Entrevista con el músico Mario Díaz

De los escenarios al estudio de radio, Mario Díaz es un artista de dimensiones astrales que comunica con pasión y compromiso las fibras que atraviesan nuestra tierra y nuestra identidad.

Con la sensibilidad como bandera

Por Santiago Pfleiderer
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El cantor nació en la localidad de Huinca Renancó (no el último, sino el primer pueblo viniendo desde La Pampa, dice siempre) el 7 de noviembre de 1960, “el día del Canillita”, aclara. Estudió abogacía y la música le cayó como un juego allá en el poblado del sur de nuestra provincia; luego estudió en un conservatorio, y ya aquí en la ciudad de Córdoba estudió de manera sistemática con maestros que “felizmente la vida me puso en el camino de la música”, remarca.
Con la cadencia, amabilidad y sabiduría que lo caracterizan, el reconocido artista charla con Alfil en las húmedas y calurosas horas del enero cordobés.
-¿Qué actividades y proyectos estás desarrollando actualmente?
-Lo primero es tratar de terminar un disco que tengo empezado hace un tiempo que se llama Piedra de Toque con unas cuantas canciones mías y la participación de invitados; un disco que por distintas razones empecé hace un par de años y no pude terminar, y este año terminarlo es una idea muy central. También hay proyectos con distintos poetas y músicos; viajes al interior, a mí me gusta esto de la trashumancia e ir con mi guitarra de un lado para el otro cantando y contando. Con mi hermana Natalia venimos haciendo trabajos puntuales donde cruzamos herramientas de la sociología y de la antropología con la poesía y la música. Por ejemplo, Pobrecita la Inesita: Representaciones de lo Femenino en las Letras de las Canciones, El Día Que Me Quieras: Coordenadas Sociológicas Para un GPS Relacional; Litto Nebbia: Una Antropología en Clave de Rock. Vamos opinando sobre distintas cuestiones con humor, ironizando, deconstruyendo, proponiendo. Eso también es un proyecto que está muy presente y pretendemos continuarlo.
-En 2018 formaste parte del ciclo radial Voces por la FM 94.3 de la UTN y participan tu hermana Natalia y el músico Giani Pesci. ¿Cómo se armó el equipo y cuál fue el objetivo inicial de la propuesta?
-Giani es Licenciado en Composición y Natalia es Socióloga y Antropóloga, entonces la idea es hacer un programa de música, de interés cultural y abordar distintas disciplinas con una mirada desde lo académico, musical que es la mirada que tiene Giani porque es adscripto en la cátedra de Historia de la Música y en Audioperceptiva, y la mirada de Natalia que desde hace un tiempo trabaja la canción y distintos aspectos de la música.
-¿Cómo ves la realidad de la cultura local?
-Me parece que Córdoba está pasando por un momento impresionante, hay propuestas variadas de todo género, distintas calidades, pero mientras más haya más posibilidades hay de que emerjan cosas interesantes, por lo menos para la mirada de uno. En lo musical creo que al viajar y tener una perspectiva de lo que pasa en el interior del país permite, inevitablemente, hacer una comparación, entonces uno valora muchísimo lo que está pasando acá. En la música, en el teatro, en la poesía, en la danza estamos pasando un muy buen momento. El punto en contra es que hay una falta de preocupación por parte de los estamentos oficiales por canalizar estas cosas y posibilitar herramientas de desarrollo. Para los músicos no hay prácticamente lugares para tocar fuera de reductos muy pequeños. Me parece que habría que implementar becas, estímulos, maneras de fomentar estos proyectos, y que no queden con cierta localía sino que puedan expandirse hacia otros lugares.
-¿Cómo te llevás con tus roles de músico y comunicador?
-Me permite estar informado. El programa es un espacio abierto para compartir, ir a visitarnos, llevarnos sus materiales, entonces me encanta porque me permite estar permanentemente informado acerca de lo que está pasando. Estamos conectados con distintos músicos, con distintos artistas con lo que uno aprende, nos permite enriquecernos. Y además con la mirada sociológica, antropológica de mi hermana Natalia y académico musical de Giani Pesci. Entonces se arma un combito interesante para charlar y discutir sobre música, concordar, disentir, y fundamentalmente para divertirnos y comunicar de una manera grata.
-Durante muchos años fuiste jurado en los certámenes de festivales. ¿Qué análisis hacés de los festivales del verano?
-Once años estuve como jurado del Festival de Cosquín a nivel nacional. Es un certamen que tiene subsedes diseminadas por todo el país y la final se hace durante los primeros días de enero por dos semanas aquí en la Capital del Folklore. Entonces uno tiene la oportunidad de testear, de tomar el pulso a lo que está pasando en distintos lugares. Imaginate que el Pre Cosquín va desde Tierra del Fuego hasta Oberá, de sur a norte y del oeste al Litoral, hay alrededor de 58 subsedes, entonces te permite ver lo que está pasando, y uno observa distintas calidades, distintas búsquedas, inquietudes y maneras. Lo que siempre uno trató, junto a otros grandes artistas y compañeros, era tratar de apostar a la diversidad y a la originalidad por aquello de que ser original es volver al origen, es decir que el que viene de Oberá no venga sólo cantando chacareras sino que apueste por su música regional con un chamamé, una galopa o una guaraña, y también, adicionado, traer algún autor nuevo. Ojalá no se vuelva a la uniformidad. Todo el mundo apela a la exaltación y nadie invita a escuchar ni a emocionarse, salvo excepciones. Sino que todo el tiempo es agitar y provocar un bienestar inducido en el cual no creo para nada.
-Sos un tipo muy vinculado a la poesía y muy observador del fenómeno poético. ¿Qué aspectos valorás? ¿Qué te llama la atención de las corrientes actuales?
-Soy lector de poesía desde siempre. Empezó este amor por la poesía con los Poetas del Canto, todos aquellos poetas que se volcaron a trabajar la canción: Manuel Castilla, Armando Tejada Gómez; principalmente los poetas del folklore como Ariel Petrocelli, Hamlet Lima Quintana, Ariel Ferraro, Jaime Dávalos, todas esas maravillosas duplas compositivas que formaron estos poetas asociados con músicos. Y después esa mezcla de pensamiento mágico y conocimiento desde siempre me maravilló, porque me permitió encontrar muchas respuestas que a veces no las podía hallar de otra manera. Lo inasible. La poesía siempre me permitió definir eso, lo inasible, a aquellas cosas que no podemos definir con definiciones o conceptos. Siempre me interesaron esas personas que andan por la vida con un grillo en el hombro que se los llama poetas, desde los clásicos a los poetas nuevos. Me gusta que la poesía le hable al corazón y a la inteligencia. Por ejemplo, me gusta mucho Roberto Juarroz, César Vallejo, Raúl González Tuñón, Drummond de Andrade, Edgar Morisoli y Juan Carlos Bustriazo Ortíz de La Pampa; hay muchísima gente nueva. Pero fundamentalmente espero eso, que le hablen al corazón y a la inteligencia.
Voces vuelve al aire el lunes 4 de febrero, de 18 a 20 horas, por FM UTN 94.3.



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