La inflación de 2018 fue la más alta en 27 años: 47,6%

Las estimaciones privadas desconfían que pueda reducirse drásticamente en los primeros cuatro meses del actual período por los aumentos ya anunciados de tarifas. El año pasado los precios que más subieron fueron transporte y alimentos. Entre los que menos evolucionaron, figura educación.

La del año pasado fue la inflación más alta de los últimos 27: 47,6%. Ese es el valor oficial después de que ayer el Indec informara que en diciembre el índice de Precios fue de 2,6%, algo por encima de lo esperado. Desde 1991, cuando los precios subieron 84%, el número no era tan elevado. Además, pone en dudas de que pueda reducirse drásticamente a dos por ciento en los primeros meses del año que ya arrancó.

Las principales subas del año se registraron en transporte (66,8%) y alimentos y bebidas no alcohólicas (51,2%). Pero también aumentaron por arriba del promedio general rubros como comunicación (55,3%); equipamiento y mantenimiento del hogar (50%), y salud (50,2%).

Los ítems que menos alzas presentaron fueron  vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (45,7%); recreación y cultura (43,4%); restaurantes y hoteles (39%); prendas de vestir y calzado (33,1%); educación (32,1%), y bebidas alcohólicas y tabaco (28,3%).

En 2018 la inflación núcleo -no considera los precios regulados ni las variaciones estacionales- fue de 47,7%, explicado por los significativos incrementos de los alimentos. Desde el Gobierno insisten en que si bien en diciembre el valor fue alto, bajó por tercer mes consecutivo.



«La inflación anual de 2018 refleja la inestabilidad cambiaria que vivió nuestro país”, plantea el Banco Central. La explicación es que como la política monetaria actúa más tardíamente sobre la variable, al igual que las alzas de precios regulados y los acuerdos salariales pendientes, la inflación mensual seguirá “elevada” algunos meses más.

Desde que Mauricio Macri asumió –después de haber dicho que era relativamente fácil bajar la inflación-, su primer año cerró con 41% (es un estimado porque el Indec se regularizó en mayo de ese año) y en 2017 el índice fue 24,8%. La devaluación del año pasado pegó de lleno y la pérdida salarial rondó los 16 puntos porcentuales.

Después del segundo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Central cambió la política monetaria y dejó en el olvido las metas de inflación; puso en marcha el mecanismo de agregados monetarios. Con tasas reales altas y menos dinero en circulación, logró dominar el dólar pero –a la vez- se profundizó la recesión.

Para este año, el presupuesto aprobado en el Congreso establece una inflación de 23% pero hace unas semanas el ministro Nicolás Dujovne afirmó: «No pronosticamos la inflación mensual; miramos los números y nos sirven para la toma de decisiones; estamos confiados con lo que estamos haciendo para tener una inflación más baja en 2019 que en 2018 y estamos convencidos de que vamos por el rumbo correcto para obtener ese resultado».

Las opiniones de los consultores privados están divididas; todos coinciden que será más baja que la de 2018 pero varios proyectan que superará la fijada en el presupuesto. De hecho, las subas de servicios ya anunciadas para el primer cuatrimestre hacen difícil que se cumpla con un valor mensual de dos por ciento o menos.

Ecolatina entiende que rondará el 30% y el BBVA Banco Francés la ve en torno al 29%; el último Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) que hace el Banco Central la colocó en 28,7%.  El REM señala que “para el año 2019 elevaron su pronóstico de inflación respecto del relevamiento anterior en 1,2 puntos porcentuales, tanto para el nivel general como para la inflación núcleo, hasta ubicarlos en 28,7% y 26,9%, respectivamente. Para 2020 la expectativa de inflación se ubicó en 19,9% interanual (+0,7 puntos porcentuales) y en 18,2% para el núcleo (+0,5 puntos). Según el primer pronóstico para 2021 la previsión alcanzó 15% interanual y 14% la núcleo.

El año pasado la dinámica de los precios fue “in crescendo” mientras que la actividad económica iba cayendo: en los primeros cuatro meses promedió 2,3%; en el segundo cuatrimestre, 3,2% y en el tercero, 4,4%.



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