A sólo 20 días de liderar UTA, Esteban autoriza primer paro parcial

La comisión directiva del gremio de los choferes del transporte urbano se presentó en la punta de línea de barrio 20 de Junio y, tras una deliberación con delegados, resolvieron resentir el servicio en tres recorridos de Aucor. Reclaman por deudas salariales, entre otros puntos.

Por Yanina Passero
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Era previsible. La elegida por UTA nacional para representar a los trabajadores del transporte de Córdoba, Carla Esteban, tendría un debut acorde a la necesidad de generar confianza en un organismo viciado por internas espurias entre sus activistas y marcado por la desconfianza de los afiliados.
La semana pasada cerró con la determinación de un “estado de alerta” por diversos incumplimientos de Ersa y Aucor en materia de pago de obras sociales, retraso en la entrega de ropa de trabajo, entre otros ítems. El secretario de Prensa, Guillermo Cabrera, había anticipado que había altas probabilidades que el lunes se autorizaran las asambleas en algunos servicios.
Así ocurrió, tal como informó este medio. Las líneas 40, 43 y 45 de Aucor salieron de circulación a media mañana, con órdenes de suspender el recorrido por al menos tres horas. Prometieron repetir la medida este martes, si los responsables de la compañía no atienden su punteo de reclamos.
“El reclamo no es nuevo”, expresó Cabrera a los medios, trasparentando su fastidio. Cierto, en el Ministerio de Trabajo de la Provincia hay registro de presentaciones por estos temas desde inicios de noviembre del año pasado, apenas la nueva “lista única” ganó las elecciones. Sin embrago, la ausencia de respuestas fue la oportunidad perfecta para que la UTA Córdoba normalizada, con venia de los popes del sindicato que lidera Roberto Fernández, se mostraran en acción.
El recorte coincidía con uno de los momentos más críticos para las prestadoras nucleadas en Fetap por el atraso tarifario, la suba generalizada de precios, sumado al entonces incierto panorama que representaba el recorte total de subsidios nacionales desde el 1 de enero de este año, ahora compensados por la Provincia.
Lamentablemente, los métodos aplicados para visibilizar un reclamo son siempre los mismos: dejar a los usuarios a pie. Esteban se presentó puertas afuera del sindicato como una dirigente nueva, que apostaba al diálogo. “No soy de los paros”, había definido. Pero las exigencias internas son otra.
A 20 días de asumir, registra su primer paro parcial la comisión que puso fin (entre comillas) a la intervención del secretario del interior Jorge Kiener. Se especulaba con el “permitido”, aunque queda claro que no hay disposición a cambiar una lógica de funcionamiento voraz. Para satisfacer a los afiliados –en realidad, al puñado de activistas que queda dentro de UTA Córdoba- la única respuesta posible parecieran ser las medidas de fuerza, la paralización total o parcial del servicio.
Si este es el único mecanismo que tiene un sindicalista para ganar una buena reputación interna, es probable que el gremio local de los conductores exija el tutelaje permanente de sus centinelas porteños. Es probable, que la crisis económica y el impacto de la inflación en la estructura de costos de los servicios públicos ofrezca al sector gremial los elementos necesarios para ponerse en pie de guerra.
Las empresas Ersa y Aucor no habrían logrado calzar sus números en la transición que puso fin al festival de subsidios al kirchnerismo al congelamiento que dispuso el presidente Mauricio Macri, que terminó con la reducción drástica para 2019. Cabe recordar que será el gobierno de la Provincia quien destinará recursos propios para cubrir el bache y evitar un boletazo.



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