Medio Oriente y los Emiratos Árabes Unidos para llegar a México. Claro está, a Infantino también le convino sumar a uno de los mejores jugadores de la historia en su búnker.
El “Diez” también le lanzó una advertencia al croata Zvonimir Boban, ex jugador de Milan, Secretario General Adjunto de la FIFA, por un supuesto malentendido que tuvieron meses atrás al encontrarse en el hotel donde hospedaban a diversas leyendas del fútbol.
“Le quiero decir a Boban, que es parte de la FIFA y acepta estas cosas, que si se quiere hacer el ‘guapo’ vamos a un cuadrilátero. Que no se haga el enojado. Lo peor es que es mandado por Infantino. No soy un chico de 20 años, tengo 58 y me duelen estas cosas, porque creía en la gente, ahora ya no confío más”, concluyó.
A todo esto: ¿Qué tienen que ver y que hay en común de estas filosas declaraciones con respecto al botellazo que le arrojaron de la platea? ¿Hay algún interés político? Nada se descarta en este escenario, después de que Maradona en su momento apoyara al príncipe Jordano Alí Bin Nasser en las últimas elecciones en FIFA. Tiene su número de teléfono, así que no vaya a ser cosa que busque conformar una lista en los próximos comicios en 2021.

Político e incorrecto políticamente
Maradona es así, lo que hoy puede sumar, mañana quizás resta. Pero si en algo hay que darle crédito, es su fidelidad al gobierno Kirchnerista. Desde sus redes sociales siempre destaca lealtad a Cristina Fernández de Kirchner, con duros cuestionamientos al presidente Mauricio Macri. Y si algo no causa gracia en FIFA es que sus representantes tomen postura política e ideológica con un gobierno en particular, sobre todo porque prima la postura de que ningún Ejecutivo tenga injerencia en las decisiones de la Federación de fútbol de su país, so pena de desafiliación.
Dicho sea de paso, solo por Grondona es que no hubo intervención directa después de la implementación de “Fútbol para todos” con fondos públicos y propagandas políticas permanentes. Y por eso en la era Macri, la enorme deuda de los clubes motivó la llegada del Comité Regularizador de AFA, tras quedar acéfalo el organismo, con el empate 38-38 en los escrutinios y sin autoridades competentes tras la renuncia de Luis Segura.
Pero más allá de eso, no es del gusto de Infantino que el ídolo haya participado en las elecciones en Venezuela, respaldando al gobierno de Maduro, y mucho menos en tiempos actuales, con la gran crisis institucional-política-económica que vive la nación caribeña. u imagen flameando la bandera venezolana causó más indignación que adhesión.
¿Eso puede afectar a los intereses de FIFA? Nadie lo puede saber pero Infantino parece entender que no puede seguir dando crédito a Maradona con esas manifestaciones, en un espacio que se considera neutro en dialécticas e ideologías. Y eso que el ex DT de la Selección Argentina había mostrado su favoritismo “populista” de aumentar la cantidad de 32 a 48 los países participantes de las siguientes copas del mundo, gestión que Infantino aplicó para llegar a cada rincón del planeta con la bandera de la nominal inclusión.
A todo esto, no es descabellado que un Maradona despechado pueda armar un frente político en FIFA. Sus contactos en Medio Oriente siguen de cerca el tablero, y teniendo en cuenta que el próximo mundial en es Qatar en 2022, sin dudas en ese terreno juega de local. De esta circunstancia es consciente Infantino, por lo que tendrá que callarse la boca y mirar a otro lado para que no se fragmente políticamente su reinado. Pero por su temperamento y contradicciones permanentes, con Maradona cualquier cosa puede pasar. ¿Seguirá como embajador de FIFA o el divorcio es inminente?



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