En un año, transporte urbano subió 2,5 M usuarios menos

Para la Fetap, representa una caída del corte del boleto del 1,5% en 2018 con respecto al año anterior. La velocidad comercial es la principal víctima de los problemas de movilidad en la ciudad, advierten.

Por Yanina Passero
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El gremio de los choferes de Córdoba, la UTA, despabiló el mes de enero con el regreso de las asambleas sorpresivas en algunas líneas de Ersa y Aucor. Prometen más.El atraso en los pagos de la obra social de los empleados y otras retenciones puso en pie de guerra a la comisión directiva liderada por Carla Esteban, ávida de separarse del estigma de “los puestos a dedo” por Roberto Fernández apelando a un recurso clásico: la retención del servicio.
La intervención es un pasado que duele y recuerda, al puñado de activistas que quedó después de la purga de la central nacional de los conductores, que el margen de maniobra es acotado, pese a que se avecina un año duro en el servicio.
La quita de subsidios nacionales al transporte quedó matizada por la promesa del gobierno de la Provincia de regar con más de tres mil millones. Los empresarios nucleados en Fetap ya no hablan de un boleto urbano a 40 pesos como aquellos días de tensas negociaciones entre los tres niveles del Estado. Pero, las concesionarias del servicio público fundamental para la movilidad de la ciudad se las ingenian para recordar que los fondos no reintegrables son un costado –central, por cierto, pero no el único- de la crisis del transporte en una economía de recesión.
La transportista correntina controla dos tercios del sistema y el problema que mantiene con la UTA local no es exclusivo de la plaza. Sólo basta con revisar los portales de las localidades en donde Ersa es prestadora para observar que la foto cordobesa se repite en otros puntos del territorio como Santiago del Estero o Corrientes. Como muchas empresas, Ersa y Aucor fueron ampliamente beneficiadas por el festival de subsidios como relatan las crónicas de la década kirchnerista.
Ahora bien, especialistas en el rubro afirmar que la prestadora no será un problema para el intendente Ramón Mestre en lo inmediato. No obstante, no cesarán los datos que intenten apuntalar que el transporte seguirá necesitando recursos estatales o readecuaciones tarifarias continuas para que sus números no queden descalzados frente a la inflación.
Desde Fetap insisten en que el servicio deberá ser más caro. Cabe recordar que el titular del Palacio 6 de Julio autorizó, vía Concejo Deliberante, la suba a $ 23,70 en noviembre pasado. Requeridos por este medio, aportan los datos del corte de boleto de 2018 y lo contrastan con el año anterior.
La caída fue del 1,5 % menos, o bien, de enero a diciembre pasado se cobraron 2.587.958 pasajes menos que en 2017. La tendencia a la baja se expresó en los mismo términos entre 2016 y 2017, siempre tomando la misma cantidad de kilómetros recorridos.
En total, en 2017 se transportaron 174.255.362 pasajeros contra 171.667.404 de 2018.
La velocidad de circulación, es para los empresarios, la víctima fatal de los cortes de calles, manifestaciones y desvíos por obras. La ecuación quedaría equilibrada con una suba del precio del pasaje, una intención empresarial que será resistida en año electoral, como suele indicar el procedimiento de los candidatos que compatibilizan una nueva campaña con la gestión vigente.



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