Lo que va a escuchar Stefan

Resulta paradójico que en un momento de la serie interactiva “Bandersnatch”, ambientada en los ochenta, se nos ponga a los espectadores a elegir entre dos grabaciones de la década del setenta: “Phaedra”, de los alemanes Tangerine Dream, y “The Bermuda Triangle”, del japonés Tomita.

Por J.C Maraddón

Uno de los grandes sucesos de los últimos meses en Netflix ha sido el episodio especial “Bandersnatch” de la serie inglesa “Black Mirror”, una tira que consta de capítulos unitarios siempre vinculados a planteos existenciales sobre las nuevas tecnologías y su utilización como medio de vigilancia y control. Desde su primer episodio, en 2011, “Black Mirror” ha cautivado a la crítica y a los espectadores, pero resulta lógico que luego de las cuatro temporadas que se han visto hasta ahora, el interés del público haya mermado, al igual que la sorpresa frente a los siempre atrevidos puntos de vista de la serie. Tal vez por eso, como gancho para recuperar el magnetismo perdido, el último viernes de diciembre se estrenó para el streaming un episodio sumamente especial, que de inmediato despertó la atención de todos. Además de referirse a tópicos habituales en “Black Mirror” (en este caso, un juego interactivo para computadoras), lo particular de “Bandersnatch” es que involucra al espectador, al permitirle elegir entre opciones, como qué va a comer o qué música va a escuchar el protagonista. Algunas de estas decisiones de la gente tendrán luego consecuencias que determinarán variaciones de importancia en el argumento de la historia narrada. De esta forma, las peripecias en la vida del joven programador de computación Stefan, que en aquel lejano 1984 desarrolla un videojuego al adaptar una novela, terminarán de distinta forma según cuáles hayan sido las respuestas de los usuarios de Netflix a las preguntas que cada tanto le aparecen en pantalla. Aunque el procedimiento no es estrictamente nuevo, la popularidad que ha alcanzado “Bandersnatch” podría derivar en una aplicación intensiva de esta interactividad para próximos productos de entretenimiento. Por el momento, esta pieza audiovisual no deja de ser una propuesta más dentro del universo del streaming, que avanza en la ocupación de nuestros espacios de ocio. Con algunos de sus competidores en ese mercado, “Bandersnatch” comparte la nostalgia por los años ochenta. Y al igual que en, por ejemplo, “Stranger Things”, esa melancolía se traduce en la banda sonora, en la que los espectadores también pueden intervenir. En una parte donde Stefan entra en una especie de devenir psicodélico, se nos invita a decidir si el chico va a escuchar un disco de Tangerine Dream o si va a posar la púa sobre uno de Tomita. Y al escoger uno de ellos, también estaremos manipulando el audio que sonará de allí en más. La experiencia alemana de Tangerine Dream, que se inscribe dentro del movimiento del kraut rock que tan influyente sería en años posteriores, tiene que ver con la búsqueda artística del músico Edgar Froese, fallecido en 2015. De su más que prolífica discografía, se nos presenta el álbum “Phaedra”, de 1974, donde se verifica un uso incipiente de los secuenciadores. Por su parte, Tomita es un artista sonoro japonés, muerto en 2016, que amplió hasta el infinito la utilización del sintetizador moog. De él, se nos da a optar por “The Bermuda Triangle”, un disco de 1978 donde mezcla composiciones propias con obras de Prokófiev, Sibelius y John Williams. Quizás resulte paradójico que en una narración ambientada en los ochenta, se nos ponga a discriminar entre dos grabaciones publicadas en la década del setenta. Tal vez la coherencia resulte de advertir que tanto Tangerine Dream como Tomita emprendieron proyectos visionarios, cuya evolución recién se tornaría masiva en el siguiente decenio. Cuando el synth pop, en primera instancia, y la música electrónica después, se apropiaran de estos sonidos y los incorporasen en sus canciones, la producción musical emprendería el salto cualitativo la condujo hacia el nuevo siglo. Aunque esto no haya afectado las aventuras de Stefan en “Bandersnatch”.



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