Objetivo de mínima Daniele: contener el desbande



Por Felipe Osman

“El Suoem es un hervidero”. Así lo describen desde dentro y fuera del sindicato. Y poco más de una semana atrás está tensión entre los diferentes sectores de la lista Verde habría llegado a un nuevo pico.
Distintas fuentes allegadas al gremio hablaron de reiteradas discusiones entre Daniel “Chiquito” Fernández, líder (discutido) de las Áreas Operativas, y Beatriz Biolatto, vicaría de Rubén Daniele en la conducción del Suoem.
Repasemos el contexto. El Ejecutivo Municipal notificó su jubilación a Daniele el pasado tres de enero. A partir de entonces, las ya altamente improbables chances del ex secretario general de volver a ocupar un lugar en la conducción del gremio se tornaron irrealizables. El ahora ex municipal, vale aclarar, cumple en abril 67 años. Ha sobrepasado largamente la edad jubilatoria.
Biolatto, actualmente a cargo de la “regencia” en la Secretaría General, alcanzará en 2019 la edad de 57 años, edad jubilatoria para quienes como ella se desempeñaron en la docencia.
Con Daniele fuera del mapa y sin posibilidades de regreso, el poder real que sustentaba a Biolatto en el cargo expiró. Trascartón, Biolatto ni siquiera cumple los requisitos necesarios para aspirar a una reelección que, de todas formas, no desea. Así lo confirman quienes indican que la actual conductora del gremio se encuentra “sobrepasada” por las circunstancias.
Atiéndase a esta paradoja: Biolatto experimenta el síndrome del “pato rengo” en un cargo en el que no existe limitación de reelecciones.
En estas condiciones, los referentes de la lista Verde que sí tienen (algo) de poder propio, como Fernández, empiezan a disputarle a Biolatto poder en la toma de decisiones, poder que permaneció absolutamente concentrado en Daniele durante sus 33 años al frente del gremio.
Estos roces permanentes han socavado la autoridad de Biolatto a tal punto que la secretaria general habría dado un ultimátum a Daniele: si quiere que siga en el cargo, debe re alinear a toda a lista Verde detrás de ella y poner fin a los cuestionamientos internos.
A tal fin, Daniele convocará a una reunión de toda la lista Verde a principios de marzo, cuando todos se hayan reincorporado a la actividad. Hasta entonces, necesita comprar tiempo. Enfriar la lucha sucesoria que él mismo generó al no haber gestado, en más de tres décadas, un sucesor natural.
Para lograrlo emitió un comunicado en el que desconoce la decisión de la Administración que lo pasó a retiro y habla de supuestas aventuras judiciales en las que logrará revertir esta decisión. Parece olvidar un detalle: ha superado largamente la edad jubilatoria.
Aún así, el histórico líder de la lista Verde espera sembrar esperanzas de un hipotético regreso que lo legitimen –y, por conexidad, legitimen a Biolatto- ante un frente interno que empieza a disputarle el poder de mando.
Pero estas expectativas no son reales. En el gremio todos dan por sentado que Daniele no volverá a la conducción del Suoem. O siquiera al Palacio 6 de Julio. Esa pelea ya se abandonó y ahora el “Gringo” va por un objetivo de mínima: evitar el desbande.
Huelga decir que cualquier oposición que pudiera guardar alguna esperanza de suceder no ya a Daniele o a Biolatto, sino a la lista Verde, se mantendrá ajena a cualquier conflicto.
“Nunca interrumpas a tu enemigo mientras está cometiendo un error”, reza una máxima atribuida a Napoleón Bonaparte. Para menguar al la lista Verde, nada mejor que la lista Verde.



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