La inexplicable tenacidad del Suoem

El sindicato de empleados municipales emitió un comunicado repudiando el decreto que jubiló a Rubén Daniele, tachándolo de “arbitrario, ilegal e inconstitucional”, e incluso acusando al Ejecutivo Municipal de pasar por encima de lo interpretado por la Justicia. Además de endebles, estas acusaciones resultan incomprensibles, ya que en el propio Suoem pocos confían en un regreso de Daniele a la actividad.

Después de que el intendente recibiera el 2019 estrenando su estilográfica sobre el decreto que dispuso la jubilación del ex secretario general del Suoem, el sindicato salió a criticar con dureza la decisión, primero, puertas adentro del gremio, y luego, con un comunicado de prensa en el que la tachó de “arbitraria, ilegal e inconstitucional”.
Sin embargo, el decreto “inaugural” del último año de gestión mestrista luce como uno absolutamente rutinario. Va de suyo que no lo es, por tratarse, justamente, de Rubén Daniele, once veces electo como secretario general del Suoem y cacique indiscutido de los municipales por más de tres décadas. Pero en lo que respecta al cumplimiento de las condiciones administrativas, nada parece obstar a que Ramón Mestre disponga su jubilación. Es más, no hacerlo si podría ser apuntado como un descuido.
Daniele tiene hoy 66 años, y está próximo a cumplir 67 en abril. Es decir, ha sobrepasado por largo la edad jubilatoria. Además, habiendo empezado a desempeñar tareas en la Municipalidad en 1979, cumple con casi cuarenta años de aportes al sistema previsional. Cómodamente más de los 35 requeridos.
Desde el Suoem entienden, o dicen entender, que la Municipalidad al jubilar a Daniele pasa por alto lo interpretado por la Justicia, que el año pasado entendió que pasar al “agente Daniele” a la pasividad cuando aún no se cumplía un año de que abandonara sus funcionas gremiales infringía la tutela sindical estipulada por la Ley de Asociaciones Sindicales.
Pero esto no es cierto. Con puntillosa prolijidad el Departamento Ejecutivo aguardó hasta el 3 de enero para extinguir la relación laboral entre Daniele y el municipio, fecha en la que se cumplió exactamente un año de que Daniele dejara el cargo de secretario general del Suoem.
Incluso podría irse aún más allá. La Ley de Asociaciones Sindicales dispone una tutela gremial para proteger a los empleados que desempeñen tareas sindicales representando los intereses de sus compañeros de cualquier posible represalia de la patronal. En virtud de esto, establece que el empleador no podrá variar las condiciones de trabajo de ninguno de sus empleados que se haya encontrado realizando tareas gremiales hasta un año después de haberlas abandonado.
Ahora bien, ¿puede entenderse que jubilar a un empleado que cumple con todas las condiciones necesarias para ser jubilado es una represalia? Difícilmente. En todo caso parecería que los tribunales han preferido hacer una interpretación amplia de lo dispuesto por la ley en favor del gremialista, para despejar cualquier duda de haber fallado en contra de los intereses gremiales.
Sin embargo, nada de esto parece importarle al sindicato, que se ha subido de lleno a la disputa personal que su cacique mantiene con el intendente, en una pulseada por ver quién despide a quien.



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