Suárez, River y Belgrano, el costo político

La venta del mejor jugador del plantel a la entidad de Núñez despertó conjeturas y temores de saber cómo quedará el escenario en cuanto a responsabilidades, por tratarse del momento más inoportuno donde se juega el equipo nada menos que el descenso. Pérez tampoco queda exento. Historias de una novela con final incierto.

Por Federico Jelic

Intensos días se vivieron en Alberdi, convulsionados por completo, después de que se conociera la noticia del interés de River Plate por el delantero Matías Suárez, referente y llamado a ser ídolo contemporáneo de Belgrano, historia que terminó con un final particular no deseado y agrio. Una novela inesperada y amarga, al punto  que nadie se anima a decir si fue feliz el desenlace o con consecuencias funestas, saldo y análisis que se podrá realizar a fin de temporada, con la certeza de saber si Belgrano conserva su lugar en Primera División o si desciende a la B Nacional. Mientras tanto, todavía no se pueden percibir con nitidez quién pagará el costo político de esa transferencia, en medio de un contexto inestable en las posiciones y con los promedios, con el equipo en la zona roja, pero todo apunta a que Suárez no podrá escapar de las despiadadas críticas, por abandonar el barco en un momento crucial con la permanencia. Y mucho menos después de perder contra Talleres 2 a 0, en el amistoso del lunes pasado.

¿Está hipotecando Suárez su condición de ídolo en Belgrano? ¿En qué falló la dirigencia en no poder retener a su máxima estrella más allá de que también figura cuestionado, como todo el equipo? ¿De quién es la responsabilidad? El “Pirata” trajo siete refuerzos para afrontar la cruzada final para salvarse de todo, y de repente se queda sin su referente principal.

¿Qué pensará el socio? ¿Endilgará culpas en la dirigencia o catalogará al jugador de traidor inmoral anti-ético, como suele pasar en estas situaciones pasionales? ¿Quién paga los platos rotos? Si el final del cuento es infeliz, pocos se salvarán de la hoguera.

¿Quién paga los platos rotos?

La oferta representa en parte un gran negocio para Belgrano desde lo económico, no desde las urgencias y lo inoportuno. Recibir tres millones de dólares limpios por un futbolista de 30 años, sin capacidad de reventa dentro del mercado exigente que busca talentos casi adolescentes no es una oportunidad de todos los días. Como tampoco lo es para Suárez, de dar el salto al campeón del continente a esa edad, claro está.

El tema era saber si es negocio social o no para Belgrano desprenderse de su jugador emblema, por eso es que buscan desde la dirigencia que sea el propio Suárez quien pronuncie sus deseos manifiestos de irse a jugar a River, como para tener un escudo discursivo ante la tormenta de críticas que se avecinan en el horizonte. El propio futbolista presionó para irse y listo, no se puede retener a quien no se quiere quedar, tentado y embelesado por  el llamado del DT de moda en el ambiente, Marcelo Gallardo. ¿Quién puede resistirse, y justo en esta etapa de su carrera? Desde el progreso personal puede entenderse, quizás no justificarse los archivos (a color, no en blanco y negro) habla de un Suárez que siempre priorizó a Belgrano sobre cualquier oferta. Como hizo apenas llegó desde el viejo continente: le dijo que no a Coritiba de Brasil, a San Lorenzo y a Independiente. Es decir si alguien resignó dinero en este escenario en los últimos años fue Suárez, porque privilegiaba la comodidad y la cercanía con sus seres queridos en su Córdoba natal, acciones que fueron quedando grabadas en el corazón del hincha. ¿Qué cambió ahora, para que busque  emigrar justo en el momento más delicado de la institución con los promedios?

Pérez y Andeletch, a escena

A todo esto, hay detalles por resolver. Porque FIFA mediante su tribunal, el TAS, falló en favor de Anderletch después de que Suárez decidiera interrumpir su contrato de manera arbitraria y regresar a Alberdi, cuya sentencia habla de un resarcimiento de 500 mil euros para la entidad belga. Y una vez rubricado el nuevo convenio, la institución cordobesa es solidaria responsable, en términos legales. ¿Quién se va a hacer cargo? ¿De qué hablaba la letra chica en el acuerdo? En términos  y legales, a Suárez le corresponde hacerse cargo, quedará en el futuro saber si se cumple lo pactado o se desconocen los arreglos, con un solo responsable para dar la cara: Belgrano.

Armando Pérez tuvo algo que ver en esta negociación? De acuerdo a los rumores, el ex gerenciador, presidente y ahora director ejecutivo del club también participó en cerrar el negocio. Desde River no disimulan en decir que contactaron a Pérez y después recién a la dirigencia de Belgrano. Claro, desde la cúpula directiva niegan esa situación, argumentan que no estuvo el ex titular de la Comisión Normalizadora de AFA en las negociaciones, como buscando trasuntar independencia y autonomía desde Alberdi. igual, obviamente, el presidente del “Pirata”, Franceschi, quién siempre fue hombre de confianza y parte del séquito (por decirlo de alguna manera) de Pérez, no está lejos de su sombra,  así que ese rumor también es tomado como válido y no como especulación, por más que duela. Así lo dijo River. Es información, no rumor. Y teniendo en  cuenta que en su momento Pérez coordinó desde Buenos Aires por control remoto la transferencia del 50 por ciento de los derechos económicos de Emiliano Rigoni (cuando Independiente lo vende a Zenit de Rusia), no habría por qué poner en tanto en duda la versión, si sigue siendo el hombre fuerte de la gestión contemporánea.

Y es tan cierto que Matías Suárez puso a hipotecar su condición de ídolo como también es tentador este futuro inmediato para su trayectoria. Desde las arcas,  para Belgrano también: 3 millones de dólares limpios para el club fue el saldo de ejercicio contable en favor del “Pirata”. Y medio millón más que erogó River para intermediaciones e impuestos. Es que también a decir verdad es difícil e irresistible es que el campeón de la Copa Libertadores te venga a tocar la puerta de tu casa para buscarte. El tema es que Belgrano no necesita hoy de algún auxilio económico por situaciones de emergencia, por más que así lo diera a entender Pérez en una entrevista radial en Buenos Aires. Como consecuencia, no tendrá más el amparo de la idolatría que lo solía proteger. Será juzgado por sus actos, por abandonar el barco en las peores turbulencias, lejos de aquellos líderes futbolísticos que “le metían el pecho” a la situación, ganándoles sus batallas a la mortalidad.

Volviendo al ex gerenciador  y presidente, si tiene intenciones de volver al poder en Belgrano deberá rendir sus cuentas en la dirigencia y ante los socios, después de esta intermediación entre Suárez, Belgrano y River. Es verdad de Perogrullo su intención es presentarse y candidatearse en las elecciones de año próximo, y esta circunstancia bien pudo afectarlo a nivel imagen, sobre todo si el club de Alberdi se va al descenso. En ese contexto, ni Suárez, ni Pérez, ni Franceschi se salvarán del cadalso social y político que eso significa.