Aunque caerá el gasto del sector público nacional, el pago de intereses trepará a 3,6% del PBI 

En 2020 y 2021, el préstamo stand by del FMI no provocará grandes impactos las cuentas externas: los desembolsos y los pagos se compensarán mutuamente, de modo que no exigirá grandes esfuerzos extras.

Según las estadísticas del Ministerio de Hacienda, la deuda pública bruta alcanzó US$308.000 millones al cierre del tercer trimestre de 2018, lo que representa 95,4% del PBI. De este modo, pese que el stock marcó un retroceso de 6% frente al segundo trimestre, cuando rondaba USD 327.000 millones, escaló 18 puntos porcentuales medido como porcentaje del PBI.
Esta dinámica contrapuesta se explica por el salto cambiario del tercer trimestre: durante ese período, el Peso se depreció más de 40%, finalizando septiembre apenas por debajo de $41 por dólar. Dado que cuatro quintos de la deuda del Tesoro Nacional están en moneda dura, y que el PBI se mide en pesos, el avance del dólar acelera a este cociente.
Por otro lado, el ratio de deuda relevante, aquella que sólo contempla pasivos en manos del sector privado y organismos multilaterales, saltó de 45% del PBI a mitad de año a 58% a fin de septiembre, alcanzando USD 187.000 millones (una caída cercana a USD 4.000 millones frente al trimestre previo).
Aunque todavía no hay publicaciones oficiales para el cierre del 2018, Ecolatina estima que, tanto el stock de deuda pública bruta como la relevante (neta de vencimientos intra sector público) habrían aumentado durante el cuarto trimestre. Pese a que se redujo el stock de LETEs en divisas y que se canceló capital del BONAR, se recibieron en dos tramos US$13.000 millones del FMI –incluyendo al desembolso correspondiente a la segunda cuota del acuerdo, pospuesto producto de la renegociación del acuerdo durante el tercer trimestre- y se rollearon y colocaron diversas letras y bonos a otros organismos del sector público y privado.
Como resultado, el stock de deuda pública total habría cerrado el año apenas por encima de US$320.000 millones, marcando un avance de 5% frente al tercer trimestre. El FMI aportó los fondos frescos que ayudaron a estabilizar el frente cambiario y financiero en los peores meses de 2018, pero al costo de imponer un programa con fuertes impactos de mediano plazo.  Este clausuró el debate sobre la velocidad del ajuste de las correcciones entre “gradualismo” y “shock”.
 Durante 2019, resultado de la ambiciosa meta fiscal acordada con el organismo multilateral, el gasto primario experimentará una fuerte caída en torno al 12% interanual en términos reales, a la par que el pago de intereses se dispararía y marcaría un alza de 13% interanual luego de deflactar por la suba de precios.
Considerando la contracción que presentará la actividad económica este año (la consultora espera que promedie 1% interanual), esta partida aumentará su peso en relación a los ingresos totales del Sector Público Nacional no Financiero –si no se ponen en marcha nuevos impuestos- y al PBI: mientras que en el primer caso el pago de intereses saltará de 16,4% en 2018 a 18,2% este año, su peso sobre el PBI trepará de 3,1% el año pasado a 3,6% en 2019; de este modo, más que duplicará al valor heredado, ya que en 2015 dicho cociente se había ubicado en 1,3%.
Por su parte, el gasto primario caerá desde 24% del PBI en 2015 a 19% este año. En consecuencia, el gasto público total habrá caído alrededor de 3 p.p. del producto, al pasar de 25,3% en 2015 a la zona de 22% este año.
En 2020 y 2021, el préstamo stand by del FMI no provocará grandes impactos las cuentas externas: los desembolsos y los pagos se compensarán mutuamente, de modo que no exigirá grandes esfuerzos por esta vía.En 2022 y 2023 la Argentina deberá devolverle casi US$ 45.000 millones (alrededor de 9% del magro PBI en dólares de 2018) al organismo multilateral. Considerando los resultados de cuenta corriente (ingreso neto de divisas genuinas al país) y fiscales de los últimos años, es imposible que esos pagos se realicen con fondos propios. Ante ello, quedarán tres opciones: o i) una salida a los mercados inusual por su monto, o ii) una renegociación de los plazos de pago con el FMI, o iii) una mezcla de ambas.