FIT discute su unificación (busca auxilio ante polarización)

El PTS propuso a sus aliados del Frente de Izquierda la unificación en un único partido. La polarización amenaza las chances de la izquierda en el terreno provincial y nacional.



Próximo a cumplir ocho años, el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) ha logrado mantener la unidad electoral y, frecuentemente, política tanto como opositores al segundo gobierno de Cristina Fernández de Kirchner como al actual mandato de Mauricio Macri.

El frente electoral conformado por el Partido Obrero, Izquierda Socialista y el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) logró con su estrategia de unidad el ingreso y crecimiento de su representación tanto en el Congreso Nacional como en legislaturas locales.

A meses de tener que enfrentar nuevamente las urnas, los partidos que conforman el FIT transitan un lento debate sobre la posibilidad de confluir en un único partido “revolucionario y obrero”, hipótesis esbozada meses atrás por el PTS. Tras un primer y muy prudente visto bueno de Izquierda Socialista, la respuesta del Partido Obrero se hace esperar.

Mientras tanto, los socios trotskistas deben afinar sus estrategias electorales para transcurrir sin retrocesos el 2019, año en el que pondrán en juego una buena parte de su participación legislativa en los distintos niveles de gobierno.

Fichas en juego

El electorado cordobés ha tenido un comportamiento cambiante con respecto al Frente de Izquierda, dotándolo de representación en la Legislatura Unicameral, pero no así en la delegación mediterránea al Congreso Nacional o en los principales concejos deliberantes.

Actualmente, el FIT ocupa tres escaños en el Poder Legislativo cordobés, como resultado de los 101.785 votos que obtuvo en los comicios provinciales de julio del 2015. En aquella oportunidad, la izquierda se posicionó como cuarta fuerza provincial detrás de Unión por Córdoba, Juntos por Córdoba (Cambiemos) y Córdoba Podemos (kirchnerismo).

Los comicios nacionales de aquel año le permitieron incluso acrecentar su caudal electoral, superando los 120 mil votos en la compulsa por diputados nacionales. Sin embargo, el crecimiento de las tres fuerzas principales y la menor cantidad de bancas en juego (sólo nueve escaños) impidieron que el FIT acceda al Congreso por el distrito Córdoba.

Algo similar ocurrió en las elecciones municipales, en las que con casi 24 mil votos (3,31 por ciento de los votos), el trotskismo quedó afuera de las 15 bancas asignadas a la oposición en el Concejo Deliberante capitalino.

Ya en 2017, y de manera contraria al supuesto “beneficio de las minorías” de las elecciones de medio término, el FIT apenas alcanzó los 67.956 votos para diputados nacionales, poco más de la mitad de los que tenía en 2015, lo que lo ubicó como quinta fuerza provincial detrás de Encuentro Vecinal Córdoba.

En el ciclo electoral 2019, el FIT tiene la misión de rehuir a la tragedia de la polarización, tanto en la batalla provincial como en los comicios nacionales. Las contiendas Unión por Córdoba versus Cambiemos y Cambiemos versus Unión Ciudadana, respectivamente, podrían alejar una vez más al FIT de la posibilidad de acceder a escaños legislativos.

Una hipotética unificación en un renovado partido de izquierda (revolucionario y obrero, como se encargan de enfatizar los que postulan esta idea) podría dotar al FIT de un velo novedoso que le de visibilidad y atractivo ante un sector del electorado que no encuentra entusiasmo en las opciones principales.

Esta alternativa podría no sólo sumar sinérgicamente la militancia de cada uno de los tres partidos, sino que permitiría el ingreso de nuevos adherentes que prefieren, actualmente, enrolarse en alguna de las facciones que conforman el FIT.

La posibilidad de concretar la unificación antes de los comicios es prácticamente nula, pero declaraciones y gestos en el sentido de la confluencia podrían ser suficiente impulso para volver otra vez novedoso al Frente de Izquierda, como supo serlo en sus primeras participaciones electorales conjuntas.



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