PJ espera a Cambiemos para definir vice de Llaryora

En la ingeniería electoral del peronismo para Capital, no da igual que el contrincante sea Felipe Lábaque- Javier Bee Sellares, que Rodrigo de Loredo o Luis Juez.

Por Yanina Soria

Con el crédito de tener su principal proyecto político encaminado, el peronismo cordobés espera, paciente, conocer finalmente cuáles serán los jugadores que Cambiemos pondrá en la cancha para terminar con su ingeniería electoral.

Definido ya que será el gobernador Juan Schiaretti quien buscará el próximo 12 de mayo llevar a Unión por Córdoba a una nueva victoria en el poder provincial, y que el sanfrancisqueño Martín Llaryora dará la pelea en Capital, ahora, el PJ aguarda que los aliados muevan para recién mostrar su tablero completo.

“No podemos terminar de armar nuestro equipo si todavía no tenemos rival” sostienen desde el Panal en una premisa que se ajusta al armado provincial pero, fundamentalmente, a la construcción de la oferta electoral para Capital.

Desde los comicios de medio término del 2017 el oficialismo provincial tiene muy en claro que, en la contienda de este 2019, UPC necesitaría indefectiblemente de la ciudad de Córdoba para respirar aliviado.

Es que a diferencia de años anteriores, el principal distrito electoral, desde hace años refractario a las propuestas del PJ, es una plato fuerte que ahora necesitan jugar para compensar el avance de Cambiemos en el interior, en otrora, un terreno mucho más amigable con el peronismo.

De ahí que, desde hace meses, en el principal despacho del Centro Cívico se especula con la idea de competir con el más taquillero del PJ si es que el intendente Ramón Mestre decidía, tal como ocurrió, pegar los comicios.

Ahora, con el cronograma completo y fijado entonces el 12 de mayo como el domingo en que los cordobeses elegirán al nuevo gobernador y también al flamante intendente, no hay dudas de que Llaryora será la carta que Schiaretti se jugará.

Sin embargo, así como el peronismo no tiene apuro en oficializar esa candidatura tampoco lo tiene para definir quién completará el binomio local. Es más, es un hecho, que recién cuando Cambiemos muestre con qué exponentes piensa pelear la continuidad en el Palacio 6 de Julio, el justicialismo local dará el siguiente golpe.

En el Panal no da igual que el contrincante sea el tándem Felipe Lábaque- Javier Bee Sellares, que Rodrigo de Loredo o Luis Juez. Si la opción fuera la primera, seguramente el segundo renglón de la boleta municipal de UPC podría quedar reservada para cualquier dirigente; en cambio, si los aliancistas echan a rodar su plan encabezado por el radical De Loredo o el propio Juez que son los que mejor posicionados aparecen en la tabla, el peronismo se verá obligado a llevar como vice un nombre de peso pero sobre todo, que pueda sumar votos.

Es allí donde en la danza de nombres que se barajan no todos pesan igual en uno u otro escenario, y nadie se descarta. De hecho, hasta se menciona a la esposa del gobernador y diputada nacional, Alejandra Vigo. En esa línea también, hasta hace algunas horas se aguardaba con relativa expectativa la posibilidad de que Olga Riutort se sume finalmente a la estructura oficial del PJ. Incluso, para muchos podría volver justamente como la candidata a vice intendenta. Es la única dirigente de peso que todavía no volvió a las filas de UPC en el marco del proceso de unidad iniciado pos muerte de José Manuel de la Sota.

Sin embargo, un audio viralizado el lunes donde la ex concejala, sin filtro, le habla a su militancia enardeció los ánimos en el Panal. En el mensaje bajado a los suyos, Riutort ratifica su candidatura a la intendencia cerrando la puerta a cualquier posibilidad de acompañamiento de otro dirigente y acusa al gobernador Schiaretti no sólo de no trabajar por la unidad sino de mantener un acuerdo con el presidente Mauricio Macri para facilitarle el triunfo a De Loredo

en la ciudad. Estas imputaciones molestaron en el Centro Cívico desde donde dejaron trascender que complican cualquier intento de acercamiento con la ex funcionaria provincial.

La gran pregunta que sobrevuela entonces es si, esta vez, el peronismo logrará cantar victoria aún con su frente divido.



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