El hombre de las sandalias inicia su camino

Ante el exceso de candidatos peronistas, que derivan en ninguno realmente competitivo, vuelven a la carga con Roberto Lavagna, que con sus fotos desde Cariló ha empezado a recorrer el camino a la candidatura.

Por Javier Boher
javiboher@gmail.com

lavagnaEl hombre de gris que quieren instalar como unificador del peronismo ha desembarcado con fuerza en las redes, pero sólo como un meme con el cual divertirse. Roberto Lavagna se ha convertido en los últimos días en el hombre del verano, incluso más buscado que Luciano Castro tras la separación de Sabrina Rojas.

Recibiendo a la gente en su casa de Cariló, ya hizo circular las fotos que se sacó con el gobernador de Santa Fe -Miguel Lifschitz- y con el jefe de la bancada del peronismo de los gobernadores en el Senado, Miguel Ángel Pichetto.

Bien retratado en la primera (que lo tomaron de la cintura para arriba), en la segunda quedó inmortalizado como un pobre anciano demodé: la foto de cuerpo entero dejó ver sandalias con medias, un look aceptable para vestir de entrecasa pero no para ser presidente. Es más, sabiendo del revuelo que hace dos semanas se generó por las “crocs” de Macri, ¿cómo puede ser que no haya ni un solo asesor que le diga que eso no se hace?.

Impulsado por Duhalde desde hace unos meses, progresivamente fue haciéndose un lugar en las encuestas, que muestran una nada despreciable intención de voto. Aunque a su turno como candidato a presidente del radicalismo le tocó salir tercero detrás de Cristina Kirchner y Elisa Carrió, hoy pretende ser el candidato del consenso, en una especie de “Unión Democrática” que esta vez intente detener el avance de Macri.

Sus encuentros con el socialismo y el radicalismo socialdemócrata de Alfonsín datan de hace un tiempo, poco después de que el ex presidente Duhalde lo sacara a pasear para instalarlo, algo que le salió bastante bien con Néstor Kirchner (aunque el resto del país no pueda decir lo mismo).

Su encuentro con Pichetto hizo ilusionar a varios, pero deberían limar asperezas para acercarse a Cristina y despintar a Massa o Urtubey, dos de los anotados para alcanzar el sillón de Rivadavia. Hasta ahora eso es poco promisorio.

Lo extraño es que se lo pretende instalar como un “outsider” de la política, un extraño, cuando en realidad lleva más años adentro que afuera. Ahí podría estar Marcelo Tinelli si decidiera participar en política como candidato, pero no alguien que tiene cargos políticos desde hace casi 50 años.

No es que llegó a ejercer el ministerio de economía de Duhalde como técnico, completamente aislado de la política partidaria. Hasta hoy fue Secretario de Precios de José Ber Gelbard en los ‘70 (una experiencia con tan buen resultado que generó las condiciones para el “Rodrigazo”), Subsecretario de Estado con Isabel Perón (que derivó en la AAA, los grupos guerrileros y el posterior golpe), Secretario de Industria de Alfonsín (que también tuvo una gestión económica para recordar), embajador con De la Rúa (¿para qué profundizar?), ministro desde Duhalde hasta Kirchner, candidato a presidente por la UCR y al tiempito, vicepresidente del PJ. Quizás su única virtud en toda esa lista sea la convivencia tanto con radicales como con peronistas.

Ni siquiera digamos su gestión como ministro, que se vio favorecida e impulsada por la devaluación y pesificación forzada que hizo Jorge Remes Lenicov, su antecesor en el cargo, que oportunamente se adjudicó a Domingo Cavallo (que las hizo a todas menos a esa).

Además de congelar jubilaciones durante cuatro años, tuvo la suerte de un aumento del precio internacional de los productos agropecuarios, con la soja como estrella a más del doble del valor actual.

Pero todo eso es anecdótico frente a lo que podría sepultar todas sus chances de repetir o mejorar su performance de 2007. En aquel momento, como candidato frente al kirchnerismo esgrimió dos argumentos. Primero, su gestión económica. Segundo, que se fue denunciando la corrupción en la obra pública. Si su nuevo armado incluyera a aquellos por los que abandonó el barco: ¿no sería mucho peor que una foto usando sandalias con medias?.



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