La mayoría de las provincias mejoró sus ingresos propios en 2018

Nueve distritos registraron reducciones reales en la recaudación propia; entre las más golpeadas están Santa Fe con 11,1% y Santa Cruz, 22,8%. Salta con 25,5% y Neuquén encabezan el ranking de alzas y la explicación está en que subieron los Ingresos Brutos que tenían por debajo del límite.

A un año de la instrumentación del pacto fiscal y de la reforma tributaria provincial, la mayoría de los distritos aumentó en 2018 en términos reales la recaudación tributaria propia aunque ese incremento fue muy variable,  entre un mínimo de 0,1% (Entre Ríos) y un máximo de 27,4% (Neuquén). Salta con 25,5% y Neuquén encabezan el ranking de alzas y la explicación está en que subieron los Ingresos Brutos que tenían por debajo del límite.

Nueve distritos registraron reducciones reales en la recaudación propia; entre las más golpeadas están Santa Fe con 11,1% y Santa Cruz, 22,8%.

Un informe sobre la situación fiscal de las provincias del Ieral, dirigido por Marcelo Capello, señala que las transferencias automáticas de la Nación crecieron este año en términos reales en todas las provincias, desde las más favorecidas, Buenos Aires (20%) y CABA (16%), hasta San Luis, Santa Fe y Córdoba, que se ubicaron en el extremo opuesto, con aumentos del tres por ciento al cinco por ciento a valores constantes.

Al comparar la evolución de los ingresos y de los gastos totales, en términos reales, en la mayoría de los casos los primeros aumentaron más por lo que las provincias mejoraron su situación fiscal con respecto al 2017. Sólo San Juan y Córdoba incrementaron el gasto total por encima de los recursos.

El reporte -con información disponible en 2018- indica que el resultado corriente es positivo y que, en la mayoría de los distritos, mejoró respecto a 2017. “Este es un punto favorable para 2019, porque de acuerdo a la Ley de Responsabilidad Fiscal, las que tengan ahorro corriente positivo deberán mantener su gasto corriente constante, en términos reales, pero tendrán margen para aumentar su gasto de capital por arriba de la inflación”.

En cuanto al resultado financiero, siete pasaron de déficit en 2017 a un superávit; cinco continuaron con rojo financiero, pero menor y otras nueve siguen con superávit financiero, varias con un alza significativa.

Existen provincias con resultado financiero bajo o negativo, pero que invierten mucho, como Córdoba y Santa Cruz, y otras como Buenos Aires, Entre Ríos y Chubut, con déficit financiero o escaso superávit, pero que invierten poco. En el otro extremo, distritos con alto superávit y que invierten mucho son los casos de San Juan y Santiago del Estero.

Este año, con datos oficiales al primer semestre, sólo cuatro jurisdicciones registraron déficit financiero. Una mejora considerable, dado que en 2017 habían sido 21 las con desequilibrio, y 16 en promedio en el período 1983 – 2018.

A partir del 2015 las provincias quedaron mejor posicionadas que el gobierno nacional en materia de recursos, ante el fallo de la Corte por la detracción del 15% de la coparticipación (detracción que venía de 1992), y la firma del Consenso Fiscal, que rige desde 2018, por el cual, si bien las provincias debieron comenzar a bajar alícuotas de Ingresos Brutos (algunas las subieron), se resolvió el problema del ex Fondo del Conurbano Bonaerense, y se produjeron compensaciones al resto de provincias para que ninguna pierda recursos.

Así las cosas, entre 2015 y 2018 mientras los recursos tributarios nacionales que fueron transferidos automáticamente a provincias crecieron un 19% en términos reales (le ganaron a la inflación), los recursos tributarios nacionales, netos de dichas transferencias, bajaron un 10% a valor constante.

Explican esta última evolución, además de las mayores transferencias a provincias, la reducción en la presión tributaria que ocurrió en los primeros tres años de la actual administración, especialmente en el impuesto a las Ganancias y en Derechos de Exportación, aunque también se produjeron otros beneficios tributarios a partir del año 2017, especialmente para PyMEs y luego con la reforma tributaria con vigencia desde 2018. Algunas de estas medidas se revirtieron a fines de 2018, como lo ocurrido con los Derechos de Exportación.



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