Aguirre quiere desafiar a Ramos

La actual secretaria general de la Gremial San Martín podría competir por su reelección, enfrentando a la candidata de la alianza vallejismo-MUN.

Desde la caída de la primera fecha para las elecciones en el gremio no docente de la UNC (19 de diciembre) todo ha transcurrido sin sobresaltos para que se realicen estos comicios el 12 de marzo.
Ya en febrero y con el receso concluido, la única novedad es la probable presentación de Silvia Aguirre para ir por su reelección y competir contra Ana Ramos, no docente de Ciencias Médicas que cuenta con el respaldo de la alianza entre el vallejismo y el MUN, las dos principales agrupaciones de la Gremial San Martín. Son dos agrupaciones lideradas por Carlos Vallejos y Jorge di Marco que, juntas, han demostrado hasta ahora ser imbatibles.
Se menciona que Walter Merkis, titular provisorio de la Fatun tras la muerte de Nelso Farina, ha respaldado a Aguirre. Un respaldo de Fatun en tiempos de Farina era prácticamente “vinculante”, pero en estos tiempos ya no es así.
Igual, deberá esperarse que Aguirre transforme sus intenciones en hechos y se postule efectivamente. Esto debe suceder un mes antes de las elecciones, esto es antes del 10 de febrero.

Control de daños: La Cámpora se rebautiza

El arranque de los cursillos de ingreso puso a los primeros jugadores de la política universitaria en la cancha. Se trata de las agrupaciones estudiantiles, que intentan cada año usufructuar el período de llegada de los nuevos electores a las aulas de la Casa de Trejo.
Esta época es, además, el momento más propicio para la reconversión de agrupaciones, una mecánica que suele reiterarse en las unidades académicas cuando el viento electoral no acompaña las pretensiones de algún grupo. El influjo de estudiantes generalmente neófitos en cuanto a política universitaria facilita el proceso de relanzamiento.
La táctica de renovación ha sido la elegida este año por los jóvenes de La Cámpora. La más icónica de las tribus kirchneristas sostiene una vertiente universitaria, que en la UNC se hace presente en Facultades como Derecho, Ciencias Económicas, Lenguas y Ciencias Sociales.
Si bien la organización que lidera el diputado Máximo Kirchner no ha logrado ganar la centralidad política de sus compañeros de La Bisagra, mantiene desde hace años presencia en el Consejo Directivo de Sociales y aporta delegados para la elección de autoridades de la Federación Universitaria de Córdoba (FUC).
En el inicio del nuevo ciclo lectivo, los camporistas han decidido rebautizarse. En Ciencias Económicas cambiaron su tradicional nombre por Podemos; en Lenguas, están desembarcando como Otras Voces. En ambos casos, el rebranding tendría por objetivo ocultar el vínculo que une a esta agrupación con la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, en un año en que una posible campaña electoral y un posible derrotero judicial la tendrían en el ojo de la opinión pública.
Los jóvenes de La Cámpora ya han utilizado esta modalidad para camuflarse en Ciencias Sociales, donde se presentan como Juntos por Sociales. Sin embargo, mientras allí ostentan su pertenencia kirchnerista, en Lenguas y Ciencias Económicas intentarían ocultarla, a gusto del electorado.

Obras en pleno centro

Desde hace algunas semanas, la esquina de Obispo Trejo y Duarte Quirós se encuentra en obras. Al margen de los reacondicionamientos de verano que tienen lugar en el Colegio Nacional de Monserrat, la UNC ha recomenzado los trabajos del largamente planeado “Centro Cultural y de Interpretación”.
El edificio que se está construyendo comenzó como un proyecto de la gestión Scotto, quien no pudo concluirlo. Su sucesor Francisco Tamarit tampoco logró hacerlo, y la obra estuvo paralizada durante años debido a una variedad de conflictos legales y administrativos.
La gestión que encabeza el rector Hugo Juri se ha propuesto consumar la obra y los trabajos ya se están realizando. La primera etapa consiste en la revalorización e intervención de la fachada del ex Instituto Tecnológico Universitario (ex ITU), que se ejecutaría en un plazo de 90 días, y la reparación de techos, a realizarse en 75 días.
Lograr concluir estas primeras tareas, presupuestadas en casi ocho millones de pesos, antes de la campaña electoral rectoral sería un diferencial a favor del oficialismo.



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