Una semana entre el dólar y el futuro del Mercosur

Hay distintos factores que se combinan para que la divisa de Estados Unidos tienda a la baja; los especialistas advierten sobre el riesgo de querer plancharla en año electoral. Macri se reúne con Bolsonaro y empieza la conversación sobre si habrá flexibilización en el bloque comercial.

Por Gabriela Origlia

dólarLa cosecha de trigo aportará unos US$4500 millones por lo que las presiones a la baja del dólar seguirán unas semanas más. El Banco Central ya intervino estos últimos días cuando se perforó la banda acordada con el Fondo Monetario Internacional, pero lo hizo de manera cautelosa para no inyectar muchos pesos y obligar al descenso de la tasa de las Leliqus. Esta es una de las tendencias que la economía seguirá mostrando.
Distintos factores se combinan para que el dólar se planche –y, en materia política, eso ayuda a la imagen de la gestión de Cambiemos-, uno es que la FED (el Banco Central de Estados Unidos) este año aumentaría las tasas menos que en 2018; el otro tiene que ver con Brasil, con la apreciación del real y las expectativas de que su economía mejore. Por supuesto, también hay menos demanda de dólares por el parate de la actividad.
El economista del Ieral, Jorge Vasconcelos, plantea que uno de los desafíos de este año es ordenar los precios relativos, un ítem necesario para dominar la inflación. Si se quiere un esquema real y estabilizador en los próximos años, los márgenes de movimiento de esos valores deben ser más acotados y debe haber más sincronía entre tipo de cambio, los salarios, las tarifas y también la tasa de interés.
“En 2018, el dólar recuperó terreno perdido y las tarifas quedaron menos alejadas de valores de equilibrio, particularmente en naftas y gasoil. Si los precios relativos terminan de ordenarse, habrá señales más nítidas para la inversión y, al mismo tiempo, estará al alcance del próximo gobierno aplicar un plan de estabilización y desindexar la economía, tal como hizo Brasil en 1994 cuando lanzó el Plan Real”, indica.
Vasconcelos advierte de dos riesgos, aunque dice que están acotados: tratándose el 2019 de un año electoral, es posible que el Gobierno atrase el tipo de cambio para subir salarios en dólares y que la incertidumbre lleve al refugio de la divisa, y que su precio vaya a la parte superior de la banda de intervención definida por el BCRA.
Otro tema clave de esta semana que comienza es la reunión del presidente Mauricio Macri con su par de Brasil, Jair Bolsonaro, que tendrá como uno de los temas centrales el futuro del Mercosur. Los brasileros, ya se sabe, propondría reformas, y se espera -probablemente- de Uruguay y Paraguay una postura favorable a la obtención de cierta flexibilización del bloque.
El objetivo del mayor socio es lograr que el rígido arancel externo común, que es de los más altos del mundo, no sólo baje sino que además pueda ser reemplazado por normas que permitan a cada miembro del bloque lograr acuerdos comerciales o económicos internacionales bilaterales. Ese esquema haría que los exportadores argentinos a Brasil (unas 3000 empresas; muchas pymes industriales) mantengan su beneficio de ingreso sin pago de arancel a ese mercado, pero perderían la exclusividad y competirían con firmas de terceros países
Brasil es el principal mercado para las exportaciones argentinas; el año pasado sumaron US$ 11.500 millones (18% del total). El experto Marcelo Elizondo indica que uno de los aspectos a reformar sería el formato de Unión Aduanera, que es una modalidad de acuerdo internacional poco usada en el mundo (que ha preferido acuerdos más flexibles y dinámicos). Sólo poco más del 5% de los acuerdos vigentes (que son casi 300 en el planeta) responde a esa esquema.
“El cambio permitiría generar individualmente acuerdos con terceros mercados para algunos socios. Esto es necesario para generar más internacionalidad, porque de todos los acuerdos internacionales vigentes en el planeta, el número promedio de sus miembros es 12, mientras en el Mercosur la cantidad sigue en cuatro”.
Elizondo da cuenta de que mientras en el mundo alrededor del 50% del comercio intencional ocurre entre países que tienen vigentes acuerdos comerciales, para Argentina el Mercosur representa solo poco más del 22% para nuestras exportaciones (28% para las importaciones).
Y, como consecuencia, mientras casi 80% del comercio transfronterizo del Mercosur se produce fuera de la región, en el planeta los demás bloques formados por acuerdos comerciales entre países muestran mucho mayor comercio intrazona: la UE exhibe comercio exterior por solo 30% fuera de la unión, mientras el Nafta lo ha hecho en 50%, el Asean en 33%, y hasta la CAN muestra mejor comercio porcentual con el resto del mundo: 76%.


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