Horóscopo argentino

Tratando de hacer prospectiva en año que inicia viene bien revisar que le depararán los astros a nuestro país y sus políticos.



Por Javier Boher
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Buen día, amigo lector. Espero que esté disfrutando estos días de ola polar que nos hacen más llevaderos los días. Por supuesto que si uno es un turista en las sierras la está pasando peor que Lorenzino en la entrevista para la TV griega, pero si uno todavía no salió de vacaciones y sigue picando la piedra estos días hacen más llevadero el trámite.

Resulta que el otro día se le dio a un diario por subir una entrevista con la mujer y la hija de José López Rega, quien llegó a ser ministro del último Perón y al que muchos al día de hoy siguen considerando un espía de la CIA, no una mala elección de un dirigente en su etapa de senilidad.

A Lopecito se lo conocía como “el brujo”, por su creencia en lo sobrenatural y en lo esotérico como guía para la política, como si Urano definiera que Perón no aceptara un acuerdo con Balbín o que Marte guiara a Montoneros a la clandestinidad.

No nos vamos a poner a hablar acá de que la astrología se convirtió en una gran salida laboral para los que no quieren poner el hombro los días de calor (que se aprovechan de los desprevenidos que confían en esos embusteros).

Ahora que en verano la política se mueve menos que gordo después de almorzar, me puse a revisar qué nos depararán los astros para este año y decidí ir por el horóscopo chino. Así como el Indio Solari vive a un recital por año, Ludovica hace más o menos lo mismo con su libro.

Con menos ganas de trabajar que Grabois, debe tener un libro por signo, que desempolva cada doce años.

Aunque le crea menos que a político en campaña nunca está de más ser precavido. Me fui a revisar los textos sagrados y descubrí que justo este año es el turno del chancho, así que me agarró curiosidad por saber cómo nos había ido en esos años.

Sacando cuentas, 12 años para atrás llegamos a 2007. Con la mejor imagen del Nestornauta que la acompañaba por atrás llegó la Aforada de Recoleta al poder. Proponía diálogo, consenso, instituciones y vivienda. Después vinieron el “vamos por todo” de 2011, la profundización de la grieta, todos los intentos de reformar la constitución y las instituciones o la corrupción desenfrenada de la obra pública. Entonces, 2007: bochado.

Vamos a 1995. Reelección del Sultán Carlos Saúl I de Anillaco, que ganó con el famoso voto cuota. Además llegó la resaca del “Efecto Tequila” que había empezado en el ‘94 en México. Para los cordobeses fue la explosión de la Fábrica Militar en Río Tercero, que no vino a significar justamente un boom de crecimiento en ventas de armamento. 1995, otro que no llega al 6.

Ahora sí, 1983 fue la llegada de Alfonso el Ingenuo a la presidencia. Primavera democrática y fin de la dictadura. Al final terminó siendo como un huevo Kinder: ilusionados con un juguete maravilloso, sólo tuvimos un muñeco más aburrido que un comic sobre la vida del soldado Giacomino. Por lo menos saboreamos el chocolate de dejar atrás la dictadura. 1983 aprueba, seguro.

No sé si tiene mucho sentido ir más para atrás, porque la Argentina moderna fue parida en aquellas elecciones. Igual le digo que me resultó muy interesante buscar los nacimientos. Le puedo decir que están Máxima de Holanda y el Sandro Toy, Axel Kicillof en el 71, pero el que más me sorprendió fue Gatricio, que nació en 1959. ¿Será este su año?.

Ahí dije, si este es el año de Miauri, ¿de qué signo son sus potenciales rivales?.

Los candidatos

La fija era ir a buscar a Cristina,su némesi. 1953 fue el año de la serpiente, que acá sería víbora. No hace falta que me explaye mucho en qué significa eso, porque seguramente más de una vez usted le ha proferido ese calificativo a su suegra.

Sigue Seryus-de-lajente, que ahora se hace el youtuber con una especie de reality para cautivar el voto joven. Le juro que a esto no lo invento: Massa es de 1972, año de… la rata. No me quiero imaginar la cantidad de kirchnerulis lanzando una carcajada al tipo de “¡Ja! ¡Ya decía yo!”.

El gaucho del closet -mi candidato a reunificador del peronismo conservador bajando desde el norte con su poncho de Güemes pidiendo Tradición, Familia y Propiedad- es de 1969, año del gallo. Hasta ahora le diría que es el que parece más belicoso de todos, pero a juzgar cuánto se ha peleado hasta ahora, parece que le han cortado los… espolones.

No me voy a detener en Lavagna, que por nacer en 1942 sería Caballo, al que considerando el paquete de candidato antigrieta que le quiere tirar el Zabeca de Banfield estaría más cerca de ser mula de carga.

El último -en la lista y en intención de voto- es el alérgico al baño, Nico Del Caño. Le juro que acá tampoco lo invento, pero no puedo parar de reírme cuando lo escribo. Por nacer en 1980 el autoproclamado líder de la izquierda clasista es Mono, pero no gorila. Se ve que lo suyo sólo son las morisquetas para divertir a los políticos grandes, nunca incomodarlos.

Hasta acá llegamos, amigo lector, así no se cansa. Yo, por las dudas, me voy a leer qué nos augura Ludovica a los tigres.



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