Menotti en AFA, ¿escudo para Tapia?

La incorporación del DT campeón del mundo en el ’78 al cuerpo orgánico de las Selecciones Nacionales fue tomado como una necesidad no tanto en el proyecto deportivo para aprovechar su sabiduría sino como un ingrediente fundamental para cambiar la imagen de la gestión actual. ¿Será así? ¿O ambas cosas?

Por Federico Jelic

AFA necesitaba un cambio de timón o mejor dicho, levantar su percudida imagen después de algunos desaciertos y papelones institucionales, y por eso su presidente Claudio Tapia intentó un golpe de efecto inmediato, con resultados inmediatos. Con algo de demagogia, realizó su acto más político de todos, como para volver a conquistar los corazones de los futboleros que aman la Selección Argentina, que viene siendo muy cuestionada y denostada no solo con foco en sus protagonistas dentro de la cancha, sino fundamentalmente  a quienes toman decisiones en los escritorios. Y mucho más después de los entretelones antes, durante y después de Rusia 2018.

Y dentro de esa necesidad de un “cambio de look” y en función de  ganarse adeptos, optó por la decisión más fácil quizás desde lo popular, aunque todavía quedan grises a la hora de analizar el saldo, pero lo cierto es que en un rapto de propaganda, anunció la contratación  y la incorporación de César Luis Menotti como director general de los seleccionados argentinos.  A sus 80 años, el autor intelectual  y material del primer título mundial en el ’78, quien conquistó pasiones y consiguió en base a trabajo y dialéctica la prioridad por encima de todo para vestir los colores nacionales, vuelve a los cuerpos técnicos de AFA, regresando a Ezeiza después de casi 40 años, como combustible principal en esta deconstrucción (tan usada en estos tiempos) que el fútbol argentino requiere con urgencia.

Un acto aplaudido y bien ponderado por todo el ambiente futbolístico, por todo lo que despierta la figura de Menotti. Hace tiempo se viene reclamando la presencia de gente idónea en la toma de decisiones y en la cabeza del proyecto integral y el “Flaco” cuenta con ese perfil, casi por naturaleza. En una AFA acusada de ser conducida por “mentalidad gremialista” por el origen sindical de los principales referentes de la cúpula directiva, la presencia de Menotti le puede dar un cambio de imagen casi obligatorio que necesitaba el fútbol argentino para recuperar  seriedad y  respeto que dilapidó e hipotecó en los últimos años.



Menotti, el escudo

Tapia quedó un poco desgastado después de Rusia 2018 y algunos papelones institucionales, de los que no escapa en responsabilidad a pesar de no ser el principal responsable. Su relación con Daniel Angelici (presidente de Boca Juniors) no goza de su mejor momento, no obstante sigue siendo su aliado, y era imperiosa la necesidad de dar algún efecto a nivel imagen. Por eso la distancia, sobre todo a  la hora del poder de la toma de decisiones.

Y por escogió a Menotti para tener a su lado, porque además de sabiduría, experiencia, capacidad, cuenta con ese perfil calificado que nadie puede cuestionar. La gesta mundial  del ’78 lo tiene casi como invulnerable, aunque no quedó definido claramente cuáles serán sus funciones. Por eso es que hay miradas desconfiadas con respecto a la decisión del «Chiqui», quien por su genética política, todo este acting puede tratarse de una campaña para escudarse de los últimos pasos en falso.

Hay un tema es netamente cierto. Menotti hoy tiene 80 años y hace casi 40 que no pisa el predio de Ezeiza. Sin dudas su trayectoria amerita a ser escuchado, como fuente de sabiduría y material de consulta permanente, pero todavía no está en claro su función específica. ¿Elegirá al nuevo DT de la Selección Argentina? ¿Será un asesor, un embajador, un hombre de confianza para consultar pero sin poder de ejecución? ¿Trabajará a la par del entrenador Lionel Scaloni? ¿Será una especie de nexo del fútbol argentino para convencer a ligas, empresarios, organismos, jugadores e instituciones, de poder sentarse a negociar con AFA? ¿Dialogará con Lionel Messi para que vuelva a vestir los colores nacionales?

Otros entienden más su anexión como algo político, para poder convencer al DT de River Plate Marcelo Gallardo de que tome las riendas de la Selección Argentina después de la Copa América en Brasil. Y claro, como el clásico sigue candente y sin tregua entre las autoridades de AFA, en su mayoría hinchas de Boca, no quiere saber nada el presidente del «Millonario» Rodolfo D’Onofrio en ceder el entrenador más exitoso en tiempos contemporáneos. La rivalidad es peor fuera de la cancha que dentro de la misma pero sin derecho a pretextos o subterfugios, Tapia aportó a que ese clima insoportable e inmaduro institucionalmente llegara a este punto de tensión. ¿Podrá Menotti convencer al «Muñeco» y reconciliar a las partes? Un mediador con dialéctica y filosofía calificada, que abre puertas con candado solo con su sapiencia y esas parecen ser las virtudes principales para que desde el ente madre del fútbol argentino lo convocaran a sumarse a las estructuras de selecciones. Pero, ¿Por qué no se hizo antes? ¿El proyecto recién empieza? ¿No se tardó mucho tiempo y años en invitar a participar al hombre que con sobrado éxito cambió el destino y el rumbo del combinado nacional? A pesar de que no cuenta con esa vigencia, sus pergaminos lo enaltecen incluso en tiempos modernos. ¿O es solo un escudo político?

Archivos sin resistir

Igual no son todas flores para Menotti. Fue uno de los principales detractores de la gestión actual de Tapia, y ahora la creación de este proyecto para trabajar  juntos por el bien de la Selección Argentina a muchos les hizo ruido. Todavía resuenan las explosivas declaraciones desacreditando a Tapia y AFA, después de que adquirieran el predio deportivo en la ciudad de Marbella (España) como base en Europa  y albergue con  aquellos futbolistas convocados del viejo continente.

No tuvo piedad: “cuando leí lo de la compra (del predio) me indigné, no lo podía creer, me quería ir a vivir a Uruguay. En Argentina hay cubes sin agua caliente, fundidos, sin contención y acá se piensa en los futbolistas argentinos de Allá. ¿Y los de acá, de Argentina, que se embromen, entonces?”.

Bueno, esa misma AFA que compró esos terrenos en Marbella, hoy lo convoca para trabajar. Y se pusieron rápidamente de acuerdo. Todo aclarado, borrón y cuenta nueva, otra característica de nuestro gen argentino, contradictorio en muchos sentidos.

Restará confirmar si tendrá autonomía y autoridad para trabajar y tomar decisiones o apenas un símbolo para cuidar la imagen desgastada y salpicada del fútbol argentino. Menotti no es de prestarse a eso, pero de ser así, no se avizora mucho camino juntos. Pero al menos su presencia le da un aire fresco a esa renovación dirigencial que tanto se reclama.



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