Se viene la tormenta que amenaza a la izquierda

El giro a la derecha que hace unos años empezó en el primer mundo está por hacer sentir su fuerza en las elecciones de 2019, por lo que muchos en la izquierda tratarán de guarecerse de la tormenta.

Por Javier Boher
javiboher@gmail.com

La izquierda, en sus múltiples variantes, está golpeada. El giro mundial a la derecha fue llegando a estos lados hace ya unos años, pero de cara a las elecciones de este año todo indica que se profundizará.
Por supuesto que esto no debe ser una gran preocupación para los eternos abonados al fondo de las preferencias, la izquierda clasista en la denominación del momento (que desde la adopción de las PASO ha confluido en un frente relativamente estable, el FIT). Para ellos, representar a 5 o 6 de cada 100 votantes es suficiente para hablar “en nombre del pueblo”.
Los que más sufren este giro son los que se dedicaron a llenar espacios en listas con alianzas raras, representando a movimientos, frentes o asociaciones más bien genéricas pero encolumnadas detrás de algún rasgo distintivo o alguna figura conocida, el tradicional cuentapropismo electoral.
Todas esas formaciones están en franco retroceso, buscando cómo sobrevivir a la marea que sigue subiendo y tapando las quintitas que supieron acumular desde un ya lejano diciembre de 2001.
El terror se va apoderando de esos seres que sólo conocen vivir de las arcas públicas a cambio de muy poco esfuerzo, por lo que progresivamente tratan de construir lazos y vínculos que los ayuden en su cometido de hacer la plancha desde la función pública. En esos procesos, la metamorfosis aliancista es asombrosa.
Estos últimos días se ha escuchado a muchos personajes salir a hablar sobre cuál sería la manera de derrotar a Macri en su intento reeleccionista. Lo que empezó con un purismo cristinista fue mutando a un pankirchnerismo, pasando a un filoperonismo y desembocando en un engendro innombrable en el que cualquiera que se sume será bien recibido.
Por eso también salió Alberto Fernández a tratar de acercar posiciones entre Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa, como aquel amigo de la pareja que dejó de comer asado desde que ya no están juntos. Todos entienden que se va acabando el tiempo y que sólo queda la opción de tratar de seducir a los desencantados.
La izquierda (se asuma o no kirchnerista) está tan preocupada por conservar o ganar lugares que se dan los acuerdos más insólitos, por ejemplo Libres del Sur con el olguismo. La izquierda clasista y nacionalista, que supo ser aliada de Juez en su etapa kirchnerista (hasta 2007) con la principal referente del peronismo capitalino ortodoxo.
Su líder, Humberto Tumini, supo ser funcionario de Jorge Telerman, el Vicejefe de Gobierno que completó el mandato del destituido Aníbal Ibarra. Abandonó el kichnerismo porque el difunto expresidente Kirchner había empezado a… recostarse sobre el PJ para abandonar la transversalidad.
Aunque el argumento era de raíz ideológica, la realidad indicaba que era una cuestión sobre quién manejaba la plata en el territorio. Ahora no se trata de dinero, sino de algo mucho más importante para una fuerza política, los votos. El peronismo como mal necesario para ganar elecciones.
Con una izquierda en franco retroceso, un kirchnerismo que no sabe todavía quiénes serán sus candidatos prácticamente en ningún distrito (a excepción de aquellos en los que son la expresión del peronismo mayoritario) y un progresismo soft desprestigiado por su tolerancia al desfalco del kirchnerismo, todo pronostica que las diferentes izquierdas tendrán un 2019 complicado.
Sea en un frente kirchnerista, en una opción que trate de superar la grieta o en un nicho (en el sentido más funerario que se pueda) como la izquierda clasista, lo que viene para los adoradores del socialismo real es un cielo muy negro, que presagia una tormenta de la que será difícil escapar. Por eso todos, sin demorarse, están tratando de encontrar un salvavidas en el bote de un candidato que los pueda hacer entrar -con muy poca dignidad- en algún carguito por la puerta de atrás.



Dejar respuesta