Nación presiona por acuerdo en Cambiemos antes del 15-F

Los popes de la alianza a nivel nacional mantendrán su posición de “no intervención” en la batalla local, por ahora.

Por Yanina Passero
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Los operadores del PRO repiten la misma frase: “la Nación está al tanto de todo”. La aseveración, invariablemente, es utilizada por los macristas luego de describir el estado de las negociaciones con los aliados radicales por la fórmula provincial de Cambiemos. La entente atraviesa su momento de mayor tensión como lo demuestran los contrapuntos entre los precandidatos radicales y el pase –entre comillas- al negrismo del que iba a ser el candidato del PRO orgánico, Héctor Baldassi.
Y es precisamente, el diputado amarillo, Nicolás Massot, quien dio por terminadas sus vacaciones con la misión encomendada por los popes de la Casa Rosada: acelerar el operativo para la búsqueda de un acuerdo en Cambiemos Córdoba. El brazo derecho del presidente de la Cámara de Diputados, Emilio “La Rosca” Monzó, mantuvo reuniones con expectables de la alianza local, entre ellos el intendente Ramón Mestre, durante el fin de semana.
A todos, incluso a dirigentes del interior enfocados en sus internas domésticas, les comentó que el plazo fatal para arbitrar todos los mecanismos para cerrar la fórmula por consenso es el 15 de febrero. Como era de esperarse, insistió en que sean las encuestas las que ordenen las boletas. Esta semana llegarían resultados frescos de los sondeos encargados por Jaime Durán Barba y su socio Santiago Nieto.
Lo curioso es que el responsable de la misión sea un delegado de perfil internista. Massot, fiel a los métodos de su jefe político, jugó algunas cartas que relativizaban su pedido a gritos por el consenso. Sólo basta con recordar algunos mensajes picantes que envió a través de los medios para irritar al intendente Ramón Mestre; la bendición del ex árbitro internacional como precandidato a gobernador de todo el macrismo, pese al historial de rivalidades; y, el más notable, la fundación del Grupo Tanti con el rival interno del radical, Rodrigo de Loredo.
Es probable que la misión de Massot, además de la necesidad de comenzar a instalar una fórmula competitiva, responda directamente a una preocupación del PRO local. Los amarillos se sirvieron de la interna radical para tejer una estrategia que les permitiera cumplir con sus objetivos de máxima: la vicegobernación en el Ejecutivo provincial y aumentar su influencia en el Palacio 6 de Julio.
Y en ese plan, ya no es un secreto que la fuerza que lidera Darío Capitani ofreció respaldo a Mestre en la eventual interna del 17 de marzo a cambio de colocar a De Loredo y a la presidente del PRO Capital, Soher El Sukaria, en la boleta capitalina. Claro que Baldassi seguía en el esquema de negociaciones para escoltar al líder del núcleo radical Confluencia o al de Morena, Mario Negri.
Lo cierto es que el diputado macrista eligió jugar con su par radical en la Cámara baja y, esta misma semana, oficializarían su fórmula para la compulsa de Cambiemos. Negri tiene agenda en el sur cordobés al que Baldassi podría sumarse al regreso de viaje por compromisos con la Conmebol. La información se completa con la resurrección de los macristas orgánicos, la senadora Laura Rodríguez Machado y el diputado Gabriel Frizza como escoltas del hombre triunfante de las escaramuzas de la coalición.
El tres veces candidato por el PRO mostro coherencia de principio a fin: Baldassi no deja de lado su comportamiento díscolo con el partido y ratifica con hechos lo que siempre se supo a través de sus asesores. Jamás será compañero de fórmula de Mestre, repetían. Aunque en política…
Lo cierto es que en el macrismo miran con preocupación el juego aislado del famoso del partido. “Esta semana será clave para resolver la alianza y sus condiciones. Si Negri y Baldassi dan el paso de oficializar su sector, no vemos marcha atrás, habrá interna”, admitía a Alfil una calificada fuente del espacio fundado por el presidente Mauricio Macri al ritmo de los cacerolazos.
La posibilidad de cerrar con quien dice movilizar la estructura del radicalismo para dar vuelta una interna, se esfuma con la estrategia de un dirigente que dejó las canchas en 2013 y, pese a la explosión de la fuerza, sigue siendo el único con un capital electoral que no han podido superar sus conmilitones.