Largó el 2019

Después de tantas amenazas, estamos en un nuevo año electoral. Pasó diciembre en paz y ahora faltan 130 días exactos para votar en Córdoba.

Por Javier Boher
javiboher@gmail.com

¡Feliz año, amigo lector! Arrancó 2019 y todo lo que se venía hablando sobre candidaturas, alianzas y traiciones ya es absolutamente real. Las elecciones son IN-MI-NEN-TES. Aunque este año votemos menos veces que el turno pasado (que fuimos cinco veces, en una muestra de compromiso más grande que seguir a tu equipo en el Federal A) por suerte volveremos a las urnas.
Como no puede ser de otra forma, este año seguramente veamos algún tipo de innovación política, si no en las formas institucionales, al menos en la forma de comunicar. Podemos poner como excepción al tigrense taimado, que insiste con operaciones de prensa más berretas que trabajo práctico de comunicación que hacen los chicos en el secundario.
“En un ballottage, sólo gana Massa”. Le gana a Macri, a Cristina, destituye a Bolsonaro, gana el Bailando y te decora una torta de comunión en algún reality de cocina. Es el imbatible hasta que va a las urnas y demuestra que lo eligen menos que a helado de kinotos al whisky, pero que tal como éste se mantiene en la grilla de nombres sin que nadie sepa muy bien por qué.
Es simpático ver que propone cosas de hace más de 30 años, con un lenguaje de hace 20, obviando que fue funcionario hace 10. Es el Marty Mc Fly de la política argentina: sabe que si no pega un hitazo como el Johnny B. Goode de Volver al Futuro, se va a terminar borrando de la foto.
Obvio que esto de proponer recetas anticuadas no es exclusivo de Sergio-de-lajente, sino un defecto extendido al homo peronius vulgaris: la inmensa mayoría de los compañeros no termina de poner el chip del siglo XXI, aunque estemos a nada de entrar en su segunda década.
Para muestra podemos recuperar un tuitazo del Jihadista piquetero, Lucho D’Elía. Trate de leerlo sin reírse:
1- Nueva Constitución Nacional
2- Expropiación del oligopolio Clarín (…)
3- Nacionalización del comercio exterior
4- Nacionalización de la banca
5- Reforma agraria y reforma urbana
6- Disponibilidad de todo el Poder Judicial
Alguien que le avise a Luisito que a esa propuesta le falta gancho. Después de quedar lengua afuera por los kilómetros caminados para conseguir precios para los regalos de Navidad, una receta para ser Venezuela, Nicaragua o Cuba no sería lo más atractivo. De última ellos están en el Caribe: acá vas al mar y es más probable que te pique un pingüino antes que un agua viva.

En Córdoba
Lo nuestro es, como para no perder la sana costumbre cordobesa, de vuelo más bajo que mosquito tobillero. Una vergüenza que oscila entre que se barajan más nombres que apodos para el pene (sé que los quiere repasar, hágalo sin miedo) y una realidad de que hay menos para elegir que en la tele por aire.
En ese revoleo de candidaturas menos atractivas que los cuerpos danzantes del video de nuestros coterráneos preparando sangría en un lavarropas hay algunos que tienen menos chances de ganar que Belgrano de salvarse del descenso, pero que hacen alianzas o van a internas para zamparse en una lista como quinceañero en el cheboli.
Anticipo mis respetos para la perseverante Santa Madre de la Diversidad y la Mujer, Olga Riutort, pero fue víctima de esos carteristas. Aceptar una foto con Libres del Sur para mostrar construcción política es como sacarte una foto con un albañil doblemente manco para mostrar que te estás haciendo la casa. Si la terminás, seguro que te va a llevar más tiempo que el que necesitabas.
Ahora bien, sólo con presentarse ya le resta votos al candidato con la sonrisa más forzada que botón de pantalón de gordo, Martín Llaryora. Por supuesto que entre los del otro bando pasa lo mismo, que hay más anotados que para entrar a medicina o derecho.
Si finalmente se presentan todos los que amenazan con candidaturas paralelas, al final va a terminar ganando un candidato con menos votos que el soldado de Cristina en 2015. Un papelón esto de que estamos a cinco meses y esto está más verde que conferencia de prensa de Aktrices Argentinas.
Lo último. Pegar las elecciones es la jugada más arriesgada de lo que viene para las elecciones locales. Es como mandar a cabecear al arquero cuando estás con 9, como hizo Boca en la final de la Libertadores. Seguro termina en gol, pero hasta el final no se sabe bien para quién.
Esa idea de Reimon Jr. es como la de esos ciclistas que arman el pelotón atrás de un camión cuando van en la ruta. Si todo sale bien, te saca la presión y vas ligerito de piernas, cosa que con poco esfuerzo parecés un campéon. Ahora, el fercho frena en seco y la guapeada termina en el paragolpes.
Le repito, amigo lector: empezó el 2019. No sé usted, pero yo ya extrañaba que fuese año electoral, esos en los que los políticos nos dan más material para reírnos que satisfacciones gobernando. Esperemos que en el año que arrancó ayer haya más para reír que para llorar. A esta altura, con tan poquito a mí ya me alcanza.



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