Concejo promete ser una caldera en 2019

Los ediles oficialistas imaginan que, con las máximas autoridades municipales de campaña, la oportunidad de sobresalir está al alcance de la mano. Como muestra, se adelantó la discusión sobre las autoridades para el período legislativo del año que viene.



El oficialismo en el Concejo Deliberante transitó un año legislativo arduo no por el ajetreo legislativo, sino por las rispideces que afloraron entre sus miembros. Los macristas y radicales que componen el bloque Juntos Por Córdoba plantearon embates que, incluso, pusieron en peligro la mayoría que goza el intendente Ramón Mestre por mandato de la Carta Orgánica.
La socialdemócrata Laura Sesma fue la primera edila en romper con quien había sido su empleador en el Palacio 6 de Julio y le encomendó la tarea de regularizar –con dudoso éxito- el sistema de ingresos de personal al Estado municipal. Mestre perdió un voto que para su fortuna recuperó con el engorde de la fila amarilla a través del transfuguismo de Eugenia Terre (ex ADN y ex Frente Federal).
En jaque puso la mayoría simple, también, el macrista Abelardo Losano. En tándem con la exdirigente socialista, el presidente de la seccional 14 por el PRO denunció la licitación y adjudicación de la basura y, en consecuencia, coleccionó pruebas suficientes para que su accionar le valiera la remoción de la vicepresidencia de bloque. Su venganza llegaría tras su apartamiento. Quiso romper, pero la amenaza no se materializó por la intervención de las autoridades del macrismo. En la antesala de las negociaciones por las elecciones de 2019, los radicales empezaron a considerar que Losano no actuaba en soledad. A fin de cuentas, no es noticia que el partido del Presidente quiere ganar la Municipalidad.
Losano y Sesma aprovecharon la visibilidad que les reportó su estrategia denuncista para finalmente blanquear que su interés era electoral. Ambos quieren suceder a Mestre, aunque con chances inexistentes, al menos por ahora. Los embates contra la gestión mestrista fueron constantes y, como no podía esperarse de otra forma, prometen repetirse en el año electoral.
Como muestra, la exsubsecretaria de Capacitación de la Municipalidad pidió el miércoles una ampliación de la denuncia tras conocerse que el Ejecutivo asumirá “solidariamente” el pasivo de la empresa de recolección Cotreco.
Como ellos, hay varios hombres y mujeres que ocupan un escaño con intención de pegar el salto. Lucas Cavallo y Juan Negri completan el cuarteto de interesados por Cambiemos con base en el recinto de la ciudad, sin contar al viceintendente Felipe Lábaque que hoy tendrá reuniones políticas en Buenos Aires para adobar su precandidatura.
Una muestra del estado de ansiedad electoral que marcará el cierre del año legislativo –se dictó extraordinarias hasta el viernes 28 de diciembre- lo aporta el tema de conversación que dominaba los pasillos del edificio ubicado en Pasaje Comercio: quiénes serán las autoridades legislativas de 2019.
Entre los porqués del precipitado interés se encuentra la hipótesis del protagonismo que tendrá el próximo presidente provisorio del Concejo bajo el supuesto de que Mestre y Lábaque sean candidatos. “Gustavo “Polaco” Fonseca vas a ser el nuevo intendente por un año”, el chascarrillo del momento. Todos querrán la vidriera.
Como sea, en las filas de la oposición tampoco puede subestimarse el poder de fuego. Olga Riutort, precandidata a la intendencia, no desperdiciará a su bloque para diferenciarse de la propuesta de Cambiemos para la sucesión. Otra consideración especial merece la integrante de Unión por Córdoba, Natalia de la Sota, quien cultivó un perfil bajo que podría modificarse por los planes que tiene el PJ para ella.
El concejal que logró el segundo puesto en los comicios municipales, Tomás Méndez, será funcional a la oferta opositora a Cambiemos ya sea que decida probar suerte en el Palacio nuevamente o apuntar a una banca en la Unicameral en virtud de la reforma.



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